Emigdio Herráiz Puelles, un ribadense comerciante y productor de vinos de Mendoza

En 1903 poseía una bodega en una de las Great Wine Capitals

En esta casona, hoy Monumento Nacional, abrió Emigdio Herráiz su primera bodega.
En esta casona, hoy Monumento Nacional, abrió Emigdio Herráiz su primera bodega.

«Buenos Aires, Buenos Aires,/ buena tierra debe ser,/ el que marcha a Buenos Aires/ no se acuerda de volver/». Emigdio Herráiz Puelles, nacido en Ribadeo y uno de los grandes comerciantes de Argentina en 1910, tampoco se acordó. Y en el pecado llevó la penitencia: nadie ni nada ?que se sepa- lo recuerda hoy en su villa natal.

Nació en Ribadeo el 22 de abril de 1846 y murió en Buenos Aires el 12 de septiembre de 1941. Era hijo de Emigdio José Herráiz Balsa y de Concepción Puelles Fernández. Se casó en la capital argentina con Nieves Serra Paraja, de Olot (Gerona), y el matrimonio se radicó en Palmira (Mendoza), una ciudad de 25.000 habitantes, nudo ferroviario y con una de las tierras más fértiles y productivas del mundo.

En 1884, el ribadense era dueño de una vasta extensión de terreno sobre el río Salado y en 1903 poseía una bodega de producción de vino. El vino era y es la base de la economía de Mendoza y, por su nivel de excelencia, su signo de identidad. La provincia tiene 156.570 hectáreas de viñedos ?el 70% del total argentino- y es una de las ocho Great Wine Capitals (capitales del vino del mundo) junto a Burdeos, Florencia, La Rioja, Oporto, San Francisco, Melbourne y El Cabo.

250 hectáreas

Herráiz siguió la senda que había abierto en Mendoza un gallego de Nigrán (Pontevedra), Manuel Lemos, que en 1897 con su bodega La Superiora era el primer productor de vino de Argentina y uno de los hombres más ricos del país. La bodega de Herráiz era más modesta, pero no una cualquiera sino la Casa del Altillo, en Palmira, hoy declarada Monumento Histórico. Su primer propietario había sido Tiburcio Benegas, viticultor y gobernador de Mendoza que la edificó en 1884. En 1901 se la vendió a Guillermo Fuseo que abrió una bodega. Y en 1924 ?según la historiadora Graciela Moretti- toda la propiedad de 250 hectáreas fue comprada por la familia de Emigdio Herráiz que ya tenía 78 años y que, durante 20 más, elaboró y comercializó desde ella los famosos vinos de la región.

Desde 1911, el ribadense era dueño también de un almacén de construcción y útiles para el campo y en el libro Factores del progreso de la República Argentina -de Aníbal Latino, editado por la Librería Nacional de Buenos Aires en 1910- figura como uno de los 24 comerciantes españoles más importantes del país junto a, entre otros, el asturiano Manuel Magdalena, el navarro Laclaustra, los catalanes Manuel y Ramón Escasany o los gallegos José B. Casás, Martín Echegaray, Manuel G. Lamazares, Tomás Bargiela, Avelino Cabezas o los Caride, de Ourense.

A pesar de su buena posición social y económica, Herráiz Puelles no dejó ninguna obra con su sello en Ribadeo. Y eso lo diferenció de Lemos que donó el Mercado de A Ramallosa, las escuelas de Val Miñor o la urbanización de Playa América, en Panxón…

Calle Emigdnio Herráiz en Palmira (Mendoza)
Calle Emigdnio Herráiz en Palmira (Mendoza)

Palmira, donde fundó una escuela e hizo un cine y un frontón, le dedicó una calle

Emigdio Herráiz no ejerció la filantropía con su tierra de origen pero sí con la de su destino. Todavía hoy se recuerda en Palmira su generosidad y su vocación de ayuda para cualquier vecino que la precisase. En la ciudad mendocina quedó su imborrable huella en distintos lugares, instituciones y hechos del pueblo.

El emigrante ribadense financió la construcción de una escuela pública y donó a la Municipalidad 25.000 ladrillos para construir un frontón de juego de pelota y las baldosas que fuesen precisas para su edificación, según afirma la historiadora argentina Cecilia Marigliano.

Por su parte, el cronista local palmireño, Carlos Chacón, relató que Herráiz fue el fundador del Cine Colón de una localidad que, en el año 1999, fue declarada por el gobierno argentino Cuna del Cine Sonoro. Vino derivado ese título de que ese local fue el primero de la provincia de Mendoza en el que Emigdio Herráiz sincronizó en 1925 un proyector Dumit con el sonido musical que emitía un disco puesto sobre una vitrola cuya canción se titulaba Volga Volga.

Desde entonces, el Cine Colón fue parte esencial de la vida cultural y social de Palmira. Tras venderlo la familia, se transformó en un salón de baile y luego en una iglesia evangelista hasta que, en 2008, lo compró el gobierno regional, lo rehabilitó y abrió como centro de actividades y usos múltiples.

Por su gran implicación con la ciudad, la Municipalidad de Palmira denominó una céntrica calle con el nombre de Emigdio Herráiz, en concreto la que va desde la calle Maza a la avenida de Uriburu en la que se ubica el estadio del Club Atlético Palmira.

Tamara Herráiz, nieta de Emigdio Herráiz
Tamara Herráiz, nieta de Emigdio Herráiz

Directivo de la Cámara Española de Comercio y padre de 12 hijos

Emigdio Herráiz perteneció a la élite inmigrante española en la Argentina. En 1904 fue vicepresidente de la Cámara Española de Comercio, un organismo fundado en 1887 para vincular empresas españolas y argentinas y promover el intercambio comercial entre ambos países. Caras y Caretas, la revista del cervense Cao Luaces, informó el 7 de mayo de 1904 de la elección de la nueva junta presidida por Manuel Magdalena y formada, entre otros, por los gallegos Emigdio Herráiz, Florentino Puelles, Victoriano Villamil o Evaristo Touriño.

El ribadense no mantuvo especial relación con la colectividad gallega ni con sus instituciones. No formó parte de ninguna directiva del Centro Gallego pero sí contribuyó con 500 pesos en 1920 a la suscripción para construir su Sanatorio, según el Boletín Oficial del Centro de la fecha. Tuvo doce hijos: Concepción, casada con Domingo García Villamil; Nieves, con Luis Eusebio Figueroa Durán; Emigdio, médico; Fernando, Carlos, Raquel, Pascual, Jorge, Sara, Enma, Rafael y Gloria Herráiz Serra. En 1941, cuando él murió, la familia se trasladó a Buenos Aires y se deshizo de todas sus posesiones en Palmira.

Su hijo Emigdio, el médico, se casó con la argentina Ana Mª Arzeno Cadelago y, como su padre, tambien tuvo doce hijos. Además de ejercer la Medicina fue director de La Ibero Píateme, una sociedad de construcción e inmobiliaria ubicada en la calle Lima 221. En 1986, el director del Hospital Saturnino, Horacio Eliceiri, colocó una placa en homenaje y recuerdo de él y «en agradecimiento a quién fue un abnegado médico de nuestro nosocomio». El hijo del ribadense prestó servicios en esa policlínica privada durante cerca de 40 años.

Una nieta del emigrante ribadense es la periodista y escritora Tamara Herráiz, propietaria de la revista Infobae y autora del libro Al rojo vino. Mujeres extraordinarias sobre las féminas que revolucionaron la cultura del vino en Argentina. Un bisnieto suyo, Ray Fajardo, es el batería de Jauría, una famosa banda de rock del país.

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