Asesinatos, desaparecidos, criminales huidos, la otra cara de la emigración

Tres hermanos fueron asesinados en Junín, dentro de esta crónica negra de la diáspora

Los cuatro hermanos Villalba Ron en Junín
Los cuatro hermanos Villalba Ron en Junín

La emigración fue, en ocasiones, una triste odisea, un pozo negro de los más bajos y primarios instintos. Un esqueleto y dos desaparecidos en O Páramo, tres hermanos de Mondoñedo asesinados en Junín, un criminal de Vilaodrid huido a Cuba, fracasos personales y colectivos… De todo hubo en la cara oculta y lúgubre de una diáspora que si para unos pocos fue reluciente y triunfadora para otros resultó ser a torre da derrota como el afortunado palíndromo -se lee igual al revés- de Gonzalo Navaza.

En noviembre de 1927, Eco de Galicia informó de unos misteriosos y no del todo resueltos crímenes acaecidos en Ribas de Miño (O Páramo). La historia había comenzado en 1921 al regresar de América un tal Jesús, natural de Vigo, con su amante Asunción Ledo Prado. Se instalaron en la casa del padre de ella, Manuel Ledo Sampaio, donde pasaron un tiempo hasta que Jesús regresó a Argentina.

Desde allí, enviaba importantes cantidades de dinero a su novia para que se las guardase. Pero los negocios le fueron mal y el vigués le pidió que le remitiera parte del dinero enviado. Pasaron meses y, al no obtener respuesta, se presentó en la parroquia paramesa. Al poco de llegar, desapareció misteriosamente. Los vecinos murmuraban pero nadie se interesó por lo que hubiera podido pasar.

Cuatro años después, se derrumbó una pared en la casa de Manuel Ledo y este llamó a dos canteiros para repararla. Al roturar el terreno para reforzar los cimientos, hallaron un esqueleto humano. Manuel le restó importancia, dijo que era el cadáver de un mendigo que había muerto de repente en la casa y que enterraran allí para evitar incómodas intervenciones y preguntas de las autoridades. Después de aparecer la osamenta, Ledo fue recluido por su hija en un manicomio de Palencia alegando su enajenación mental.

Pero al teniente de la guardia civil de Monforte, Julio Fernández, aquello le resultó sospechoso. Y localizó en la feria de Escairón a uno de los canteiros que encontrara el cadáver, Marciano Cabada, natural de Pedre (Cerdedo). Al ser interrogado, señaló dónde estaban los huesos y cuando el Juzgado se presentó allí dictaminó que los restos eran de Juan, el infortunado emigrante vigués.

Pero el silencio de la aldea era un clamor. Y decía que Ledo, antes de ser recluido, le vendiera la casa a un emigrante retornado que vivía maritalmente con Asunción y con otra mujer que había traído de Argentina. Y añadía que el indiano marchara a Madrid con la hija Ledo una vez que la argentina también desapareciera sin dejar rastro...

Así que había dos candidatos y un solo esqueleto. Y así tituló, precisamente, El Eco de Galicia: “¿De quién es el esqueleto?”. Pero el juzgado se mantuvo en sus trece: de Jesús, el emigrante al que Asunción atrajera a Ribas de Miño. De ella, por cierto, nunca más se supo y de la argentina desaparecida, tampoco. Nadie la echó en falta ni preguntó por ella…

Un homicida de Vilaodrid que huyó a Cuba, los que se perdieron y una colonia que mendigaba de noche

La emigración fue también el refugio seguro de muchos reclamados por los juzgados, de homicidas o de quienes tenían cuentas pendientes con la ley. El número 23 de El Correo de Galicia publicó en 1908 la noticia de una riña en la parroquia de Vilaboa (Vilaodrid) por los derechos de uso del agua de un arroyo que cruzaba prados. José González Mon, soltero, de 70 años de edad, peleó con José Nogueira Pérez, de 26, y le metió en el pecho dos tiros con su arma de fuego. Tras eso, el agresor huyó a Cuba, donde ya había estado 20 años.

En otros casos, muchos se marcharon y nunca se volvió a saber de ellos. A veces, sus familias publicaban requisitorias para dar con su paradero ?por ejemplo, las de José Doural, natural de Cesuras (Mondoñedo), o la de José Ares Cillero, de 32 años, de Alfoz- y en otras se supo de su desaparición, voluntaria o forzada, por situaciones insólitas. Así sucedió con la mindoniense Adelina Lamas Illade que se supo de su desaparición en el Uruguay cuando su marido, Severiano Martínez Montenegro, se presentó en 1889 en casa de sus suegros reclamando la herencia que, según él, le pertenecía…

