Vivín, 90 años vendiendo La Voz en Ribadeo

Salvador Rodríguez, tras cerrar el bar de su padre y renunciar a emigrar a Cuba, abrió en 1929 una librería que continúa


ribadeo

Salvador Rodríguez, conocido en Ribadeo por Vivín, recién cumplidos los 23 años decide cerrar el negocio familiar Café de Seno, situado en la Plaza de Abaixo de Ribadeo. Lo regentaba desde el fallecimiento de su padre en 1925, lo cual también truncó su ilusión de emigrar a Cuba, siguiendo el camino de sus hermanos Manuel y Jose, los cuales ya llevaban años en la capital cubana.

A Salvador, según sus testimonios, le gustaban los negocios, pero el del café no era de su agrado «ya que mientras unos se divertían, él tenía que trabajar» (no hay dudas que siempre le gustó la fiesta). Por ello no le tembló la mano para cerrar un día el local y no volver abrirlo. Según él, solamente añoraba las tertulias del café, que fueron parte de su formación y moderaban su abuelo Don Pepito El Comediante y el odontólogo y alcalde ribadense republicano Rafael Cardoso.

De lector asiduo a vendedor

En el Ribadeo de aquella época no era fácil iniciar un negocio, menos sin que tuviese competencia y que pudiese ser rentable. Salvador, lector asiduo de los diarios El País y El Heraldo de Madrid, defensores de las ideas republicanas, y del liberal El Imparcial, que se reciben todos los días en el café, por supuesto con varios días de retraso, ve que el negocio de vender prensa tiene posibilidades de futuro.

Su tía Concha era la titular de la administracion de lotería de Ribadeo (que le fue sacada al finalizar la guerra), sita en la calle Herradores. Salvador decide alquilar un local en la calle San Roque y abrir un negocio de papelería y librería, conjuntamente con el despacho de lotería y, por supuesto, de prensa.

El establecimiento abre sus puertas el 18 de agosto de 1929, día en el que la portada de La Voz de Galicia se la dedica a la Coronación de la Virgen de los Dolores en La Coruña y a la visita a Ribadeo, el día anterior, de Primo de Rivera y su ministro de Hacienda José Calvo Sotelo, de camino a Oviedo.

Vivín ofrece inicialmente a los clientes los diarios La Voz de Galicia y El Progreso, que llegaban al atardecer o incluso al día siguiente, así como los semanarios locales Las Riberas del Eo y La Comarca, además de El Aldeano de Castropol.

El diario ABC le nombra corresponsal administrativo en la zona, y le envían los ejemplares de suscriptores, bien fuesen anuales o de época estival, para que se los entregase puntualmente, llegando inicialmente con tres días de retraso.

Completa la oferta a los clientes con diverso material de papelería, destacando un amplio surtido de plumas Parker, las cuales le eran enviadas desde Cuba por sus hermanos; así como una serie de libros demandados en aquellos años, muchos de ellos «censurados», pero había que ganarse la vida, lo cual obligaba realizar la venta, con muchas precauciones, para no ser denunciado a las autoridades.

En la República y después

Ya en los años de la República, la oferta de prensa se incrementa a

La Región

de Oviedo,

Faro de Vigo

y a los de la capital de España,

Heraldo de Madrid

,

El Sol

y

El Debate

.

Durante el período de la Guerra Civil, la prensa diaria podemos decir que no era diaria, ya que muchos días no llegaba, por todos los avatares de la guerra. Nos referimos a la gallega y asturiana, aunque esta última, mientras Asturias estuvo en manos republicanas, la censura no permitía su venta. Y la de Madrid, no llegaba.

Al finalizar la guerra, Salvador Rodríguez, Vivín, sigue ejerciendo de corresponsal administrativo de ABC, cuyo diario ya lo ofrece al público en general, así como los diarios de nueva creación, Ya, Arriba, Informaciones, Madrid (Diario de la noche); Pueblo (Diario del Trabajador Nacional) y El Alcázar, editado por la Falange, desde 1936, en El Alcázar de Toledo.

