Vuelve la fiebre del oro al Occidente

carmen liedo TAPIA, RIBADEO / LA VOZ

A MARIÑA

PEPA LOSADA

La escalada del precio del metal precioso reactiva los proyectos de investigación para buscarlo en Valdés, Castropol, Boal, Illano, Franco y Tapia de Casariego

23 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Una de las herencias que dejaron los romanos en Asturias es de valor incalculable. Esta civilización además de dejar impresionantes construcciones en el territorio, como puentes, torres o termas, dejó un mapa de yacimientos del valioso oro. Se tiene constancia de que explotaron 487 minas, de las cuáles solo dos continúan en funcionamiento hoy en día: la de Boinás, en Belmonte de Miranda y la mina de Carlés, en Salas. El caso es que el imparable aumento del precio del oro ha hecho que muchas empresas pongan sus ojos en Asturias, y singularmente en el Occidente, tras revisar el legado histórico romano. Prueba de ello es que en la actualidad en el Principado «hay 26 proyectos vivos para buscar el valioso metal» después de que la administración astur autorizara en los últimos años proyectos de investigación a numerosas empresas que siguen el rastro de las minas romanas entre las comarcas mineras y el occidente asturiano. Es la fiebre del oro.

Esos 26 proyectos, según la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies, afectarán a una superficie de más de 750 millones de metros cuadrados de los concejos del Occidente asturiano de Valdés, Castropol, Boal, Illana, El Franco o Tapia, y otros próximos como Tineo, Allande, Cangas del Narcea, Ibias, Belmonte, Lena, Morcín, Quirós, Riosa o Proaza, Según explica el portavoz de este colectivo, Fructuoso Pontigo, las empresas solicitantes tienen un plazo de tres años para llevar a cabo la investigación en busca de «oro, plata y cobre» mayoritariamente. Así, la preocupación para el mismo es el impacto que todos esos proyectos pueden generar en el territorio por lo que tienen de «agresivos» y porque detrás están en la mayoría de los casos «empresas no mineras y sin solvencia acreditada».

Orovalle, empresa que explota las minas de Boinás y Carlés, es la que cuenta con más permisos de investigación. Un total de siete. Pero la Coordinadora Ecoloxista denuncia que el resto han sido autorizadas «para empresas de terceros que vienen sin dinero y, por tanto, no tienen recursos» con los que hacer frente a una restauración ambiental una vez realizados los estudios, lo cual supone, en su opinión, «un pufo» y «una hipoteca para los vecinos durante décadas».

Pero ¿qué ha despertado el interés de las empresas por el oro que pueda haber en el subsuelo de Asturias? La respuesta es la impresionante escalada del precio del metal amarillo. Según el portal Inversoro.es, el precio medio del kilogramo de oro se situó en los 45.167 euros en la última semana. Esto es un 5,35 % más que hace un mes, un 24,31 % más que hace un año y casi un 83 % más que hace una década, cuando el precio del kilo llegó a estar en 24.694 euros. Si nos remontamos a las cifras de hace un cuarto de siglo, el precio era de 7.610 euros el kilo. El incremento en 25 años ha sido del 438 %.

Desde la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies, su portavoz recuerda que la minería de oro asturiana precisa de grandes movimientos de mineral para conseguir gramos por tonelada en el mejor de los casos y que, por tanto, es una actividad que genera importantes movimientos de tierras y numerosos residuos. Es por ello que Pontigo reprocha al PSOE que «con estas autorizaciones está hipotecando a los vecinos de las zonas afectadas con estos peligrosos permisos sin que ellos se enteren del riesgo que les viene encima cuando se ponga a explotar las minas, como ya se puede ver en Belmonte» e insiste en que lo hacen «empresas de nula solvencia», como se ha probado en el caso de la empresa Emerita resources España S.L.U., solicitante en el año 2017 de un permiso de investigación minera denominado Montefurado, para los recursos de oro, planta, y cobre en los concejos de Tineo y Allande con afectación sobre 26 millones de metros cuadrados.

El caso es que recientemente se ha conocido que «la misma empresa ha generado en Cantabria un reguero de deudas con otro proyecto minero de investigación de zinc, al encontrarse sin solvencia económica alguna», por lo que desde el colectivo ecologista reclaman al Principado «que cancele el permiso minero otorgado a la empresa».

30 millones de metros cuadrados en Salave

Según trasladó la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies el pasado octubre, a raíz de otra autorización de investigación concedida por el Principado, algunos de los permisos que están tramitándose donde se busca el oro y otros minerales en estos años son:

Teito, sobre una superficie de 4,95 millones de metros cuadrados en los concejos de Tineo, Cangas del Narcea y Belmonte.

Saint Patrick, sobre una superficie 7,83 millones de metros cuadrados en los concejos de Lena, Morcín, Quirós, Riosa y Proaza.

Permiso Montefurrao, sobre 26 millones de metros cuadrados en los concejos de Tineo y Allande.

Permiso Quintana, sobre una extensión de 7,8 millones de metros cuadrados en los concejos de Belmonte y Tineo.

Permiso Lidia, sobre una superficie de 27,6 millones de metros cuadrados de los concejos de Allande, Cangas Narcea y Tineo.

Permiso Palmira, sobre 48 millones de metros cuadrados en los concejos de Boal, Illano, el Franco y Castropol.

Permiso Linde, sobre 84,9 millones de metros cuadrados en los concejos de Valdés y Tineo.-

Permiso Chugaron, en los concejos de Allande, Cangas Narcea y Tineo sobre una superficie de 27,6 millones de metros cuadrados.

Permiso Azucena en los concejos de Boal y el Franco sobre una extensión de 7,2 millones de metros cuadrados.

Permiso Penouta en Boal, sobre una superficie de 3,3 millones de metros cuadrados.

Permiso Campalcarro, en Belmonte sobre 300.000 metros cuadrados.

Permiso Quintana en los concejos Tineo y Belmonte sobre una superficie de 7,8 millones de metros cuadrados.

Permiso Salave en los concejos de Tapia, Castropol y el Franco sobre 30 millones de metros cuadrados.

Nuevo intento de extraer un millón de onzas ocultas

En Salave (Tapia), está el considerado mayor yacimiento de oro de Europa Occidental sin explotar. En las últimas décadas han sido muchos los proyectos para hacerlo, todos frustrados. AsturGold fue quien estuvo más cerca, pero al final no logró el permiso. Con todo, el pastel es demasiado suculento y Black Dragon, a través de Exploraciones Mineras del Cantábrico, retomó el proyecto en 2018 y en julio de 2019 inició ante la Dirección General de Minería del Principado los trámites para obtener autorización para extraer el millón de onzas de oro que hay ocultas. Se plantea una mina subterránea, con una vida útil de 14 años, una galería de un kilómetro y un emisario submarino.