Las vacaciones de este verano serán diferentes


Pasamos con suficiencia de la fase 0 a la fase 1. Tenemos comarcas naturales e históricas que pueden ofrecer las condiciones precisas para la asistencia socio sanitaria integrada e integral, con todos los cuidados precisos a los enfermos del coronavirus. Además tenemos en reserva dos hospitales de campaña que no han sido necesarios en esta oleada pandémica.

Las denominadas isócronas -tiempo que se tarda en llegar a un hospital general o comarcal- es correcto, por tanto se puede residir en cualquier punto de nuestra Galicia disfrutando de farmacias, centros de salud, servicios de urgencia y unidades de vigilancia intensiva.

Puedo discutir la última organización que salió de la Ley de Salud conformando siete áreas asistenciales. Incluso discutir los motivos por los que hace años del Departamento de Sanidad se desgajaron los servicios sociales. Es mejorable el funcionamiento y dotaciones de los Centros de Salud. Pero también aseguro que disponemos de magníficos servicios médicos y de enfermería que muestran la autonomía sanimétrica en la comunidad, que va desde la Salud Pública con sus planes hasta los servicios más sofisticados para el diagnóstico y tratamiento de toda suerte de patologías.

Pongo un ejemplo que ilustra lo que afirmo. Desde San Ciprián, en el Concello de Cervo, un paciente con coronavirus, tardaría cinco minutos en llegar al Hospital de Burela, dónde existen recursos y experiencias suficientes para atenderle con garantías.

Las vacaciones de este verano serán diferentes. No es razonable empeñarse en concentrar multitudes. El virus no habrá desaparecido, y no debemos facilitarle el trasiego entre cuerpos. Sin embargo hay dos buenas noticias. Ya sabemos que las radiaciones ultravioletas lo destruye. Ya sabemos que la humedad salitrosa también.

Eso convierte los 1.600 kilómetros de la costa gallega en un paraíso natural con valor añadido. La salubridad de su climatología. Una vez más, aquella Talasoterapia de los

Romanos, vuelve a ser bálsamo con propiedades protectoras frente al coronavirus. Amén de funcionar como botica natural contra la ansiedad que hemos sufrido.

Puede ser un veraneo fabuloso en esta Galicia mágica por naturaleza donde resulta muy difícil hacerle una foto a un viajero, sin que detrás no aparezca el Románico. Y es que Galicia reúne patrimonio histórico, cultural y costumbrista, en medio de un clima suave, una cocina preñada por los mejores productos naturales, genuinamente gallegos, sin agobios, con el ruido de la mar y la lluvia. Los gallegos somos un pueblo viejo, sabio, de lluvia y calma, devotos de Prisciliano, amantes de una tertulia en cantinas portuarias, con un plato de buen pescado o excelente marisco, regado con Albariño, Godello o Amandi. Con las noches suaves en las que se agradece un jersey y una manta para combatir la brisa fresca procedente de la mar. Si además somos amantes de la artesanía, de las calles de piedra dónde retumban las campanadas de catedrales, puedo prometer y prometo que el veraneo 2020 será digno de un sueño, tras la pesadilla del confinamiento en una ciudad repleta de colmenas entre cemento, asfalto y cristal.

* Pablo Mosquera, médico, exgerente del hospital de Burela y exparlamentario.

Puede ser un verano fabuloso en esta Mariña y Galicia mágicas

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