La silenciosa cuenta atrás de Alcoa en San Cibrao

La multinacional está parando seis cubas cada mes desde marzo en electrolisis, en la planta de Aluminio

San Cibrao (Cervo) acogió en octubre una de las manifestaciones celebradas en la comarca por el mantenimiento del empleo y de la empresa Alcoa en A Mariña lucense
San Cibrao (Cervo) acogió en octubre una de las manifestaciones celebradas en la comarca por el mantenimiento del empleo y de la empresa Alcoa en A Mariña lucense

VIVEIRO / LA VOZ

Desde Alcoa decían que era una medida temporal, pero hay quienes lo veían como una silenciosa cuenta atrás. Un modo particular de activar un cronómetro. La multinacional está parando seis o siete cubas cada mes desde principio de marzo en el departamento de electrolisis, en la planta de Aluminio en A Mariña lucense. A estas alturas han quedado inactivas entre 18 y 21 cubas. En términos técnicos se llama rebrascaje a la renovación de las cubas cuando estas acaban su período de vida útil. En este momento se están dejando «morir». Los representantes sindicales más pesimistas o más radicales, como se quiera suponer, veían y ven en esto una manera de desmantelar la fábrica. Lo han repetido en los últimos días. No andaban equivocados, tal vez en la elección del verbo, nada más.

Esta medida ya ha tenido consecuencias directas en las empresas auxiliares de Alcoa que se encargan precisamente de las tareas de rebrascaje, como Reymogasa y Cyrgasa: 43 trabajadores están en ERTE. Pero las consecuencias pueden ser muy duras para las auxiliares si Alcoa inicia un ERE o un ERTE.

Alcoa, a través de su presidente en España, Álvaro Dorado, lo venía advirtiendo. «No es viable producir aluminio primario en España». De tan repetitivo suena a estribillo de canción; a amenaza que nunca se va a cumplir. A medida de presión. Hasta que se llegó a un límite.

«No es viable producir aluminio primario en España»

Pero más que a las palabras, quizá debamos prestar atención a las señales. Y lo de las cubas es una señal, importante. Y no es la primera vez que se paralizan. A primeros de año Alcoa anunció pérdidas en ambas plantas para este ejercicio, en torno a 50 millones en cada una de ellas -Alúmina y Aluminio- y no es normal que revele cifras. Quizá porque las advertencias desde la multinacional hasta ahora parece que hayan caído en saco roto.

Y llegó lo que alguien llamó la «tormenta perfecta»; no es un exceso de originalidad, pero acaso sea cierto: precio bajo del aluminio, sobreproducción (y la culpa, como casi siempre, de los chinos) y un mercado europeo parado por la pandemia. Sin movimiento.

¿Qué hacer?

Pues el presidente de Alcoa en España, Álvaro Dorado, ha citado al comité de empresa de la fábrica de A Mariña a una reunión urgente este mediodía en un restaurante, pero no de A Mariña, que los hay y buenos, donde suelen reservar los ejecutivos de Alcoa, sino en Lugo, al pie del Miño, en un establecimiento con jardín para eventos y celebraciones. Ahí les va a adelantar hoy algunas de las medidas que adoptará la multinacional ante esta situación que han calificado de «crítica e insostenible», incluidas también medidas laborales. Ajustes.

Alcoa tiene más de mil trabajadores. Las empresas auxiliares más de 700. Desde Alcoa lamentan que desde el Gobierno no hayan dado aún ninguna señal «de que algo va a cambiar». Ni Estatuto, y eso que explican que el Estatuto así -dependiendo cada año de los presupuestos- no da garantías; ni un marco estable para fijar el precio de la energía, ni subastas con algo de valor. «Las pérdidas de una empresa marcan el límite», sentencian. Otra señal.

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