Alcoa: luz después de un año de oscuridad y miedo a perderlo todo

Comité y trabajadores esperan avances y un acuerdo básico para la venta


san ciprián / la voz

Lunes 22 a las 11.30. Una cita importante de la que estarán muy pendientes unos dos mil trabajadores de Alcoa y de las empresas auxiliares y con ellos, toda A Mariña. A esa hora están convocados la Xunta y los sindicatos a una reunión vía telemática con el Gobierno y con Alcoa. Expondrán -o al menos eso se espera- cómo está la negociación para la venta de la fábrica de aluminio primario de Alcoa a la SEPI (Sociedad Española de Participaciones Industriales), dependiente del Ministerio de Industria.

Tanto el comité como los trabajadores de la factoría mariñana confían en que haya buenas noticias, que se hayan dado avances y hayan alcanzado, esta vez sí, un acuerdo básico para la venta de la planta (a la SEPI).

Que hayan definido un plan de puntos o términos generales en el que ambas partes estén de acuerdo, que dé paso a la futura venta. Lo dan por hecho. No será poco; en el anterior proceso de venta este acuerdo general ni siquiera se alcanzó (entre Alcoa y Liberty, cierto; no participaba la SEPI).

Lo decía ayer José Antonio Zan, presidente del comité: «El lunes esperamos oír que hay acuerdo, que hay unas bases generales para un acuerdo y a partir de ahí avanzar y concretar la venta. Confiamos en que habrá novedades», y que éstas sean positivas, claro.

El presidente de la Xunta, Núñez Feijóo, y el conselleiro de Economía, Francisco Conde, salieron satisfechos el pasado jueves de la reunión con la ministra de Transición Ecológica. No ha trascendido demasiado, pero solo eso parece, en principio, buena señal.

Mientras tanto continúa la actividad diaria en la fábrica de San Cibrao con normalidad. ¿La producción de aluminio? «A buen ritmo teniendo en cuenta que se habían dejado hibernar algunas cubas desde marzo y ahora se está en proceso de reactivación, rebrascaje», en término técnico. Son pocas, no alteran el ritmo de producción de aluminio.

En el comité piden, exigen mejor, que en esta fase de transición -confiando en que la operación de venta de la fábrica a la SEPI se materialice- se mantenga la actividad y también el empleo al cien por cien. «Conservar el empleo es nuestra primera condición», advertía José A. Zan.

Ha transcurrido un año difícil para los trabajadores de la factoría mariñana y para sus familias; muy duro por la incertidumbre laboral que supuso. No hay nada resuelto todavía, pero al menos ya hay algo más de confianza; ya respiran algo más aliviados, se ve luz al final de este largo túnel oscuro que se prolongó durante un año.

Confían además en que los políticos exijan un acuerdo de venta. No puede haber otro camino. El tránsito que todos auguran es que la fábrica de aluminio primario, la única que queda en España y por tanto estratégica, pase a manos de la SEPI y posteriormente sea vendida a un tercero (que ahora mismo todo apunta a Liberty House, pero desde la secretaría geneal del Ministerio de Industria indicaban recientemente que hay más empresarios del aluminio, importantes, interesados).

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