«Gallegos que nos trataron con la mayor bondad humana»

«Le debemos nuestras vidas», agradece uno de los tres marinos irlandeses rescatados cuando su yate se hundía frente a San Cibrao


VIVEIRO/ LA VOZ

Zarparon de A Coruña en el yate Sujo, rumbo a la isla de Valentia, situada en el oeste de Irlanda, en la península de Iveragh. A la altura de San Cibrao, a unas catorce millas al norte de la costa de A Mariña lucense, una vía de agua comenzó a inundar el velero. A bordo, tres irlandeses, el patrón Vincent Duke y dos tripulantes, Fergus Comerford y Mariusz Rozmus. Rondaba la una de la madrugada del pasado viernes cuando la radiobaliza del barco lanzó señales de alerta y el Centro de Salvamento Marítimo de Fisterra las replicó y . Semihundido se encontraron al Sujo los primeros en auxiliarlo, los tripulantes del Mendaña, un arrastrero de Burela. Paralelamente salieron en su ayuda el helicóptero Helimer 402, desde A Coruña, y la lancha Salvamar Alioth, desde Burela. Esta última los rescató y los trasladó a Burela, donde sobre las tres de la madrugada los asistieron y alojaron. A la embarcación acabó tragándosela el Cantábrico. Al leer la información del salvamento publicada por La Voz, en el perfil de Facebook de la edición de este diario en A Mariña, el experimentado marino Duke expresaba su emocionada gratitud: «Saludamos a los gallegos que nos trataron con la mayor bondad humana».

 «Estamos increíblemente agradecidos con la tripulación del barco de pesca, del helicóptero y de la lancha de salvamento, cuyos esfuerzos combinados nos salvaron la vida a mi tripulación y a mí», escribía ese marino profesional, director general de la empresa Ocean Ireland, especializada en navegación recreativa y traslado de yates. Habla desde la experiencia de más de treinta años navegando cientos de miles de millas por «toda Europa, el Caribe, el Reino Unido e Irlanda». Ahora como «patrón del yate que se hundió», Duke aclara que el velero se llamaba «Sujo, nombre correcto», no Juno, como lo identificaron fuentes oficiales. También en la citada red social, en el perfil de su empresa, insistía en los elogios a sus salvadores: «Le debemos nuestras vidas a los increíbles servicios de búsqueda y rescate de Galicia, que nos sacaron a mí y a mi tripulación de un yate que se hundía, en condiciones difíciles, a la una de la madrugada del viernes», 9 de agosto.

 Atento a todo lo relacionado con el mar y, el viveirense José Pino, capitán del arrastrero celeirense Pino Ladra y estudioso de la pesca, concretaba en el Facebook de La Voz de A Mariña detalles del rescate que no habían trascendido cuando Salvamento Marítimo de España lo hizo público. «El primero en socorrerlos fue el pesquero Mendaña, que tuvo abarloado a su costado» al velero Sujo. Después llegaron la Salvamar Alioth, que recogió a Vincent Duke y a sus dos compañeros, y el helicóptero Helimer 402. Con la experiencia de toda una vida en el mar, Pino opina que Salvamento «debió» optar por evacuar a los náufragos en la aeronave, «que ya estaba allí», donde la localizaron, en lugar de «ordenar» a la Alioth que los trasladase a Burela. De ese modo, razona el capitán Pino, la Alioth permanecería «al lado del yate, indicando el peligro que suponía para la navegación, porque era la una de la madrugada» y flotaba entre aguas.

Para Vincent Duke y sus dos compañeros, para el capitán Pino y todos los que participaron en el rescate del Sujo, igual que para el común de los mortales, lo realmente relevante es el desenlace de un naufragio, sin daños a personas y con una única pérdida, una embarcación de recreo.

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