Siete de cada diez mariñanos se libran de la alerta roja por covid-19

Más de 25.000 personas solo pueden salir de Viveiro y Burela por causas justificadas

Colas en el hospital de Burela para hacer test de coronavirus
Colas en el hospital de Burela para hacer test de coronavirus

viveiro / la voz

Con datos de las seis de la tarde del sábado, la información difundida este domingo por el Sergas en su página web https://coronavirus.sergas.gal/ no refleja cambios relevantes sobre la incidencia del covid-19 en los quince municipios de A Mariña. Continúan tres en alerta roja Viveiro, Burela y Cervo porque en cada uno de ellos superaron los 21 diagnósticos en los siete días anteriores. Porque se detectaron entre 7 y 14 casos nuevos, siguen en alerta amarilla Foz, Xove y O Valadouro. Coloreados de verde en el mapa del Sergas, porque en ninguno se han diagnosticado con PCR más de 6 infectados en los siete días precedentes, aparecen Ribadeo, Mondoñedo, Barreiros, A Pontenova, Lourenzá, Alfoz, O Vicedo, Trabada y Ourol.

En esos nueve ayuntamientos están censados unos 34.000 vecinos. Sumándole los más de 15.000 de los tres municipios en alerta amarilla, representan alrededor del 70 % de la población de A Mariña. Por tanto, siete de cada diez habitantes de la comarca se libran de la alerta roja, con lo cual oficialmente la situación en sus lugares de residencia no se considera oficialmente inquietante.

Justo lo contrario de lo que sucede en los tres en alerta roja, aunque la Xunta solo decretó el cierre perimetral y aplicó restricciones severas en dos de ellos. Son los más habitados, Viveiro y Burela, con más de 25.000 personas censadas en ambos. Ninguna de ellas puede salir ni entrar de sus ayuntamientos sin las causas que la norma considera justificadas. Desde las cero horas del sábado tampoco tienen opción de consumir en los locales hosteleros, obligados a cerrar, aunque se les permite repartir comida a domicilio o entregarla en el propio establecimiento, y el aforo de los comercios se reduce a la mitad. Ahí también están prohibidos los encuentros de personas no convivientes, tanto en espacios públicos como privados. El Gobierno gallego no aplicó esas medidas excepcionales en Cervo.

Sin hostelería ni opción a encontrarse con personas con las que no conviven, viveirenses y burelenses han dejado calles y plazas semivacías. También se ha reducido el tráfico y, al menos en Viveiro, desde el anochecer hasta el toque de queda de las once de la noche circulan sobre todo repartidores de comida a domicilio.

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