El drama en los entierros: «Hai fillos que non poden despedir a seu pai»

Las funerarias, a la espera de conocer la nueva regulación, por ahora vaga y difusa


ribadeo / la voz

El plan del Gobierno para ir hacia una «nueva normalidad», la desescalada tras seis semanas de confinamiento, contempla medidas para dejar atrás una de las páginas más tristes que, más allá del drama sanitario, se han vivido durante este último mes y medio de A Mariña, los entierros con la asistencia limitada a tres familiares. Los responsables de funerarias reconocen haber vivido momentos difíciles de asimilar: «A veces éramos máis da funeraria que familiares. Hai fillos que non puideron despedir a seu pai». Faltos de información oficial, asimilando lo que trasciende en los medios de comunicación, desde estas empresas se mantienen a la expectativa de conocer los detalles de la nueva normativa y cómo les afectará.

El plan de desescalada se articula en cuatro fases: una primera, la cero, que será de preparación, desde el próximo lunes hasta el 10 de mayo, y tres más (la fase una a tres) que se prolongará hasta el 30 de junio, cuando si todo discurre bien abocaría a la ansiada normalidad. Las referencias a velatorios y oficios religiosos se enmarcan desde la fase una a la tres. Será en la fase uno, como mínimo a partir del 10 de mayo, cuando los lugares de culto religioso podrán albergar a un tercio de su aforo y los velatorios «un número limitado de familiares, con protocolos de distancia física y seguridad». Un término ciertamente muy vago.

En la fase dos, el aforo de las iglesias se podrá aumentar a la mitad y los velatorios a «un número menos limitado» de personas. Finalmente, en la fase tres los velatorios podrían reunir a «un número más amplio».

Todo dependerá de la evolución de la pandemia y de la letra pequeña con la que se desarrolle el plan. En este momento los velatorios están prohibidos (en todo tipo de instalaciones, públicas o privadas, así como en los domicilios particulares) y los funerales pospuestos hasta la finalización del estado de alarma.

«Hai situacións que dan moita pena. Non se entende moi ben que nun espazo aberto como é un camposanto non poda ir máis xente. Que se prohiban os velorios pódese entender, pero que no camposanto solo podan estar un máximo de tres familiares... non sei», señalan desde Funeraria Morán en Mondoñedo, en alusión a la norma de que la comitiva para el enterramiento o despedida para la cremación de una persona fallecida esté limitada a tres familiares o allegados.

«Os sacerdotes preguntan se o defunto morreu de coronavirus. Pero aquí non tivemos ningún caso. De feito, está morrendo moita menos xente do que podía ser o habitual. En Mondoñedo levamos tres enterros no mes, máis dous que viñeron de fóra», dicen desde Morán. Y añaden: «Hai familiares directos que quedan sen despedir ós seus. En 25 anos nunca vin nada igual. Penso que nas igrexas, que son grandes, poderían admitir xente separada, aínda que fora unha persoa por banco. Ou no tanatorio, entendo que non se deixe entrar ós veciños, pero á familia, por orde, gardando as distancias, si deberían barallalo, porque o caso é que vas ó supermercado e velo cheo de xente».

Desde Funeraria Fabeiro de Foz explicaron que solo tuvieron un entierro de una víctima confirmada de coronavirus. Con el resto de difuntos, el proceder que se sigue es muy austero, sin prácticas de tanatoestética ni intervenciones de tanatopraxia, al estar prohibido: «Normalmente, o defunto vai para o tanatorio e queda na cámara, igual que un enterro normal, pero sen xente. Hasta que se saca para o seu traslado o camposanto, onde espera o cura».

«Ves as calles ahora e o supermercado con xente e as familias non poden ir ó velatorio...»

«A familia debería poder acompañar xa ó defunto, polo menos hasta o segundo ou terceiro grado»

Lo que ha trascendido de la regulación de velatorios es difuso, pero indica que el número de asistentes se ampliará, aunque sin aclarar en cuántas personas ni en qué circunstancias. Desde el Tanatorio Alianza de Viveiro, entienden que se debería abrir un poco la mano: «Un pouco si, permitir que as familias hasta o segundo ou terceiro grado puideran asistir. Nos velorios quizais non se deba autorizar a tanta xente, iso pódese entender, e de feito coa concienciación que hai non creo que viñera moita, pero a familia si debería poder despedirse do defunto, ampliándose o acompañamento na condución do cadáver cun máximo de persoas e mantendo as distancias».

También opinan que, de haber mayor concreción con las normas, los tanatorios se podrían adaptar a las circunstancias para garantizar la seguridad en las ceremonias: «Agora nos enterros ha moitos familiares que non poden ver ó defunto, e iso non é comprensible. Se lle morrera un familiar ó que ditou a norma, quizais o vira de forma diferente. ¿Por que se limita a tres persoas? ¿Con que criterio? ¿Por que un neto non pode despedirse do seu avó morto se toma unhas medidas de precaución

En Gómez Travieso también se mantienen a la expectativa: «A ver si nos lo comunican. Se están dando situaciones muy tristes, como también lo es morir solo en el hospital. Hay que resignarse y seguir, a ver si las cosas van mejorando. No está en nuestra mano, no podemos hacer nada y tenemos que adaptarnos a lo que diga el Gobierno».

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