Tiempo de héroes


Estamos luchando ante un villano de película, ante un malvado poderoso. El COVID-19 es el enemigo común a batir por toda la humanidad. En un mundo de poderes polarizado, entre dos ejes muy marcados, por un lado el gigante asiático, China, en Oriente, y por otro lado los Estados Unidos de América, en Occidente, se encuentra España, que forma parte de una Unión Europea muy dividida y con Rusia intentando acabar de dividirla para erigirse como tercer eje central.

En este contexto afronta cada país su lucha particular contra el villano y si hay algo que aprender de las dos grandes potencias mundiales es que, desde una concepción completamente diferente, China desde una dictadura comunista y E.E.U.U. desde el neoliberalismo más salvaje, cuando suenan tambores de guerra todos los actores sociales se alinean para salvar a la nación. Tenemos ejemplos a ambos lados. Los estadounidenses utilizan la bandera como símbolo de unión entre Estados y hacen frente común -podemos referir las Guerras Mundiales, la Guerra de Independencia o el 11S- y en China tienen una cultura milenaria basada en la épica -desde La Vidal del Rey Gesar a los héroes de Fukushima, actuando siempre con orden y diligencia desde hace milenios-. Por contra, en esta Europa de fenicios, comerciantes y buscavidas, sobre todo en las tierras que baña el Mediterraneo, a las que cariñosamente el norte de Europa denomina PIGS, ya saben, Portugal, Italy, Greece and Spain, y más concretamente en esta España de Lazarillos, Buscones y demás literatura picaresca, urge cavar en los cimientos de nuestra cultura hispana y grecolatina para encontrar las hazañas de los héroes de tiempos legendarios que nos motiven y nos ayuden a afrontar uno de los peores momentos de nuestra historia.

Una crisis sanitaria, económica y social con graves consecuencias y pocos precedentes en los últimos siglos. Necesitamos darnos la mano y salir juntos de esta situación que ha colocado a cada quien en una tesitura diferente. Hay trabajadores, empresarios y profesionales que han tenido suerte dispar en el impacto de la crisis y en el reparto de ayudas estatales. Algunos ven cerrados sus negocios por imperativo legal pero pueden capear el temporal con ayudas estatales por causa de fuerza mayor; otros no tienen que cerrar sus negocios pero se han quedado sin ayudas y también sin clientes a los que vender; algunos trabajadores han visto su puesto de trabajo suspendido por un ERTE hasta el final de del Estado de Alarma, otros han sido directamente despedidos y otros están de vacaciones forzosas con el llamado “permiso retribuido recuperable”. El Gobierno, por su parte, continua enviando paquetes de medidas sociales y económicas que tratan de paliar la crisis, pero el ajuste económico va a ser durísimo después de tantas semanas de parón en muchas actividades económicas. Por eso, más que nunca, tenemos que estar a la altura del momento histórico que vivimos y tenemos que hacerlo como sociedad, independientemente de la actuación de los políticos, que como siempre tendrán sus aciertos y sus errores sean del color que sean. Nuestra sociedad ya ha dado muestras en el pasado de solidaridad y de estar por encima de la clase política -véanse los casos recientes del Prestige o los atentados del 11M-. Vamos a ser prudentes para evitar los contagios, creo que es lo mínimo que podemos hacer para ayudar a los sanitarios que dan su vida, literalmente, cada día por todos nosotros. Vamos a intentar crecer, individual y colectivamente, durante esta situación extrema, no entregarse solo al ocio. Y vamos a coger los mimbres que deje esta crisis para coser juntos, de forma solidaria, todo el tejido social y empresarial que se destruya. En definitiva, vamos a estar a la altura del momento histórico que vivimos.

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