Morado Veres, un médico de Ribadeo dueño del primer coche de la Pampa

Causó un verdadero terremoto. El único diario de la ciudad tituló en primera plana: «Extraño aparato circula por las calles de la ciudad»

El coche de Adrián Morados Veres, en imagen, fue el primero que circuló por la Pampa argentina.
El coche de Adrián Morados Veres, en imagen, fue el primero que circuló por la Pampa argentina.

Era hijo de un sargento de carabineros de Ribadeo. Pero pudo estudiar y formarse en el exclusivo Colegio de los Jesuitas de El Pasaje, en Camposancos (A Guarda), gracias al apoyo de su tío, Laureano Veres Acevedo, un jesuita ribadense que fue profesor en el Colegio Nacional de Buenos Aires y Obispo de Nissa (México). Estudió Medicina en Santiago y emigró a Bahía Blanca donde murió en 1951 y se le recuerda con una plaza que lleva su nombre. Fue una reconocida eminencia médica en el sur argentino. Pero la vida juega con sus propias cartas y le gustan los caprichos y las paradojas. Y decidió que el ribadense Adrián Morado Veres pasara a la historia por ser el dueño del primer automóvil que circuló por la Pampa…

El colegio de los Jesuitas de A Guarda era, a fines del XIX, un centro de élite en el que la burguesía y la nobleza del norte español educaba a sus hijos. Adrián Morado compartió curso, aulas e ilusiones con futuros líderes políticos, económicos y culturales del país: los Fernández Bofill, José Barreras Massó, Salustiano Cobián, Camilo Maisonave, Lucas Zúñiga Serrano, Luciano Pita Boado, Álvarez Bugallal o Portela Valladares, varias veces ministro y jefe de gobierno en la 2ª República…

Al concluir la carrera de Medicina, marchó a Bahía Blanca, una ciudad 700 kilómetros al sur de Buenos Aires. Cuando llegó, en 1890, solo tenía tres médicos y pronto fue conocido por sus obras: cobraba a quien podía pagar, atendía sin cargo a los pobres, viajaba a caballo para atender a enfermos en el más recóndito lugar.

En 1900, ya casado con Luisa Mendoza ?con la que tuvo cuatro hijos: Luis, Marta, Sara y Sofía- pasó un año en París para actualizar conocimientos. Y allí conoció de forma directa la magia naciente del motor a combustión interna que arrojaba al olvido la tracción a sangre… Los automóviles lo cautivaron y compró por 1.500 pesos un De Dion Bouton, tipo E, con motor de 3,5 caballos de vapor… El vehículo ?según recuerda su nieto Gustavo Husson- fue desmontado, embalado y enviado por barco a Bahía Blanca en 1901 en compañía de un mecánico que lo ensambló y enseñaba su manejo.

En un gallinero

Era el primer coche que llegaba a la Pampa y causó un verdadero terremoto: un herrero se convirtió en mecánico, la bencina llegaba por tren desde Buenos Aires, las gentes huían asustadas ante aquel ingenio maléfico, los caballos de berlinas y carruajes se asustaban y el único diario de la ciudad, La Nueva Provincia, tituló en primera plana: “Extraño aparato circula por las calles de la ciudad”… Morado Veres recibió del Gobierno una matrícula con el número 1 para “carruajes sin caballos” que conservó hasta su muerte, cambiándola de un automóvil para otro.

Durante siete años, utilizó su auto para visitar a sus pacientes o para ir a su hacienda en Sierra de la Ventana, a 90 kilómetros al norte de la ciudad. Luego lo cambió por un vehículo marca Itala y en 1920, cuando asistía a un enfermo, encontró a su viejo De Dion Bouton, que había vendido a un estanciero, olvidado y lleno de boñigas en un gallinero…

Su tío, Veres Acevedo, fundó el primer periódico católico de Argentina y fue obispo

El periódico Aires da Miña Terra, de Buenos Aires, publicaba el 13 de diciembre de 1906 la siguiente noticia: “el pasado 17 de octubre, el jesuita gallego Reverendo Padre Laureano Veres Acevedo fue consagrado Obispo de Nissa (México) en la iglesia de la Trinidad, de Washington, una de las que allí tienen los jesuitas, siendo consagrante el Reverendísimo Delegado Apostólico. El nuevo prelado es natural de Ribadeo, en la provincia de Lugo, y antiguo alumno interno, durante gran parte de sus estudios, del Seminario de Mondoñedo. Hace veinte años que reside en México.”

El ilustre religioso, jesuita y escritor, había nacido, en efecto, en Ribadeo en 1844. Estudió en Mondoñedo, amplió estudios de Teología en esta ciudad y en Vitoria y se doctoró en jurisprudencia en Santiago de Compostela.

A los 24 años, cuando tuvo lugar la sublevación militar de 1868, La Gloriosa -que puso fin al reinado de Isabel II y a los privilegios de la Iglesia y dio paso al llamado Sexenio Democrático- emigró a Buenos Aires donde fue inspector de escuelas y profesor del aún hoy acreditado Colegio Nacional que se ubica próximo a la Plaza de Mayo. En sus catorce años de estancia en Buenos Aires, Veres Acevedo tuvo gran influencia y penetración social debido, sobre todo, a que fue el fundador del primer periódico católico de la Argentina, llamado La América del Sur.

En 1882, ingresó en la Compañía de Jesús y fue destinado a México donde fundó varias congregaciones jesuitas y algún periódico. En el país centroamericano fue nombrado Obispo Honorario de Nissa. Falleció en 1920 en Málaga.

martinfvizoso@gmail.com

Emigrantes de Lugo y Vilalba, referentes en Bahía Blanca

Además de la curiosidad de tener el primer automóvil que circuló por la Pampa, Morado Veres fue un prestigioso doctor, muy respetado por sus conocimientos, dedicación y constantes innovaciones en su profesión. Fue un adelantado en el tratamiento de tumores y de los pocos que atendieron a los indígenas cuando una epidemia de viruela amenazaba con borrarlos de la faz de la tierra. Según el Semanario Hispano, el ribadense promovió y dirigió el Hospital Español de Bahía Blanca. Y por su influencia social y las actividades filantrópicas que realizó en favor de los salesianos y los colectivos aborígenes, la única plaza circular de la ciudad, que hoy tiene 400.000 habitantes, lleva su nombre.

La populosa ciudad del sur argentino acogió a cientos de gallegos que ocuparon puestos destacados en la sociedad. Entre otros, “el entusiasta lucense” ?como lo califica Vida Gallega- Antonio López Cal, profesor de la Escuela de Comercio y dirigente de la Casa de Galicia en 1920, o “las señoritas María del Carmen e Irene Sánchez que imparten sus labores docentes en las escuelas números 5 y 6 de la localidad”. La revista dice que “la simpática villa de Villalba, que las vio nacer, debe sentirse orgullosa de tener esparcidas por el mundo hijas tan reconocidas a su prosapia”.

En general, los gallegos tuvieron en Bahía Blanca bodegas, cafés, almacenes de forrajes y exportación de cereales y lanas, bazares, sastrerías y comercios tan conocidos como el Hotel España, de José Mª Rodríguez; el Tostadero Bahía, de Manuel Villanueva; La Nueva Suiza, almacén y mantequería de Antonio Fernández Bouza; La Casa Amarilla, de Peregrino Bouza, la más importante tienda de calzado; o los varios negocios que poseía Eladio Bautista, de As Neves (Pontevedra), un hombre que, además, ejerció un gran liderazgo e influencia sobre la colonia…

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