Sorprendidas dos octogenarias con andador «escapando» de una residencia

Quienes viven en asilos y centros de la tercera edad tiene prohibido salir por el covid-19


ribadeo / la voz

La gente de avanzada edad, los mayores de 70 años, constituyen uno de los principales grupos de riesgo de contraer coronavirus y de tener complicaciones en el tratamiento de la enfermedad. De ahí que se hayan aplicado medidas, que siguen en vigor en A Mariña, como no permitir la salida de los centros de mayores y restringir las visitas. Sin embargo, ello no impide que esporádicamente se den episodios de salidas de ancianos que no están permitidas, de residentes que hartos del confinamiento al que están obligados deciden dar un paseo más o menos por las inmediaciones de su centro.

Los ancianos están advertidos del veto y la inmensa mayoría actúa en consecuencia, pero algunos aprovechan descuidos del personal, que no puede estar permanente atentos a lo que hace cada anciano, y salen a dar «un paseo».

Es lo que ocurrió hace unos días en una residencia de la tercera edad de A Mariña, con dos octogenarias como protagonistas. A primera hora de la tarde, aprovechando que la salida de emergencia del centro está en la parte posterior, abrieron la puerta y apoyándose la una en la otra comenzaron a bajar las escaleras de la planta hasta el rellano que da a la calle. Lo insólito de la escena, una de las ancianas usaba un andador para moverse, llamó la atención de una patrulla de Guardia Civil, que precisamente en ese momento pasaba por el lugar realizando un servicio rutinario se seguridad ciudadana.

Los agentes acudieron junto a ellas para preguntarles adónde se dirigían. Las mujeres les contestaron que se disponían a dar un paseo por las inmediaciones de la residencia. Los guardias les explicaron que eso no estaba permitido y, mientras las ancianas se reprochaban lo que habían hecho, llamaron a los responsables del centro.

La situación no entrañaba mayor debate: las mujeres habían aprovechado la puerta de emergencia para salir sin ser vistas y estaban perfectamente informadas de que no podían hacerlo.

Las mujeres fueron llevadas de nuevo adentro y la Guardia Civil las identificó, aunque lo ocurrido no conllevó ninguna denuncia.

Antes de este episodio ya se dio al menos otro en A Mariña del que hay constancia. En ese caso fue un anciano el que salió sin permiso de otra residencia, para dar una vuelta por el casco urbano de la localidad. Lo hizo, pero tropezó y se golpeó contra el suelo, tras lo que fue llevado al centro de salud. En el ambulatorio fue requerida la presencia de la Guardia Civil, que llevó de regreso al anciano a la residencia, donde fue obligado a permanecer en cuarentena.

Porque esta es la principal consecuencia para los usuarios en caso de salir al exterior; las medidas que se aplican con ellos para verificar que no han sido contagiados. A su regreso al centro, obligatoriamente si han tenido contacto con otras personas, deben permanecer aislados.

Las medidas son estrictas. Por ejemplo, en Ribadeo si un residente tiene que ir a una consulta hospitalaria y vuelve tras unas horas no se toman medidas, pero si permanece ingresado (aún habiéndole realizado la prueba PCR con resultado negativo) a su regreso debe estar siete días en cuarentena antes de volver a su habitación. El lunes ingresaron en la residencia ribadense dos matrimonios. El viernes anterior les hicieron las pruebas PCR, que resultaron negativas, pero el lunes iniciaron, ya en la residencia, una cuarentena obligatoria de siete días.

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