«Raro es el día que no recibimos una llamada de gente pidiéndonos ayuda»

José Francisco Alonso Quelle
josé alonso FOZ / LA VOZ

A MARIÑA

En marcha la gran recogida del Banco de Alimentos de A Mariña

19 nov 2020 . Actualizado a las 19:02 h.

Llegó a España desde Venezuela hace 18 años, a Lugo capital, y desde el primer momento se involucró en tareas solidarias; primero con la Cruz Roja y después en el Banco de Alimentos. Desde entonces ha permanecido al pie del cañón, poniendo su grano de arena, como tantos voluntarios y gente que, desinteresadamente, colabora con la causa y hacen, grano a grano, una montaña. Desde hace tres años, William Solano, afincado en Burela, está al frente de la delegación comarcal del Banco de Alimentos, que esta semana afronta una cita clave, con la campaña nacional de la gran recogida de alimentos, alterada por la pandemia.

Debido al covid-19, se ha prescindido de realizar recogidas de alimentos físicas, y se ha optado por ofrecer la posibilidad de realizar donaciones económicas. La campaña en A Mariña comenzó el lunes y se prolonga toda la semana, hasta cuando se podrá donar (a partir de un euro) en las cadenas de alimentación y supermercados de A Mariña. Después, los voluntarios recogerán los alimentos adquiridos en los propios establecimientos con ese dinero, conforme a una lista que incluye desde pasta a arroz, garbanzos, galletas, aceite, lentejas o pañales y comida para bebés». A ello se destinará el 75 % de lo recaudado. El otro 25 % se guardará, para atender las necesidades urgentes que se den en el futuro, porque, como recuerda William Solano, «cada día recibimos llamadas de gente que necesita ayuda».

Hace unas semanas, el Banco de Alimentos lanzó un SOS. Estaba en números rojos y no tenía ni para atender las urgencias, las demandas de familias que se encuentran en apuros y tienen que esperar un tiempo (del que a veces no disponen) mientras tramitan sus solicitudes de auxilio los servicios sociales de los diferentes ayuntamientos. La reacción fue sorprendente. William Solano no tiene más que palabras de agradecimiento. Hubo un caso de una persona, anónima, que donó 900 euros. Otras también dieron cantidades menores. Los trabajadores de Alcoa hicieron una aportación fundamental para que el Banco de Alimento recompusiera sus maltrechas reservas. «Además, personal de la planta de Traumatología del hospital ha emprendido una campaña para recaudar dinero, y van a recoger juguetes para repartir en Navidad. Y desde la delegación de Begasa nos dijeron que también nos van a ayudar», explica.

Profesionales de la hostelería

Todo es poco cuando la necesidad aprieta. La semana pasada el Banco de Alimentos distribuyó a los ayuntamientos y colectivos adheridos alimentos frescos para repartir entre 683 familias. Y la situación, con el covid-19, no mejora. «Nos está llamando gente que nunca había tenido necesidad de recurrir al Banco de Alimentos. También se están dando casos de familias que estaban empleadas en el sector de la hostelería y que ahora, con los cierres, se ven sin recursos y necesitan ayuda. Nosotros les entregamos una bolsa básica, para emergencias, con diferentes productos, valorada en 75 euros. Y con eso les da para ir tirando unos días».

«Está cambiando el perfil de la gente que pide ayuda. Ya no se trata solo de gente en paro, sino también de quienes han cerrado negocios. Hay gente joven, mayor, de todo... gente que nunca se había visto en esta situación», comenta William Solano, que hace un llamamiento a la gente que quiera colaborar como voluntaria del Banco de Alimentos.

Dignidad

«Lo que no queremos es que la gente no se sienta vulnerable, sino digna. Hablamos de familias que están pasando por un momento delicado de su vida y para eso está el Banco de Alimentos. No es una ayuda, es un apoyo, una mano en el hombro para que salgas adelante», concluye, aportando un dato más: «De momento atendemos a una media de 27 familias con bebés, que nos demandan pañales», concluye.

El Banco de Alimentos es una organización sin ánimo de lucro, que obtiene de empresas y particulares donaciones, excedentes y productos que se entregan a los departamentos de Servicios Socias de los ayuntamientos y a otras entidades (algunas residencias de mayores, por ejemplo), todo de forma voluntaria y gratuita. Consiguen los alimentos por varias vías: de organismos oficiales, de empresas agroalimentarias, de distribuidores y mayoristas, de particulares y mediante colectas, con dos grandes recogidas de alimentos anuales, en verano y en vísperas de Navidad, (a veces llamadas operación kilo), como la que se desarrolla en la actualidad.