Alcoa y el Gobierno se dan dos meses para cerrar la venta de la planta de San Cibrao

La fábrica de aluminio primario pasaría a la SEPI y luego a Liberty House

Imagen tomada durante una manifestación celebrada en Burela para rechazar los 534 despidos anunciados por Alcoa para la fábrica de San Cibrao
Imagen tomada durante una manifestación celebrada en Burela para rechazar los 534 despidos anunciados por Alcoa para la fábrica de San Cibrao

La Voz

Alcoa ha fijado con el Gobierno —a través del Ministerio de Industria— la fecha tope del 30 de abril para cerrar la venta a la SEPI de la planta de aluminio primario de San Ciprián, en A Mariña lucense.

Así lo comunicaron a la Xunta y a los sindicatos este lunes en la mesa multilateral que habían convocado con el fin de informarles sobre este proceso de venta.

Comité de empresa y trabajadores de la factoría ven con «optimismo e ilusión» este principio de acuerdo por el que llevan esperando más de un año, un tiempo largo de incertidumbre y temor por el ERE que llegó a presentar Alcoa para medio millar de empleados, tumbado por la Justicia. Ahora al fin ven algo de luz.

Así lo resaltaba José Antonio Zan, presidente del comité por CC.OO.: «Vemos que existe interés por ambas partes y para nosotros esto es muy positivo; esperamos que la venta de la planta de aluminio a la SEPI se concrete y nos da igual que sea unos días antes o unos días después, y luego pase a Liberty; lo importante es que continúe la producción de aluminio primario en A Mariña y que se mantenga el empleo».

Desde Alcoa, por su parte, confirmaban que han «entregado al Ministerio de Industria la hoja de condiciones para la posible venta de la fábrica de aluminio y ya se ha programado la primera reunión para negociar esta venta a la SEPI. Ambas acciones son pasos iniciales importantes», apuntaban desde la multinacional estadounidense.

«En este proceso —añadían esas mismas fuentes— la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) sería la potencial compradora de la planta de aluminio, conforme a lo propuesto por el Gobierno y al acuerdo que Alcoa firmó con los representantes de los trabajadores en su momento».

Por parte del Gobierno, la subdelegada en Lugo, Isabel Rodríguez, presente en la reunión, expresaba su confianza «en que fructifiquen as negociacións abertas; creo que as perspectivas son boas porque hai vontade negociadora, aínda que toca ser moi prudentes», afirmaba.

El conselleiro de Economía y vicepresidente segundo de la Xunta, Francisco Conde, manifestó la predisposición del Gobierno gallego para colaborar en que este proceso llegue a buen fin, «se pode ser antes do 30 de abril, mellor».

Coincidió Conde con el comité al señalar que el camino es, primero, la venta de la fábrica de aluminio primario a la SEPI y posteriormente la adquisición de la planta por parte de Liberty House.

¿Qué queda por definir o concretar? Dos puntos en los que no hubo acuerdo el año pasado en la negociación entre Alcoa y Liberty: la separación de las plantas de alúmina y de aluminio por un lado (Alcoa se queda con la refinería); y por otro el suministro de alúmina a la planta de aluminio, que habrá que negociar, entre otros aspectos económicos.

La Xunta apuesta por sacar al mercado las plantas de A Coruña y Avilés

La venta fue también la solución para las fábricas de aluminio de Alcoa en A Coruña y Avilés, hace año y medio. Pero aquella operación hizo aguas porque el comprador inicial —elegido por la multinacional— las revendió a un grupo que, por ejemplo, acaba de despedir a cuatro sindicalistas, entre ellos, al presidente del comité gallego. De momento siguen abiertas, y operan bajo el nombre de Alu Ibérica con algo más de 600 operarios en plantilla, pero en julio se acaba el escudo protector desplegado por Alcoa para asegurarse dos años de tranquilidad. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, le planteó a la ministra de Transición Ecológica que había que sacarlas a la venta de nuevo para evitar su cierre. El conselleiro de Economía insistió en la opción.

La anulación del ERE de Alcoa blinda la fábrica de aluminio gallega «sine die»

f. fernández

La sentencia obliga a la empresa a mantener intactos actividad y empleo

La sentencia de la sala de lo social del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) que anula el despido colectivo que Alcoa pretendía aplicar a 524 trabajadores de la fábrica de aluminio primario de San Cibrao (Cervo) -que implicaba la reducción paulatina de la producción hasta su extinción en el primer trimestre del 2021- blinda no solo el empleo, sino también la actividad. Pues el fallo impide tanto los despidos como el apagado de cubas de electrolisis, en las que se elabora el metal, ya que el TSXG mantiene las medidas cautelares dictadas en ese sentido con anterioridad. La multinacional estadounidense tiene así las manos atadas sine die, al menos hasta que otro tribunal dicte una sentencia que diga lo contrario. Ese otro tribunal solo puede ser el Supremo. La compañía dispone de cinco días desde la emisión del fallo para anunciar la interposición de un recurso de casación -extremo que aún está sopesando- y de diez días más para formalizarlo.

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