Vídeos grabados ilegalmente a mujeres en A Maruxaina se publicaron en webs porno

Víctimas advierten que denunciarán a quienes compartan las imágenes, delictivas


cervo / la voz

La difusión por particulares de imágenes y enlaces a vídeos en al menos una página web de contenido pornográfico en los que aparecen mujeres grabadas sin su consentimiento en la fiesta de A Maruxaina, en San Cibrao (Cervo), haciendo sus necesidades en una calle, es un delito que será perseguido. Lo advierten varias de las víctimas, que inciden en el grave daño que se está ocasionando a su imagen desde que el pasado fin de semana comenzasen a divulgarse por las redes sociales los enlaces a la página, hecho que denunciaron en la Comisaría de Viveiro y en la Guardia Civil. Es precisamente el puesto de Burela el que se ha hecho cargo de la investigación.

Los vídeos son de larga duración, tomados el año pasado (se investiga si hay de otros años) con al menos una cámara fija que alguien colocó oculta bajo un coche. Quien lo hizo tenía un objetivo perfectamente premeditado, ya que conocía que esa calle, situada en las inmediaciones de la playa de A Caosa, era muy frecuentada para hacer sus necesidades por gente que acudía a A Maruxaina. Hay que tener en cuenta que son miles las personas que se concentran cada verano en esta fiesta, abarrotando San Ciprián.

Los vídeos son montajes, en los que aparecen exclusivamente mujeres, recortándose las escenas en las que aparecían varones.

Son cinco vídeos (según algunas fuentes hasta seis), en los que aparecen decenas de mujeres, identificándose al menos ochenta, según manifestó una de las víctimas, con quienes ya se estaría poniendo en contacto desde la Guardia Civil.

En un primer momento, al tener noticia de las imágenes porque se estaban divulgando por las redes sociales, al menos una decena de las mujeres grabadas lo denunciaron. Muchas son amigas, aunque se ha identificado a víctimas de diferentes municipios de la comarca.

Daño moral

Una de ellas, hablando en nombre de varias que se mantienen en contacto por un grupo de wasap, incidió en el grave daño que se les está ocasionando, con el perjuicio que les puede crear de cara al futuro, al verse claramente quiénes son en las imágenes. Recuerdan que divulgar estos vídeos y los enlaces a través de las redes sociales, grabados en la vía pública sin su consentimiento, es un delito. Y advierten que informarán a la Guardia Civil de quienes sepan que lo están haciendo. También apelan a la colaboración vecinal para que quien tenga alguna información sobre quién pudo haberlas grabado, se ponga en contacto con la Guardia Civil.

Reconocen también que su forma de actuar, haciendo sus necesidades en la calle, no fue la correcta, pero recuerdan que a A Maruxaina acuden miles de personas y los urinarios disponibles son claramente insuficientes. También insistieron en que no es una conducta exclusiva de mujeres, sino de hombres, aunque no aparezcan en los vídeos.

En principio se ignora cuándo pudieron haber sido publicados en las páginas web de contenido pornográfico, aunque trascendieron este fin de semana en A Mariña, con su difusión por las redes sociales. Parece ser que de alguna de esas web ya desaparecieron, pero no en todas. Son páginas en las que hay otras grabaciones en situaciones similares, hechas con cámaras ocultas en aseos y otros lugares. En este caso, las víctimas tuvieron conocimiento y pudieron denunciarlo, pero hay otros en los que no ha sido así.

En una de estas páginas web el domingo figuraban más de 90.000 visitas a los vídeos grabados en A Maruxaina.

Penas de cárcel de uno a tres años para aquéllos que divulguen los vídeos

La difusión de imágenes de personas que se identifiquen nítidamente en actitudes de cierta privacidad en lugares discretos, aún siendo en la vía pública, constituye un delito, como sería el caso de los vídeos de las mujeres grabadas el año pasado en A Maruxaina. Lo explica el abogado José Manuel Oliveros, quien aclara que la mera grabación de las imágenes ya sería un hecho delictivo, que se agrava cuando son difundidas por la persona que las toma y, singularmente, si lo hace con un objetivo de lucro económico Son todas premisas que en principio encajan en el caso de A Maruxaina.

Pero no solo eso. José Manuel Oliveros coincide con la tesis de las víctimas al señalar que las personas que reciben las imágenes, por ejemplo un enlace a uno de los vídeos a través de las redes sociales, y a su vez las comparten con otras personas, también incurren en un delito, porque en este caso se presupone, es de sentido común, que el origen de las imágenes fue ilícito y que no se trata de grabaciones consentidas. «Difundir as imaxes con coñecemento obxectivo do que a orixe foi ilícita constituiría un delito», explica Oliveros.

Las penas pueden ser de uno a cuatro años de prisión por captar las imágenes; de dos a cinco si la persona que las captó es quien las difunde, y de uno a tres años para quienes, sin ser responsable de ellas, las difunden con conocimiento de su origen ilícito. Cada denuncia daría lugar a un procedimiento, que se acumularían en uno solo.

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