Me emociona movilizar el orgullo marinero


Me emociona que Expomar se haya planteado movilizar el orgullo marinero para atraer otra generación de jóvenes hacia las actividades pesqueras. Valorar, divulgar, indagar y promover, no sólo la cultura marítima, sino esos nichos de riqueza y empleo que hay y a los que no acuden las nuevas generaciones de ciudadanos. Por eso hoy quiero contarles una historia de verdad, en ese método que señala lo útil que resulta, muchas veces, retroceder para avanzar.

Ramón López Díaz nace en el puerto de San Ciprián en 1940. Hijo y nieto de patrones. Su abuelo naufraga en la Isla de Rúa con aquel Patache a vela. Su padre manda el Montejurra, dónde embarcará con quince años nuestro compañero de la Escuela que tanto cuidó y empoderó Don Francisco Rivera Casás. Son tiempos de aprendizaje que culminan con el título de Mecánico Naval Mayor. Navegará para la flota de Pescanova, y se formará en algo que comienza a revolucionar la industria alimentaria. En la Escuela de Vigo aprende a ser frigorista Naval para congeladores. Dónde le advierten sobre los peligros que entraña la intoxicación por los gases que como el amoniaco se usan en tal menester.

De la mar a la fábrica de aluminio

Con los ahorros logrados en la mar se instala, en 1973, como autónomo en su pueblo, lo que no quiere decir que adjurara de sus orígenes, cultura y costumbres mariñanas. Lo había hecho su padre Ramón de Puchos a los sesenta años, contribuyendo al desarrollo comercial y de atención a la flota bonitera que estaba en pleno auge, y cuya actividad económica mejoró de forma generalizada la calidad de vida en nuestras parroquias. Un quiñón daba para hacerse con una propiedad. Un barco era una empresa productiva que generaba empleo de calidad.

Luego llegó la industria y Ramón -Moncho de Elvira- fue requerido como encargado-1979- experto en mantenimiento, trabajo que realiza en la factoría aluminera durante quince años. Pero por sus conocimientos e inquietudes, fruto de su preparación y experiencias, será de los primeros en asumir el servicio a la comunidad.

Lo hace como concejal en Cervo. Coincide su estancia nada más y menos que con la adecuación para la traída del agua y la iluminación, así como el asfaltado o la protección del muelle con el muro de la Anxuela; y las gestiones para lograr crear colegio e Instituto para acercar la enseñanza a los vecinos. Será animador socio cultural. Sin olvidar nuestras profundas raíces logra asentar al CIT y funda con otros compañeros de la vieja escuela, la leyenda de A Maruxaina convertida en fiesta popular, Terra-Mar, Porto Alegre.

La juventud le da las espaldas a mar

Hoy es un jubilado con el que me gusta recordar nuestro pasado, que los ausentes idos se hagan presentes, pues no debemos nunca olvidarlos. Y misturar el orgullo identitario, gallego y mariñano, con los nuevos tiempos. El con dos hijas universitarias. Yo con un hijo y una hija dedicados a la abogacía. Pero ambos en «nombre del padre», preguntándonos, ¿cuáles son los motivos por los que la juventud le da las espaldas a la mar?. Ya no quedan barcos de madera con hombres de hierro..

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