Mondoñedo, Viveiro y Ourol en los inicios del anarquismo en Cuba

Participaron Feliciano Fernández Ares y Manuel Martínez Fernández, de Mondoñedo; Bernardo Grillo Castiñeiras y Benito Verdeal Yáñez, de Viveiro; y Nicolás Chao Guerreiro, de Ourol


En Galicia llueve entre 90 y 150 días al año. Nada que ver con los 220 días de Bruselas, los 226 de Londres o los 251 de Copenhague. Y sin embargo somos el reino de la lluvia, el lugar donde se hace arte. Tópicos similares pueblan nuestra historia y uno de los más comunes e hirientes es el del gallego manso, boi pousón, que no protesta sino que acata o emigra. Los datos que los desmienten son más contundentes que las opiniones que los propagan. Pero, a menudo, se olvidan, se ocultan o se desconocen.

En el inicio mismo del movimiento obrero, del anarquismo en Cuba y de la 1ª Internacional Socialista participaron muchos gallegos. Y al menos cinco eran de A Mariña: Feliciano Fernández Ares y Manuel Martínez Fernández, de Mondoñedo; Bernardo Grillo Castiñeiras y Benito Verdeal Yáñez, de Viveiro; y Nicolás Chao Guerreiro, de Ourol.

Eran militantes comprometidos y todos fueron procesados en la causa abierta contra el periódico El Trabajo por su suplemento del 11 de mayo de 1892, según detalla Javier Colodrón Valbuena en su tesis doctoral Inmigrantes y libertarios, la presencia española en el origen del anarquismo cubano (1850-1895) que dirigió la catedrática de la USC Pilar Cagiao Vila.

Feliciano Fernández Ares nació en 1865 y fue bautizado en Mondoñedo por sus padres Pascual y Josefa y sus padrinos Feliciano y Antonia. Soltero y joven marchó a La Habana donde trabajó de carpintero y vivió en la calle Lamparilla 92. Era miembro del Gremio de Carpinteros del Círculo de Trabajadores y fue detenido por su implicación en la publicación del citado suplemento.

Manuel Martínez también era mindoniense, hijo de Ángel y Matilde y bautizado en 1854. Vivió en calle Dragones 39 y era empleado del sector del tabaco. Fue uno de los firmantes del radical manifiesto anarcosindicalista.

De Viveiro era Bernardo Grillo Castiñeiras, nacido en 1853 e hijo de Gregorio e Ignacia. Vivía con su mujer y sus tres hijos en la calle del Príncipe Alfonso 399. Llegara a Cuba con el Ejército colonial y fuera condecorado en España por méritos contraídos en la 3ª Guerra Carlista. No militaba en ningún sindicato o sociedad obrera pero lo procesaron por sus vínculos con el mundo libertario y con el Círculo de Trabajadores.

También nació en Viveiro en 1860 Benito Verdeal Yáñez, hijo de José y Vicenta. Era voluntario de la 7ª Compañía del Batallón de Cazadores del Ejército y luego trabajó como cochero en La Habana. Ocupó cargos directivos durante años en el Círculo de

Trabajadores. Fue acusado de ser uno de los promotores del manifiesto de El Trabajo. Nicolás Chao Guerreiro, nacido en Ourol en 1856 e hijo de Vicente y Teresa, también era cochero. Vivió en la calle Ancha del Norte 390 de La Habana y, como Verdeal, tenía responsabilidades en la organización obrera.

Relevantes dirigentes asturianos y gallegos procesados

Los inicios del anarquismo en Cuba, de 1878 a 1890, reprodujeron exactamente los planteamientos y normas de la Federación Española cuyas ideas llevaron a la isla los emigrantes. Pero, a partir de la represión derivada de celebrarse en la isla el Congreso Obrero en 1892, los libertarios españoles en La Habana se alejaron de la línea seguida por la Península para seguir un camino propio, próximo al independentismo cubano.

Fueron muchos los que ocuparon relevantes cargos. Los asturianos Valeriano Rodríguez, Pedro Merino y Maximino Fernández, fueron auténticos referentes anarquistas y presidieron la Junta Central de Artesanos, el principal grupo ácrata de Cuba. Cristóbal Fuentes (de Antequera) y Eduardo González (de Oviedo), dirigieron el Círculo de Trabajadores de La Habana. José Ramón Vidán (A Coruña) lideró el semanario El Libre y, entre otros, Félix Chao, ferrolano, y José Taboada, coruñés, fueron redactores de La Alarma y El Productor. Los anarquistas gallegos procedían en su mayoría de A Coruña, A Mariña y el norte asturiano. Por lo general, eran hombres solteros, entre 25 y 40 años, y empleados en el sector terciario.

Más gallegos procesados

Ya en el año 1892 ?antes de la independencia de la isla- había registrados al menos 60 anarquistas españoles en Cuba. Y aquel mismo año fueron 18 los gallegos procesados ?además de los ya citados- en la causa contra El Trabajo: José Cabalar Martínez, nacido en Estrada (Pontevedra) en 1858, hijo de Manuel y Josefa, casado, con un hijo, cochero; Vicente Pereira y Lafrez, de Pedroso (La Coruña), 25, soltero, repartidor del periódico La Discusión y cabo de la 5ª Compañía de Artillería de La Habana; Benito García Vilas, de Bueu; Ramón Otero, de A Coruña; José Ramón Vidán Buyo, de A Coruña; Manuel Vigo Hermida, de A Coruña; Pedro Lens Ferreiro, de Vilagarcía; Nicolás Rivera López, de San Claudio (A Coruña); Tomás Chao Iglesias, nacido en Lugo en 1867, cantero; Félix Chao Pillo, de El Ferrol; José Fonticobe López, de Valdoviño; José Fraga Brandeiro, de Cerdido; y José Taboada, de A Coruña.

Unos iban politizados en centros de la comarca y otros para organizar la lucha obrera

Colodrón asegura que la inmigración española fue clave para difundir el ideal libertario en Cuba y construir el sentimiento de clase y de lucha obrera «ni el movimiento obrero ni las relaciones laborales del siglo XIX pueden entenderse sin tener en cuenta la presencia de anarquistas españoles», dice. Otro historiador, José Antonio Vidal - basándose en datos del gobierno cubano, de expulsados del país y de informes policiales, entre otros- documentó que Cataluña aportó el 30% de los existentes en la isla; Galicia, el 21%; Asturias el 14%; Andalucía el 10; y otras zonas el resto.

En el período inicial del movimiento, los anarquistas de A Mariña llegados a la isla eran trabajadores influidos por esas ideas en centros industriales de la comarca como la factoría de Sargadelos y las minas de A Silvarrosa (Viveiro) y Vilaodrid (A Pontenova).

Tras la independencia, Cuba vivió un crecimiento vertiginoso vinculado, sobre todo, a la industria azucarera. Y con él aumentó la mano de obra asalariada procedente del exterior, sobre todo de España. Algunos arribaban a la antigua colonia huyendo de la represión de las autoridades españolas y otros ?los catalanes Adrián del Valle, Casanova, Cusidó, etcétera- estimulados por la oportunidad que les ofrecía la desorganización de los trabajadores en Cuba.

Así, para organizarlos, llegó Luis Barcia, procedente de los Estados Unidos. Algunos destacan que nació en Ribadeo aunque ?por la proliferación del apellido en Cuba- otros señalan que era de Trabada. Barcia fundó y dirigió los periódicos El Despertar y El Nuevo Ideal y fue expulsado del país por su actividad anarquista.

martinfvizoso@gmail.com

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Mondoñedo, Viveiro y Ourol en los inicios del anarquismo en Cuba