A Mariña y Lugo claman desde hace 25 años por su gran puerto comercial

Nadie cumplió lo que demanda otra vez la Diputación, reinvertir los beneficios en la costa lucense


viveiro / la voz

Con similar guion y otras personas en los mismos cargos, la historia se repite. Cientos de páginas atestiguan en La Voz el clamor de los actores sociales, económicos y políticos por la reinversión en A Mariña y en la provincia de los beneficios de su gran puerto comercial, el de San Cibrao. Continúa como empezó, dando ganancias a la comarca y a Lugo porque es vital para la fábrica de alúmina y aluminio, pero los rendimientos directos de esa infraestructura pública acaban fuera. Ni el Estado ni la Xunta han cumplido los innumerables compromisos de crear una autoridad propia para gestionarlo, ni de aprovechar el muelle que no usa la concesionaria exclusiva para abrirlo al tráfico general.

Construido para la fábrica de alúmina y aluminio, la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao lo controla desde 1993, durante 26 de sus 39 años de actividad. Único de interés general de A Mariña y la provincia, depende del Estado, de ahí que lo gobierne esa entidad, adscrita a Puertos del Estado. Competen a Portos de Galicia, porque son autonómicos, el muelle de Mirasol, el otro comercial lucense, igual que los de Burela y Celeiro, donde operan pequeños mercantes.

Por intentos de que los ingresos de San Cibrao repercutan más en A Mariña no ha sido. Tampoco por pronunciamientos ni declaraciones institucionales. Del puerto comercial que explota Alcoa y del destino del dinero que genera se ha hablado durante los últimos 25 años en Concellos, Mancomunidade de Municipios de A Mariña, Diputación de Lugo, Parlamento de Galicia, Senado, Congreso... También se han manifestado colectivos sociales y empresariales de A Mariña, la Cámara de Comercio de Lugo, la Confederación de Empresarios de Lugo y varios sindicatos.

Especial protagonismo le han dado en sus discursos políticos de todos los colores y rangos, sobre todo coincidiendo con períodos electorales. Solo quienes no gobernaron en España o en Galicia se libraron de amoldarlos después al papel que le asignaron las urnas. Cuando eran oposición reclamaban y prometían, y cuando tenían capacidad para decidir nunca lo hicieron.

Este 29 de octubre la Diputación de Lugo vuelve a hablar del puerto de San Cibrao. Seguramente aprobará solicitar al Estado por enésima vez un órgano propio de gestión para esos muelles. Quizá algún día sea verdad.

Organizaciones empresariales de Ferrol se oponían

Puertos del Estado y la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao se han pronunciado en más de una ocasión a favor de que el muelle mariñano continúe como está. A principios del 2004, meses después de uno de las épocas en las que A Mariña y Lugo demandaron con más intensidad la reinversión de los beneficios de San Cibrao en su entorno, organizaciones empresariales de Ferrolterra expresaron públicamente su rechazo a perder la recaudación del muelle mariñano porque perjudicaría al área ferrolana.

La concesión exclusiva vencerá en cuatro años

Si no ha habido cambios, Alcoa mantendrá la exclusividad del uso del muelle comercial hasta el 2023. La concesión se extiende por 748.463 metros cuadrados de superficie terrestre y 17.020 de lámina de agua en la ensenada. Cuenta con un muelle principal, el dique sur, de 1.130 metros de largo y con una línea de atraque de 232; y con un dique de abrigo, el norte, de 935 metros de longitud y en desuso. Este último es el que se propuso para sacar más partido al puerto de San Cibrao, preparándolo y abriéndolo al tráfico general de mercantes. Estudios técnicos y financieros acreditaban su viabilidad, explicaron cargos de la Xunta y del Estado.

A finales de 1999, en la única ocasión en la que se pronunció públicamente, Alcoa expresó su propósito de mantener la exclusividad del puerto, porque lo explotaban «al máximo» e incluso no descartaban ampliarlo. Veinte años después, es su único usuario y no lo ha incrementado.

Un caso único en España pese a aventajar a doce de veintiocho

Desde 1993 hasta la actualidad, el único avance relacionado con el puerto de San Cibrao ha sido la creación en 1992 de la provincia marítima. Entonces se planteó como el primer paso para constituir un órgano de gestión propio. Diecisiete años después, este martes 29 de octubre, la Diputación de Lugo prevé pedírselo otra vez al Gobierno central.

«É o momento de retomar esta demanda e rematar así dunha vez cunha anomalía do sistema portuario español», proclama José Tomé, presidente del organismo provincial lucense. Como ya hicieron en los últimos cinco lustros otros políticos de distintos colores, llama la atención sobre lo que convierte al muelle comercial de San Cibrao en un caso excepcional en España. Es la única provincia marítima con un puerto de interés general sin autoridad portuaria autónoma.

5,85 millones de toneladas

Por si fuese poco, por su tráfico de mercancías San Cibrao ocupa el puesto dieciséis entre las veintiocho autoridades portuarias españolas. Menos actividad, aunque con organismos propios de gestión, tienen los puertos de interés general de Alicante, Avilés, Cádiz, Ceuta, Málaga, Marín, Melilla, Motril, Pasaje, Sevilla, Vigo y Vilagarcía.

Datos oficiales indican que los muelles de Alcoa movieron el año pasado unos 5,85 millones de toneladas de mercancías, alrededor del 43 % del total de la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao. A los mariñanos llega sobre todo bauxita (4,24 millones de toneladas en el 2018), la materia prima para su proceso industrial, y sale alúmina (1,9 millones el año pasado).

La propuesta del presidente de la Diputación de Lugo se presenta como «unha unión de esforzos» con la Confederación de Empresarios de Lugo y la Federación de Asociación de Veciños de Lugo. Por todo lo que representa el puerto para Alcoa, José Tomé aclara que reclamar un órgano propio de gestión «non afecta en absoluto ao uso prioritaro do porto por parte da empresa».

Apenas queda nada en la comarca de los más de tres millones que genera cada año

Corría el año 1993 cuando el Gobierno asignó a la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao la gestión de la infraestructura pública que da servicio a la fábrica de alúmina y aluminio. Al año siguiente La Voz comenzó a transmitir públicamente las primeras quejas por la casi inexistente reinversión de beneficios en A Mariña y su entorno. Durante los últimos 26 años, como promedio anual, la comarca donde se asienta el puerto de San Cibrao ha recibido menos del 1 % de los ingresos que produce.

Casi en su totalidad se han ido al exterior. Un porcentaje para el llamado fondo de compensación interportuaria, con el que Puertos del Estado financia sus actuaciones, y el resto lo ha manejado la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao.

A lo largo del último cuarto de siglo, esos dos muelles mariñanos han rentado entre 1,5 y 3,5 millones de euros anuales. La Autoridad Portuaria se ocupa del mantenimiento de las señales marítimas, balizas y faros, en toda A Mariña. Coincidiendo con momentos en los que arreciaban las críticas, ha promovido algunas obras en zonas de su competencia, como el entorno del faro de San Cibrao o la pasarela de O Fuciño do Porco.

Al tratarse de una concesión exclusiva, tampoco reinvierte en su mantenimiento ni en su mejora. Esos gastos, igual que los de funcionamiento, los asume el adjudicatario. Inicialmente era la empresa pública Inespal, ahora la privada Alcoa. Mantiene condiciones ventajosas en las tarifas por el movimiento de mercancías (alrededor de tres millones anuales) y por el espacio que utiliza (medio millón al año).

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