Historia en el cuarto oscuro

En el cuarto oscuro de familias y entidades quedan muchas historias por contar. El Boletín del Centro Gallego de Buenos Aires publicó en su número 109, de 1921, la noticia de que una colonia de gallegos en Cuba “oculta por el día su vergüenza y sus harapos y salen por la noche a mendigar”. 400 miembros de la colectividad suscribieron un Memorial pidiendo al párroco de su comarca que intermediara para que las autoridades oficiales y benéficas “arbitren fórmulas de reintegrarlos”…

Casa donde fueron asesinados los Vilalba Ron en Junín
Casa donde fueron asesinados los Vilalba Ron en Junín

Tres octogenarios de Mondoñedo asesinados en Junín para robarles

Muchos años después, a torre da derrota volvió a aparecer, esta vez al otro lado del mar y de nuevo ligada a la ambición y a la fiebre del oro. En junio de 2016, tres hermanos de Mondoñedo ?José (86), Josefa (88) y Agustín Villalba Ron, de 78 años, ellos solteros y ella viuda sin hijos- fueron salvajemente asesinados en Junín (Argentina) tras robarles tres jóvenes delincuentes “mucha plata”, según dijo a la policía Agustín cuando fue hallado moribundo en la cocina de la casa familiar. Un cuarto hermano, el primero que emigró, Armando, de 83 años, falleciera un año antes.

Los Villalba Ron habían llegado a Junín en 1931. Regentaron la panadería La Primavera, en Villa Talleres y, tras años de trabajo, fueron adquiriendo inmuebles y terrenos. Cuando fueron asesinados, los tres hermanos recibían unos 15.000 pesos al mes ?entonces, más de 5.000 euros- por las rentas de 50 casas y locales y dos grandes fincas que poseían en Junín, una ciudad de más de 300.000 habitantes. Ellos vivían en una modesta quinta situada en la calle Primera Junta 789 de Villa Talleres. Tenían dos sobrinos en Buenos Aires y un hermano, Manuel, en Veira do Río (Santa María Mayor-Mondoñedo). “Eran personas muy antiguas en el barrio, gente sencilla y buena. Y como eran viejitos, casi no se les veía por la calle. Solo salían para ir a misa los domingos”, contó una vecina.

Juicio por el asesinato de los hermanos mindonienses
Juicio por el asesinato de los hermanos mindonienses

El crimen fue cometido por Ricardo Arias de 34 años y su hermanastro, de 16, que dijeron haber consumido muchas drogas. El homicida conocía a las víctimas que, en ocasiones, regalaban comida y vestimenta a su familia. La noche del triple crimen, los Villalba Ron le abrieron la puerta porque lo conocían.

El móvil del triple crimen fue el robo. Y, además de los autores de la matanza, fue detenido un curandero que había informado a los delincuentes que los hermanos “tenían mucho dinero guardado”. Según los investigadores, esa fue la razón por la que los tres emigrantes mindonienses fueron salvajemente torturados antes de morir, para que desvelaran el lugar dónde lo guardaban.

Un homicida de Vilaodrid que huyó a Cuba, los que se perdieron y una colonia que mendigaba de noche

La emigración fue también el refugio seguro de muchos reclamados por los juzgados, de homicidas o de quienes tenían cuentas pendientes con la ley. El número 23 de El Correo de Galicia publicó en 1908 la noticia de una riña en la parroquia de Vilaboa (Vilaodrid) por los derechos de uso del agua de un arroyo que cruzaba prados. José González Mon, soltero, de 70 años de edad, peleó con José Nogueira Pérez, de 26, y le metió en el pecho dos tiros con su arma de fuego. Tras eso, el agresor huyó a Cuba, donde ya había estado 20 años.

En otros casos, muchos se marcharon y nunca se volvió a saber de ellos. A veces, sus familias publicaban requisitorias para dar con su paradero ?por ejemplo, las de José Doural, natural de Cesuras (Mondoñedo), o la de José Ares Cillero, de 32 años, de Alfoz- y en otras se supo de su desaparición, voluntaria o forzada, por situaciones insólitas. Así sucedió con la mindoniense Adelina Lamas Illade que se supo de su desaparición en el Uruguay cuando su marido, Severiano Martínez Montenegro, se presentó en 1889 en casa de sus suegros reclamando la herencia que, según él, le pertenecía…

Historia en el cuarto oscuro

En el cuarto oscuro de familias y entidades quedan muchas historias por contar. El Boletín del Centro Gallego de Buenos Aires publicó en su número 109, de 1921, la noticia de que una colonia de gallegos en Cuba “oculta por el día su vergüenza y sus harapos y salen por la noche a mendigar”. 400 miembros de la colectividad suscribieron un Memorial pidiendo al párroco de su comarca que intermediara para que las autoridades oficiales y benéficas “arbitren fórmulas de reintegrarlos”…

martinfvizoso@gmail.com

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