En la década de los cuarenta, ve la luz el diario deportivo Marca, con una gran demanda entre los aficionados futboleros.

Periódicos de los sesenta

Ya en los años sesenta, los asturianos La Nueva España, de Oviedo; El Comercio, de Gijón; La Voz de Asturias, de Oviedo; y los gallegos El Ideal Gallego, de La Coruña; La Noche, de Santiago y La Región, de Ourense, así como los nacionales Nuevo Diario, SP y, a finales de 1967, el As, el cual se publica como alternativa al Marca.

Los lunes se publicaban La Hoja del Lunes, en cada provincia, era una publicación realizada por el Sindicato de Prensa, y su contenido principalmente era información deportiva, y diversos edictos de la administración.El beneficio de dichas publicaciones iba destinado al Sindicato, para que repercutirá en beneficio de los trabajadores del sector.

Todas estas cabeceras estaban a disposición de los ribadenses. Con el paso de los años muchas de ellas fueron desapareciendo, siendo el primero de ellos Madrid, en 1971, por orden gubernamental, y otros por las circunstancias políticas que se dieron en España a partir de 1975; dando paso a otras como El País, en abril de 1976, que marcó un hito en el periodismo español y ya posteriormente a El Imparcial, de Emilio Romero.

La puntualidad de La Voz

En un principio la llegada de la prensa a Ribadeo era complicada por las comunicaciones, mejoró con la creación de líneas de autobuses y otras mejoras en el servicio de Correos.

En la década de los sesenta La Voz de Galicia llegaba a Ribadeo a primera hora de la tarde; igualmente que la de Asturias y la de Madrid, con dos días de retraso. Ya en los años setenta, y lo recuerdo perfectamente, La Voz de Galicia llegaba a las doce de la mañana en el coche de viajeros de La Coruña. Los de Asturias se recibían a las dos del mediodía, también en el autobús de Oviedo. Y los de la capital de España llegaban en el servicio de Correos, en tren nocturno a Lugo, al mediodía del día siguiente a su publicación, pero muchas veces, por cuestiones de retraso, no llegaban hasta las seis de la tarde.

A principios de los ochenta, la prensa galaico-asturiana estaba en Ribadeo a primera hora de la mañana y la de Madrid, a las seis de la tarde en el autobús de viajeros de Lugo, por Meira, el cual era conocido como El Correo porque traía sacas de Correos. Como muchos días no llegaba a tiempo el enlace a Lugo y los enviaban en el coche que venía por Villalba, llegaba a Ribadeo cerca de las diez de la noche, lo cual obligaba tener el negocio abierto hasta después de las once de la noche.

Abrió todos los días 50 años

Durante más de cincuenta años mi padre abría el negocio todos los días del año, ya que había prensa diariamente, y en aquellos años un vendedor de prensa era como un servicio público.

Asimismo, muchos diarios crearon la figura del corresponsal administrativo, el cual se encargaba de cobrar suscripciones, entregar el diario a los suscriptores, así como de la publicación de anuncios y esquelas. Salvador Rodríguez lo fue de varios y, por supuesto, de La Voz de Galicia.

Asimismo realizó la labor de corresponsal informativo de varios medios y en diversas épocas, conservandose en el archivo familiar, los correspondientes carnés.

Orgulloso de vender periódicos

Recuerdo las tertulias que se formaban en el negocio mientras los clientes esperaban la llegada de la prensa. Serían innumerables los nombres de los tertulianos , y ya no digamos en tiempos de vacaciones, con la «marabunta de veraneantes», como decía Dionisio Gamallo.

Hoy en día el mundo de la prensa, me refiero a la venta del periódico, tiende a desaparecer, no le auguro muchos años de vida, lo cual me produce una gran nostalgia, y me enorgullece seguir vendiendo diariamente periódicos, como comenzó mi padre hace noventa años.

Pablo Rodríguez es la segunda generación de los libreros Vivín.

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