El testimonio de las monjas clarisas y vecinos, claves en la condena del excura Silvaje

El que fue sacerdote en parroquias de Ribadeo y Trabada considera que no hay prueba suficiente contra él y tratará de que el Supremo evite que ingrese en prisión


ribadeo / la voz

El excura José Emilio Silvaje Aparisi recurrirá en el Tribunal Supremo la sentencia de la Audiencia Provincial de Lugo que le condena a ir a la cárcel, tres años y medio por un delito continuado de apropiación indebida por la desaparición de imágenes, objetos de culto e incluso muebles de iglesias que el administraba en Ribadeo y Trabada. Su abogado, José Manuel Oliveros, así lo confirmó ayer, argumentando que no hay prueba suficiente para enervar el principio de presunción de inocencia y tampoco se acreditó que Silvaje se apoderase de algún objeto en concreto. Ninguna prueba testifical apunta a que Silvaje se llevase una pieza, sostiene. Además, considera que en la sentencia se incurre en otra serie de irregularidades, como por ejemplo no haber tasado los objetos desaparecidos. Además, no se acreditó lucro personal.

Analizando la sentencia, con testimonios de los vecinos se comprobó que hubo objetos que desaparecieron de iglesias mientras Silvaje estuvo a su cargo. Ante esta evidencia, los magistrados no dan credibilidad a las explicaciones del excura. Y citan, en concreto, que en la relación de bienes que Silvaje dijo haber enviado a las monjas clarisas de Ribadeo para su limpieza o restauración figuraba un manto de la Virgen de los Dolores de la parroquia de Cedofeita. Sin embargo, las monjas negaron haber recibido el manto para restaurar, que por otro lado (y así se recoge en la sentencia), según una vecina de Cedofeita estaba en prefecto estado. Esta misma mujer, declaró que Silvaje le había comentado que además del manto, también llevaba una cómoda para restaurar cuando, según ella, su estado también era impecable. En un momento del juicio, Silvaje manifestó que nunca había visto el manto de la Virgen de los Dolores, testimonio que se contradice con el de la vecina y que los magistrados consideraron una declaración «a modo exculpatorio y evasivo».

Otros testigos fueron clave en la sentencia. Silvaje declaró que varias personas tenían las llaves de la iglesia del Vidal (Trabada), en donde desaparecieron una cruz, un cáliz, cuadros del vía crucis y varios misales, y que unos obreros lo habían sacado todo. Sin embargo, en el fallo se dice que fue desmentido por vecinos, que aseguraron que era el excura quien tenían las llaves, aunque puntualmente las podían tener otros parroquianos. Y se da especial relevancia al testimonio de la mujer que limpiaba la iglesia, quien declaró que en un momento fue a mirar un arcón y observó que no estaba la cruz. Cuando se lo comunicó a Silvaje, este le contestó: «Cállese, cállese». Añadió que cuando le dijo que faltaban tres reclinatorios, le respondió: «Ah, si, si, si». Varios testigos manifestaron que antes de la llegada de Silvaje no había faltado ningún objeto.

De ello los magistrados concluyen que Silvaje dispuso de parte de los bienes de la Iglesia, donándoselos al coleccionista mindoniense también condenado, y se apropió de otros, además de arrogarse la potestad de decidir cuáles tenían valor y cuáles no «conducta ésta que debe de incardinarse en el tipo penal de la apropiación indebida».

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