Los «dos o tres minutitos» de charla que alegran a quienes más solos están

Voluntarios de Cruz Roja llaman estos días a cientos de mariñanos en situación de vulnerabilidad para darles apoyo y ánimo

María Sol Quiñoa, voluntaria, y María Rodríguez Navarro, psicóloga, transmiten ánimo y mensajes de calma
María Sol Quiñoa, voluntaria, y María Rodríguez Navarro, psicóloga, transmiten ánimo y mensajes de calma

Viveiro / La Voz

Para una persona que está sola recibir una llamada de teléfono en la que alguien se interesa por su salud, por su estado de ánimo, por si necesita algo o, simplemente, por el programa que está viendo en la televisión, puede significar mucho. Y de esas pequeñas grandes historias son partícipes a diario los más de 20 voluntarios de Cruz Roja que desde que empezó la crisis sanitaria y el confinamiento de la ciudadanía en sus domicilios como consecuencia del coronavirus colaboran en Cruz Roja Responde, el programa con el que la organización humanitaria está tratando de echar una mano a cientos de mariñanos -en toda la provincia de Lugo son unas 3.400 personas- que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Ancianos, personas enfermas o con alguna discapacidad, o usuarios de otros programas de Cruz Roja.

El objetivo es hacer «un seguimiento». «Asegurarnos de que se encuentran bien y de que tienen cubiertas necesidades básicas, como la alimentación, por parte de familiares o de gente de su entorno; y si no es así, comentarles los recursos que hay en su entorno», comenta una de las tres psicólogas del proyecto, María Rodríguez Navarro. Distribuidos en grupos de tres, los voluntarios, que recibieron una formación previa sobre el COVID-19, acuden a diario al call center (centro de llamadas) instalado en la oficina provincial de Cruz Roja en Lugo. Desde allí dan respuesta a personas como una vecina de Foz que estaba muy preocupada porque tenía miedo de que los familiares lejanos que le llevaban la comida pudiesen contagiarse, y le hablaron sobre los recursos que tiene en marcha en esa línea el Concello de Foz. «Nos identificamos, les preguntamos que tal, los tranquilizamos, se les comenta lo que deben hacer y lo que no. Tratamos de transmitirles tranquilidad, cariño, que se sientan un poco más protegidos, que se olviden dos, tres o cuatro minutitos de la tristeza que sienten la mayoría estos días», explica María Sol Quiñoa, voluntaria del programa, que destaca que las bromas y el humor son imprescindibles también. «Dar un poco lo que te gustaría que te diesen a ti», concluye.

 «Queremos asegurarnos de que se encuentran bien y de que tienen las necesidades básicas cubiertas, como la comida, y sino ponemos en marcha recursos», María Rodríguez Navarro, psicóloga de Cruz Roja Responde
«Hay gente a la que emocionalmente le cuesta, e intentamos transmitirle tranquilidad, cariño, que se sienta un poco más protegida», María Sol Quiñoa, voluntaria de Cruz Roja Responde

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