De escuchar las sirenas confinados en pisos en Madrid, al idílico silencio de las aldeas de A Mariña

Las restricciones que impuso el covid-19 han disparado la demanda de casas para alquilar en el rural en la zona

Víctor Piniés en una vivienda reformada que alquila en la cala de Porto do Val, en O Vicedo
Víctor Piniés en una vivienda reformada que alquila en la cala de Porto do Val, en O Vicedo

o vicedo / la voz

De escuchar las sirenas de las ambulancias que trasladaban a los enfermos de coronavirus mientras estaban confinados en pisos, al idílico silencio de las aldeas de A Mariña. Ese es el cambio que tienen la intención de experimentar en breve cantidad de personas procedentes de Madrid, Barcelona, Alicante e incluso Andalucía que demandan casas para alquilar situadas en aldeas de A Mariña y Ortegal. «En este momento hay mucha más demanda que oferta», explica el gerente de The Cliffs of Loiba, una empresa turística y tecnológica que lleva alrededor de dos años reformando para alquilar unas 30 viviendas rurales emplazadas en municipios como Viveiro, O Vicedo, Ortigueira o Mañón, en lugares como Abrela, Covas, Xilloi, Esteiro, Céltigos o Espasante. «Lo que hacemos es darle un vuelco a propiedades, que casi siempre están a tiro de playa, para convertirlas en algo atractivo con un concepto de comodity para quien busca algo salvaje, auténtico y sencillo, pero muy mono», comenta Víctor Piniés.

 «Lo que hacemos con la ‘casa de la abuela con colchón de muelles’ que tenía un potencial brutal es una reforma para que sea muy atractiva», Víctor Piniés, gerente de The Cliffs of Loiba

Hasta la irrupción el covid-19, la mayoría de la gente que alquilaba lugares que en su día fueron escuelas, fábricas de salazón e incluso «casetos» junto al mar procedía de del norte o del centro de Europa o de Sudamérica, pero la pandemia ha dado un giro de 180 grados a la tendencia. «El extranjero que tenía sus vacaciones a principios de verano ha visto que las fronteras estaban cerradas, que sus gobiernos les dicen: ‘¡Ojito dónde vais, y si volvéis de España, 15 días de cuarentena!’. Pero ese movimiento de cancelaciones y de falta de reservas de otros países se ha suplido con el del español que estaba encerrado en su piso mirando por la ventana, oyendo sirenas y deseando estar con los pies en el agua o sentado en una terracita, y que con el miedo tampoco quiere actividad», apunta Piniés. A su juicio, ese cóctel está poniendo de moda A Mariña en particular, y Galicia en general, «en cuanto a destino salvaje, auténtico, sencillo y no masificado». Los precios oscilan entre los 90 y los más de 300 euros al día, según la casa y el aforo, aunque la media ronda los 160. «Trabajamos con un cliente con un cierto poder adquisitivo que paga por algo especial. Desestacionalizar el mercado vacacional es importantísimo porque sino el rendimiento es bajo», reflexiona.

Detalle del interior de una de las viviendas en alquiler en A Mariña que debido al covid-19 están siendo muy demandadas por personas de otros puntos de España
Detalle del interior de una de las viviendas en alquiler en A Mariña que debido al covid-19 están siendo muy demandadas por personas de otros puntos de España

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