Ramón Cerdeiras, de O Valadouro, maestro de periodistas en Uruguay

Nació en Rocha, lugar valadourense de Santa Cruz, y en la localidad uruguaya de Rocha se hizo hombre y fundó «La Democracia»


viveiro / la voz

Nació en Rocha, lugar de Santa Cruz (O Valadouro), en 1859. Amaba tanto su lar natal que, cuando llegó a Montevideo con 15 años y oyó hablar de Rocha, allá se fue, sin más motivo que el recuerdo feliz de la dulce y serena infancia que había dejado en la paz de aquella su aldea perdida y lejana. En Rocha (Uruguay) se hizo hombre, fundó y dirigió La Democracia, un periódico de larga trayectoria, y se erigió en un referente ético, maestro de periodistas y ejemplo de compromiso cívico. Bautizó a dos de sus hijos con los nombres de Daoiz y Velarde ?en honor a los oficiales que se levantaron contra la invasión napoleónica- y mientras uno fue diputado, el otro llegó a ser Presidente de la Suprema Corte de Justicia en los años 70 del pasado siglo.

Se llamaba Ramón Cerdeiras González y hoy su nombre ?otro más- nada dice en Galicia. No tiene detrás a un grupo político, cultural o institucional. No está en ninguna cuneta. No tiene parroquia intelectual que lo reivindique. Solo tiene una sólida obra, una vida plena y decente, parientes en O Valadouro y la memoria larga de algunos. Fue uno de los siete hijos del matrimonio formado por José Cerdeiras Álvarez y Antonia González Gómez. Otros dos de sus hermanos también emigraron a Sudamérica, al Uruguay, a San José de Mayo: José María, próspero comerciante que luego regresó a Galicia, y José Ramón, un prestigioso abogado allí fallecido.

La Democracia y Unión Gallega

Él llego a finales de 1874 y tuvo sus primeras experiencias periodísticas en el diario La Ley, de Rocha, uno de los primeros que tuvo la ciudad dirigido por el asturiano Constancio Vigil. Dos años después marchó a Montevideo y allí vivió durante 15 años. Fundó y dirigió La Unión Gallega, órgano de los intereses gallegos en las repúblicas del Plata aparecido en 1881. En su primer número decía: “Nuestro propósito y nuestra divisa es la de la Patria, de esa diosa a quien adoramos, de la madre tierra cariñosa por quien suspiramos y cuyo apacible regazo en mala hora abandonamos por causas bien ajenas a nuestra voluntad. Nuestro lema es la unión y la fraternidad de todos los buenos gallegos que, hasta hace poco, vagaban dispersos por esta tierra hospitalaria”.

Inducido por los gratos recuerdos que había tejido en los dos años pasados en Rocha, en 1892 regresó a la ciudad e inició una larga etapa de 35 años en los que consolidó sus dos más trascendentes obras: su familia y el diario La Democracia.

El periódico nació de su mano en el año 894, con el apoyo de cinco vecinos y bajo el lema “Defensor de los principios que encarna su título y de los intereses departamentales”. Él lo dirigió durante 33 años y mantuvo siempre una línea crítica y combativa con el poder y defensora de la sociedad civil. Ya sin él, siguió editándose varios años y continuó siendo el diario rochense más influyente.

Coetáneo del Viejo Pancho, fue figura indiscutible en Rocha, donde «no se le olvidará jamás»

Galicia estuvo siempre presente en la historia del Uruguay. A principios del siglo XX, mientras el ribadense José Alonso y Trelles, El Viejo Pancho, era el primer poeta criollo en Maldonado, en la vecina Rocha Ramón Cerdeiras encarnaba al periodista abnegado y comprometido desde La Democracia, un periódico de prestigio no solo en Rocha sino en todo el Uruguay.

Cuando murió, la noticia fue acogida con sincero pesar en el país. Articulistas y escritores alabaron su vida y obra y un libro, titulado “A la memoria de Ramón Cerdeiras”, guarda en el Museo de Rocha los elogios hacia él. Uno de ellos, recogido por Fredy de Castro en la Revista Histórica Rochense, dice: “Periodista de garra, ciudadano ejemplar, su vida fue ejemplo de trabajo y de acrisolada honradez”. Otros destacaron que “El único beneficio que cosechó don Ramón en 48 años de periodismo fue formar una familia ejemplar y muy preparada. Él mismo se declaraba públicamente conforme con eso, no pretendía más”; y también que “para Rocha es una irreparable pérdida pues fue un batallador constante, firme y valeroso que mantuvo el baluarte del derecho en las horas sombrías de nuestro pasado”. Un artículo de El Este sobre Cerdeiras concluía así: “Su espíritu está en Rocha y su recuerdo vive en nuestra memoria como parte integrante del terruño. No olvidaremos nunca, ni olvidarán los rochenses del futuro, al modesto, honrado, sincero, valiente y leal director de La Democracia”. El pasado 26 de agosto de 2015 las autoridades colocaron una placa en su honor en el lugar en donde estaban la Redacción y los Talleres del diario, en la esquina de las calles Treinta y Tres y 25 de agosto, en Rocha.

Un hijo diputado y otro presidente de la Corte de Justicia

Ramón Cerdeiras decía que su gran triunfo era su familia. No logró una fortuna material pero sí dejó a sus hijos una educación de alto nivel. Un periodista uruguayo lo recordaba así: “En días ya lejanos, cuando la lluvia tornaba intransitables las calles de Rocha, don Ramón Cerdeiras llevaba cargados uno por uno a sus hijitos hasta la puerta de la escuela para que no perdiesen la jornada de labor’’.

El emigrante de O Valadouro se casó en 1898 con Laura Ramela Florencio, natural de San José de Mayo donde había nacido en 1875. Era hija de un caudillo nacionalista, Ramón Ramela, que, tras enviudar, se había trasladado a Rocha con sus vástagos. El matrimonio Cerdeiras Ramela tuvo seis hijos: Daoiz (1898), Mª Antonia (1901), Velarde José (1903), Laura (1904), Blanca (1906) y Eulogio (1909).

Los dos cuyos nombres homenajeaban a los oficiales españoles que se levantaron en Madrid contra Napoleón tuvieron gran trascendencia pública: Daoiz fue abogado, diputado y dirigente del Partido Nacional; y Velarde, Presidente de la Suprema Corte de Justicia del Uruguay en los años 70 del pasado siglo.

Después de 48 años de dedicación absoluta al periodismo, en 1927, Ramón Cerdeiras, impulsado por su familia y por su mala salud, dejó la dirección de La Democracia y se mudó a Montevideo. Y tres años después, fallecía cuando acababa de cumplir 70 años. El Diario Español escribió en su obituario: “La virtud, el carácter, la inteligencia y el desinterés que trajo desde su gloriosa patria, fueron los únicos tesoros que ambicionó y poseyó. Mientras otros se enriquecían en faenas mercantiles, él siguió siempre pobre, enamorado de sus ideales, considerando al periodismo como un apostolado”.

En el municipio de O Valadouro quedan aún varios parientes suyos. Las familias descendientes (Díaz Pardeiro, Canoura Cerdeiras, etc.) del matrimonio formado por Ramón Cerdeiras Álvarez (tío del insigne periodista) y María Díaz Pena son algunos de ellos.

martinfvizoso@gmail.com

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