«Me dicen que ahora tengo que pagar yo el entierro, iré al juzgado»

Maximino Arias, hermano de Concepción, la fallecida, aún no se explica lo ocurrido


la voz de asturias

Maximino Arias, vecino de Tineo, tomó el camino a Xove, en la vecina Galicia, contento por ir a ver a su hermana, que vivía en una residencia de Ourense después de mucho tiempo sin visitarla porque las restricciones del coronavirus habían limitado, y mucho, los encuentros desde febrero del año pasado. Iba contento además porque le habían dicho que su hermana Concepción, Conchita, se había contagiado del temible covid pero ya estaba curada. Por la mañana, Maximino estaba dolorido porque días atrás, con los rigores del temporal Filomena, las heladas le habían hecho resbalar y tiene dos costillas rotas, poca broma a los 85 años. Pero viajaba con la ilusión de volver a ver a Conchita.

Nada podía hacerle esperar lo que se encontró en Xove, que lejos de estar curada, Conchita había fallecido, y diez días atrás. Estaba enterrada en el cementerio de la localidad pero con otro nombre, el de su vecina temporal de habitación, Rogelia Blanco, a quien sus familiares le habían dado por muerta durante más de una semana.

El disgusto de Maximino es, lógicamente, enorme, pero además ahora le reclaman los gastos del entierro. «Me dicen que ahora tengo que pagar yo el entierro, que se lo han cobrado a ellos; pues eso lo decidirán los jueces porque es una faena que vean la esquela por el pueblo puesta en todos los lados y que la de la esquela esté viva en la residencia. Yo no lo puedo concebir». No lo puedo concebir son las palabras que más repite Maximino a la hora de relatar a La Voz de Asturias el episodio surrealista que le ha tocado vivir.

El tinetense explica que cuando llegó el pasado sábado a la residencia nadie le ofreció explicaciones más allá de que su hermana había fallecido, ni siquiera respecto a dónde estaba enterrada. «Me enteré yo después viendo las esquelas». Su hermana Conchita estaba muy ligada a Galicia y lo cierto es que tiene una tumba en el cementerio municipal de Xove (hoy yace en el de Xuances aunque bajo un nombre distinto debido a un error de identificación). Su marido falleció allí, en Xove, en 1996, era un matrimonio sin hijos.

Esa cercanía es la que hace que Maximino se lleve más las manos a la cabeza pensando en cómo pudo originarse esta confusión. «Para mí es un golpe terrorífico, yo ya pensaba en ver a mi hermana, pensaba que estaba curada», relata el hombre que a lo largo de la última jornada se ha mantenido en contacto con la residencia y con la funeraria en Galicia desde donde le aseguran que antes de cualquier paso que se tome, cualquier traslado, le avisarían para que pueda trasladarse de nuevo a Xove. Dos horas, al menos, de viaje desde Tineo. «El juzgado es el que tendrá que decir ahora lo que se hace», insiste a La Voz de Asturias.

Por su parte, la familia de Rogelia Blanco, vecina de Xove dada inicialmente por fallecida y enterrada, quiere aclarar -para disipar dudas- que costearon los gastos propios del sepelio en el cementerio de Xuances ya al día siguiente, sin más demora. El funeral y entierro tuvieron lugar el pasado día 14 a mediodía, como es sabido.

Ambas familias, tanto la de Rogelia Blanco como la de Concepción Arias, están pendientes de las órdenes judiciales para exhumar los restos de Concepción Arias y trasladarlos a su nicho en el cementerio municipal de Xove.

Varios abogados consultados ayer por La Voz de Galicia, explicaban que los trámites para aclarar la situación y subsanar el grave error que propició este caso y un enterramiento equivocado (en cuanto a los datos), son sencillos al haber pasado poco tiempo. «Basta abrir un expediente administrativo para subsanar el error en el Registro Civil».

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