El grito de los vecinos de Xunqueira fue unánime: «O río cocho mata»

Unas 350 personas exigieron en la calle a las administraciones que tomen «ya» medidas contra las riadas


viveiro / la voz

Tras carteles y pancartas, y coreando lemas como «O río cocho mata», «Por Xunqueira», «Queremos o río limpo», «No nos hacen ni caso» o «Es una vergüenza», alrededor de 350 personas, según estimaciones de la Policía Local de Viveiro, se manifestaron este sábado para exigir que las administraciones adopten «ya» medidas para evitar riadas como la que hace ahora poco más de un año, el 18 de noviembre del 2018, arrasó este barrio de Viveiro y se llevó por delante la vida de una vecina octogenaria, que pereció ahogada en su casa. La protesta partió pasadas las doce del mediodía del puente medieval y subió por el Camiño Real antes de llegar a la carretera general y volver a bajar hasta la puerta del 117, la vivienda en la que murió la mujer. Una vez allí, el presidente de la asociación vecinal Valdeflores, Alfonso Otero Regal, leyó un manifiesto en el que se reclama la limpieza del río, tanto en su curso bajo como en su curso alto, y el arreglo de un entorno en el que, un año después de la catástrofe, aún son visibles los efectos de la crecida que destrozó el mobiliario urbano, arrastró decenas de coches río abajo o tiró el portalón de entrada del convento de Valdeflores. Regal explicó detalles del proyecto que Augas de Galicia ha presentado a los vecinos y al Concello, y señaló que el viernes 13 habrá una asamblea para analizarlo.

El Concello reconoce la buena disposición de «actual» de la Xunta, y recuerda que hay otras zonas afectadas

La alcaldesa de Viveiro, María Loureiro, quiso reconocer este sábado la «actual» buena disposición de la Xunta de Galicia, a través de Augas de Galicia, para impulsar un proyecto de mejora y recuperación del barrio de Xunqueira. Señaló que Augas se ha comprometido a financiar la redacción del proyecto, así como un tercio del presupuesto de la obra final, instando a Concello y Diputación a asumir los dos tercios restantes. En ese sentido, la regidora viveirense destacó que el Concello «va a aportar económicamente», pero también tiene otras zonas del municipio afectadas por la riada de noviembre del 2018, como el lavadero de A Ponte Labrada, o pistas municipales en San Roque, Fontecova Magazos o A Carreira deshechas a raíz de la riada. Loureiro señaló que la obra del muro del cementerio que se venía abajo será costeada por la Diputación.

«Con seis anos escapei cun irmán doutra riada furando a parede»

Días después de la riada, un alto cargo de la Xunta de Galicia afirmó que el origen de la riada se debía a las lluvias. «Choivas torrenciais que só poden pasar unha vez cada cincocentos anos son a orixe», manifestó. Las polémicas declaraciones también fueron recordadas este sábado por algunos vecinos. Uno de ellos, Germán, recordó la crecida a la que sobrevivió hace casi cinco décadas en la casa junto a la que murió Amparo en el 2018. «Pasou porque pasou e porque a vivín eu», dijo. «Dous cativos, meu irmán e máis eu, de sete anos e seis anos, tivemos que facer un furado na parede picando as pedras cuns coitelos e pasar para a outra casa, que vivía un médico chamado Lamas, para poder escapar da riada porque tamén viñera unha bolsa de auga desas chea de maleza», recordó.

«Solo atopamos trabas, trabas e trabas, pero axuda ningunha», dicen los hijos de la vecina que murió

La noche del 18 de noviembre del 2018, María y Juan perdieron a su madre. Amparo Berdeal Camba, de 82 años, no logró salir de su casa cuando, en cuestión de minutos, el río junto al que había sacado adelante a siete hijos, alcanzó los dos metros de altura debido a una crecida tan brutal como inesperada. Las intensas lluvias -cayeron 80 litros por metro cuadrado en dos horas- unidas a la falta de limpieza del cauce río arriba, donde había cantidad de maleza, árboles y restos de cortas- crearon una sucesión de presas que, al reventar, arrasaron Xunqueira. María, que sobrevivió tras ser rescatada por los bomberos ya con hipotermia, aún no ha podido regresar a su casa. «Solo atopamos trabas, trabas e trabas, pero axuda ningunha», denuncia la mujer, que afirma que se tuvo que «buscar a vida» para conseguir permisos y licencias, y poder empezar a arreglar su casa en septiembre.

«Igual que se pide que se limpen fincas que non están pegadas ás casas, que limpen os ríos pegados as casas para que non haxa estas desgrazas, que serían evitables se houbera un pouco máis de sentido común»

Ana y Begoña, vecinas

«Parece ser que ten que haber outra morte para que tomen as medidas oportunas»

Pablo, vecino

«O barrio está abandonado de todo, non fan nada», Dolores y Lolita, vecinas

«Augas presentounos un proxecto no que as casas estarán como mínimo a dous metros de distancia do río»

Alfonso Otero Regal, presidente Asoc. Valdeflores

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