Una ruina de autovía: los cierres de la A-8 en O Fiouco le cuestan tres millones a los usuarios

El Gobierno prevé que los ahorrarán cada año si da con un remedio contra la niebla

Niebla espesa en la A-8 a la altura de O Fiouco
Niebla espesa en la A-8 a la altura de O Fiouco

viveiro / la voz

Debía de sumar, reduciendo tiempos de viaje y mejorando las comunicaciones, pero resta porque el tramo de la A-8 pasa en Mondoñedo por el Alto do Fiouco, a 698 metros de altitud sobre el nivel del mar, una zona donde nubes de estancamiento crean densas nieblas que anulan la visibilidad. Inaugurado en febrero de 2014, a las puertas del sexto aniversario de la colisión en cadena de 40 vehículos que dejó una muerta y 49 heridos, la Dirección General de Carreteras y la Secretaría General de Ciencia e Innovación estiman que los cierres de esa autovía entre Arroxo (Lourenzá) y A Xesta (Abadín) le cuestan a los usuarios unos tres millones de euros anuales. Una ruina, un peaje que se suma a los 202 millones invertidos hasta ahora en la obra y en la búsqueda de soluciones.

No los cuantifican como pérdidas, sino como los «ahorros» que se conseguirían si dan con un remedio que atenúe los problemas para el tráfico entre las endémicas brumas. Según un documento oficial, cada año obligan a cerrar unas 813 horas la A-8 entre los kilómetros 536 y 552 y a circular más lento otras 1.577 horas entre los kilómetros 545 y 552. Por ahí pasaban en 2014 una media de 6.933 vehículos al día.

Para calcular lo que llama «beneficios asociados» al proyecto de 6,23 millones de euros con el que pretende minimizar los efectos de la niebla, Carreteras y Ciencia valoran varios parámetros. Entre ellos el ahorro en tiempo y los costes (combustible, lubricantes...) si los vehículos pudiesen «circular libremente» por el trecho de las brumas; o sea, sin desviarse por la N-634 o sin que la escasa visibilidad limitase la velocidad. También tiene en cuenta cuánto se reducirían los accidentes con muertos o heridos empleando ese tramo de la A-8 en lugar de la alternativa, la N-634. En su estimación incluyen, además, el impacto económico del cierre de la autovía en el medio ambiente.

Este último lo cuantifican en casi 59.000 euros anuales. Cifran en 1,75 millones de euros el coste de los 535.000 kilómetros y de las 88.000 horas que cada año harían a mayores los vehículos cuando cierra la autovía o se limita la velocidad. Si los sistemas antiniebla logran «minimizar» cierres o restricciones en la A-8, calculan otros 990.000 euros de «beneficio».

Siete experimentos para un problema sin soluciones «tecnológicas definitivas»

Los que ahora son sobrecostes para los usuarios de la A-8 a su paso por Mondoñedo aparecen en una resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado el pasado agosto. La misma donde se cuantifican como «beneficios» porque son los objetivos que se marca el Gobierno en el convenio entre Carreteras y Ciencia para tratar de atenuar las consecuencias de las densas nieblas en O Fiouco. Ya están en marcha los siete proyectos, seleccionados entre 26, en el denominado proceso de Compra Pública Innovadora.

Rebajar a menos de cien horas anuales el cierre de ese trecho de la Autovía del Cantábrico no será fácil, admite el Gobierno. Constata que no lo ha conseguido tras haber «implantado la práctica totalidad de las medidas disponibles», como la señalización que lo abre o cierra con niebla densa o mucho viento o las balizas que indican al conductor que lleva un vehículo delante.

Como «no existen en el mercado medidas tecnológicas definitivas que ayuden a solventar esta problemática», ha contratado en 2,04 millones la experimentación de siete «prototipos de soluciones innovadoras» contra la niebla. Por 722.675 euros, probará tres de ayudas a la conducción: balizas láser laterales, luces led proyectadas sobre la calzada y balizas inteligentes. Y por 1,31 millones, cuatro sistemas para tratar de «aislar, eliminar o desplazar la niebla»: dispersión con material que puede absorberla, cortavientos de porosidad variable, bóvedas de hormigón sobre la calzada y combinación de barreras estáticas y dinámica.

El tráfico se desvía por la N-634, tan deteriorada que sin cuatro millones de euros «é insegura»

Hasta ahora, en la A-8 que cierra cuando hay niebla ya se han invertido unos 202 millones de euros: casi 192 en construir un tramo de 15,9 kilómetros, más de tres en la señalización dinámica y las balizas inteligentes en prueba y más de 6 en la búsqueda de sistemas antiniebla.

Sin embargo, pese a las repetidas demandas y advertencias, los 17 kilómetros de la N-634 por donde se desvía el tráfico cuando se cierra la A-8 continúan esperando por mejoras repetidamente demandadas, tanto desde la alcaldía de Mondoñedo como desde el BNG, entre otros. El deterioro del trecho de esa carretera, construida en 1992, es tal que la exregidora mindoniense Elena Candia alertó varias veces de que no es una «alternativa segura» a la autovía. Para mejorarla apunta que serían ncesarios cuatro millones de euros. No se han invertido, y el remedio a la niebla en O Fiouco parece todavía lejano.

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