La confesión pública de Pablo Alborán


Por qué nos escandalizamos cuando una persona habla abiertamente de su orientación sexual? Muchos creen que no se debería hablar de este tema, pero lo cierto es que aún nos queda mucho por evolucionar.

¿Recordáis que vuestra familia os preguntaba cuando érais pequeños si teníais novio o novia? Aquí ya estábamos presuponiendo una orientación sexual, generalmente heterosexual. Y, aunque a los adultos les haga mucha gracia este tipo de preguntas, ya estáis condicionando a los pequeños a que “tengan a alguien” y no a ser felices solos.

Seguramente, si Pablo Alborán no hiciese una declaración pública y, simplemente, apareciera con su pareja, el revuelo no sería tan grande. Si bien, ¿sabes qué sucede? ¿por qué él, libremente, ha decidido decirlo?

Porque algunas personas que no entran dentro del patrón normativo de la heterosexualidad sienten la necesidad de decir cuál es su orientación sexual para visibilizarla, para dejar de silenciarla y para que el resto se habitúen más a ella.

Una decisión

Es una simple decisión, personal (en este caso de Pablo Alborán, cantante conocido), pero mirad el revuelo que ha ocasionado y, ¿por qué? Porque tristemente en este país uno de los deportes más comunes es el de juzgar, criticar y hablar de los demás. Si fomentásemos más el amor y la aceptación, no nos dedicaríamos a ver siempre “la paja en el ojo ajeno”.

Y, sí, claro que esto es también una opinión más, pero en ti está juzgarla o no.

Las personas deberíamos ser libres de corazón, sin condiciones, sin expectativas. Es bonito y fácil decirlo, solo que difícil cambiar la mentalidad, abrir la mente y estar dispuesto a aceptar sin más.

¿Acaso condiciona tu vida que una persona sea homosexual? No, seguro que no. A no ser que resuene algo en tu interior que sea necesario trabajar.

Por Raquel Graña Sexóloga natural de A Mariña

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