Inevitablemente Agora, Viveiro


Viveiro «ya puede colgar la ropa». Por fin tiene un lugar donde asomarse al balcón. Han sido muchos años de dar la espalda y estar oculto; es ahora donde la ciudad puede mostrarse en su máximo esplendor, como escaparate, cerca. Desde Vieiro se pueden ver, discernir claramente los transeúntes y los comercios que rivalizan por ofrecer cada día algo nuevo y mejor.

En cualquier caso, el balcón podría estar mejor utilizado. Ha quedado limpio y diáfano, sí, pero sigue esperando que alguna mente lúcida planifique qué se puede hacer allí. No puede quedarse en un mero aparcamiento a imagen de cualquier centro comercial de ciudad populosa.

La solución urbana no puede ser nada potente ni aglutinadora de cuerpos de edificabilidades altas, porque sencillamente volveríamos a lo mismo que teníamos: moles de edificaciones y no de arquitectura. Debe ubicarse algo que imprima marca y sea simple, propio de un urbanismo en extensión, nunca de superposición, analizado y reflexivo, donde los protagonistas sean los ciudadanos, donde esas mismas personas transiten, conversen y descansen en ese nuevo ágora que es necesario crear.

¿Cuál sería la solución al problema de completar este nuevo tejido urbano? En el año 2013 se realizó una exposición en el Casino de Viveiro sobre posibles soluciones a la zona ocupada por galpones, realizadas por mis alumnos de la asignatura de Urbanismo que en aquel momento dirigía en la universidad. Los posibles proyectos se reunieron en una publicación e incluso se convocó un concurso con jurado de personas representativas de la cultura residentes en la ciudad de Viveiro o en sus proximidades. Esta exposición demostró que la solución es muy diversa pero, como ya se ha comentado anteriormente, el resultado final pasa siempre por una actuación muy liviana y representativa. No sería correcto optar por edificios singulares, tampoco por un aparcamiento masivo, quizás sí subterráneo.

Un pequeño parque muy transparente, con flora aislada y de pequeña altura, con lugares de estancia y conversación, con hitos de exposición escultóricos, un par de terrazas de café-bar con las cantinas a ambos laterales del espacio y poco más.

* José Manuel Santa Cruz Chao es doctor arquitecto

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