Las parejas mariñanas se divorcian más cuando caen las temperaturas

Seis de cada diez matrimonios consumaron sus rupturas entre octubre y marzo

Tras el «felices para siempre» del enamoramiento, la convivencia puede reforzar o romper parejas
Tras el «felices para siempre» del enamoramiento, la convivencia puede reforzar o romper parejas

viveiro / la voz

Antes de que el calentamiento global trastocase las estaciones, el otoño empezaba a finales de septiembre y el invierno se prolongaba desde los últimos días de diciembre hasta casi rematar marzo. Sin saber si el cambio climático influye en el amor, los últimos datos judiciales revelan que las parejas mariñanas se divorcian más en otoño y en invierno. Aunque el enfriamiento de las relaciones quizá sea anterior, cuando acostumbran a caer las temperaturas se consuman más rupturas matrimoniales, seis de cada diez en A Mariña.

A la disolución la precede el penúltimo paso de una de las etapas del amor en pareja. Según la neurociencia y la psicología, el principio del fin puede comenzar con la realidad de la convivencia, cuando se diluye ese «felices para siempre» que parece posible en el cálido enamoramiento.

Como cada persona es un mundo y las relaciones entre dos suelen considerarse únicas e irrepetibles, lo más aproximado a las que rematan lo reflejan las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial. En los juzgados de Viveiro y Mondoñedo se rompieron oficialmente el año pasado 158 matrimonios, y otros 7 optaron por separaciones.

El análisis por trimestres acredita que los divorcios aumentan tras la primavera y el verano. De enero a marzo sumaron 55, pocos más que los 46 formalizados entre octubre y diciembre. Bastantes menos que los 26 que hubo de julio a septiembre y que los 31 ratificados en los juzgados entres los meses de abril y junio.

Por partidos judiciales, el de Viveiro, con 107 divorcios, dobla al de Mondoñedo, donde se tramitaron 51. Además de los residentes donde tiene su sede, el viveirense abarca los municipios de Foz, Burela, Cervo, Xove, O Vicedo y Ourol. Y el mindoniense cubre, además de ese ayuntamiento, los también mariñanos de Ribadeo, Barreiros, A Pontenova, Trabada, Lourenzá, O Valadouro y Alfoz, así como los de Abadín, A Pastoriza y Riotorto.

Sobre el conjunto de la provincia, el porcentaje de disoluciones matrimoniales en A Mariña es equiparable a su peso poblacional: las 158 representan un 26 % de las 606 registradas en todos los partidos judiciales lucenses.

50 en el Occidente asturiano

Con datos de los juzgados de primera instancia de Luarca y Castropol, en el vecino Occidente asturiano se registraron el año pasado 50 divorcios, 34 en el luarqués y 16 en el castropolense. Y la tónica es similar a A Mariña, más en el otoño y el invierno.

Predominan las que optan por pactar la disolución, y hay empate con la custodia de hijos

Por lo que dicen las estadísticas judiciales, los residentes en la comarca optan por pactar la disolución cuando deciden poner punto y final al matrimonio. Lo que oficialmente se denomina divorcio consensuado fue la alternativa elegida el año pasado por 91 parejas, mientras otras 67 decidieron litigar en defensa de sus respectivos intereses.

Modificaciones

Con los divorcios se adoptan medidas con intención de definir la situación en la que queda cada uno de los cónyuges. Incluso cuando media un acuerdo entre las partes, distintas circunstancias pueden llevar a intentar cambiarlas. Durante el año pasado, residentes en los quince municipios mariñanos tramitaron en los juzgados de Viveiro y de Mondoñedo solicitudes de revisión, 26 para variar lo pactado inicialmente y 40 para mudar las medidas no consensuadas.

A la hora de negociar la guarda y custodia de los hijos menores de edad, en las sedes judiciales mariñanas se registraron durante 2019 un total de 33 pactos entre los progenitores, mientras en otros 31 casos no llegaron a acuerdos y, por tanto, la última palabra fue de los tribunales, tras escuchar a las partes.

El coordinador parental: ayuda para los divorcios que acaban «en la UVI»

marta otero

En la actualidad, unas seis familias gallegas se benefician de un servicio que suele solicitar el juez

La ruptura de pareja nunca es una experiencia fácil. Muchas veces los hijos sufren las consecuencias de un enfrentamiento que se enquista y termina en los juzgados. De todos los casos judicializados en Galicia, un 10 % llegan a una situación extrema que requiere la intervención de un coordinador parental, una figura ya instalada en otros países y recién introducida en Galicia a través de la Asociación de Nais e Pais Separados y el Servizo de Apoio Familiar, Integral e Multidisciplinar (Safim). De momento el servicio dispone de un profesional que se ha implicado en procesos de familias de Cambados, Corcubión, Lalín y Redondela.

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