Inés Rivadeneira, una mezzo que voló muy alto

María Guntín
MARÍA GUNTÍN LUGO / LA VOZ

A MARIÑA

La lucense se trasladó a Madrid a los 18 años para comenzar sus estudios musicales en el conservatorio

11 nov 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Inés Rivadeneira (Lugo, 1928) es una mezzosoprano que pasó su niñez en Valladolid. Desde pequeña escuchó y aprendió música popular gallega que luego repitió en el colegio. Fue entonces cuando nació su pasión y amor por el canto. Formó parte del coro de las Dominicanas de San Pablo, cuyo director descubrió la clara vocación musical de esta lucense. Fue entonces cuando empezó a aprender. Al ser hija de militar no recibió apoyo familiar puesto que nadie entendía que Inés quisiera hacer teatro. Su gran fan fue su hermano Manolo, que la animó a seguir su vocación en unos años en los que las mujeres estaban relegadas al ámbito doméstico y de la crianza. Rivadeneira demostró que ella sola podía desarrollarse como mujer y como música. Y no dudó en enfrentarse a sus miedos para conseguirlo. Aún sin saberlo, ella formó parte de ese grupo de mujeres que asentaron los pilares de un feminismo que reivindicaba el desarrollo de las mujeres en el ámbito artístico.

A los 18 años se trasladó a Madrid pensionada por la Diputación de Valladolid y empezó a estudiar en el conservatorio. Aprendió de Angeles Otrein y Lola Rodríguez de Aragón. Culminó con un Premio Fin de Carrera. Su debut fue en 1951, en Valladolid, cantando páginas de Verdi, Giordano y Bizet. Un año después se estrenó en el Liceo de Barcelona con la ópera Soledad, de Juan Manén.

Sería difícil resumir la historia de Inés en tan solo una página, pero es imprescindible recordar que participó en la reapertura de la Zarzuela, en 1956. Su carrera transcurrió por muchos lugares y se retiró en 1973, a los 45 años. Su última actuación fue en el Albert Hall de Londres.