«Quiero pensar que el verano no va a ser catastrófico para la hostelería»

Antonio Graña, director del Parador de Ribadeo: «A ver si aún podemos salvar un poco los muebles»


ribadeo / la voz

El estado de alerta decretado en España determina que los paradores nacionales de turismo pueden ser acondicionados y habilitados para acoger pacientes con COVID-19. Sobre el de Ribadeo, de momento no se ha planteado en ningún momento esta posibilidad. Las obras que se han acometido en las últimas semanas ya estaban previstas antes de la crisis sanitaria. Sobre la plantilla de trabajadores no se ha aplicando un ERTE, ni hay previsión de que vaya a ser así. Sin embargo, el establecimiento, como el resto de hostelería, permanece cerrado y su actividad se limita desde hace días a atender llamadas de clientes y cancelar reservas.

«Estamos bajo mínimos», apunta el director del Parador, Antonio Graña: «Fue curioso el retraso en cancelarse muchas reservas de Semana Santa. Hubo gente a la que incluso tuvimos que llamar nosotros, porque esperaban hasta el final, confiando que en Semana Santa pudiesen venir. Eso pasó, sobre todo, con clientes que no tenían gastos de cancelación. Lo que sí se pararon fueron las nuevas reservas, para después de Semana Santa, ya desde hace tiempo, para el resto de abril».

«El impacto es grande, el que cualquiera puede suponer. A estas alturas tendríamos que estar reservando, pero es normal que no sea así por la incertidumbre sobre el futuro. Para abril no hay nada y en Booking está todo parado. Sí tenemos reservas para el puente de mayo, pero ya ese están cancelando muchas. Está todo parado», añadió.

Y es que el horizonte se presenta muy preocupante para el sector hostelero, consciente de que será con toda probabilidad uno de los últimos en activarse y, además, sin poder augurar en qué condiciones se podrá abrir. «Quiero pensar que el verano no va a ser catastrófico y que podremos salvar un poco los muebles. Pero es que casi nada invita al optimismo. Sabemos que el confinamiento va a ser al menos hasta finales de abril, aunque ya se habla de más tiempo, y por la casuística del negocio de la hostelería, es probable que los primeros en ordenarnos cerrar seamos los últimos a quienes nos permitan abrir. A nosotros en abril y mayo se nos cayeron bodas y las reservas de comuniones, al haberse cancelado en Ribadeo, se supone que se aplazarán. No sé, el panorama que se presenta no es muy bueno, porque las semanas pasan y cuando nos demos cuenta el verano ya estará ahí», concluyó Antonio Graña.

«Gente que tenía reservas en Semana Santa aún tenía esperanza y esperó a última hora para cancelar»

Por ahora no se ha planteado acondicionar el Parador de Ribadeo para acoger enfermos

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«Quiero pensar que el verano no va a ser catastrófico para la hostelería»