José Reigosa, un trabadense en la elite comercial y financiera de Cienfuegos


Cienfuegos es una ciudad cubana de influencia francesa que desde 2015 es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Sus buenas condiciones ?un buen puerto, el ferrocarril, el sector forestal, la caña de azúcar… - posibilitaron su gran desarrollo económico y social en torno a 1900. Un grupo de gallegos gozó, en ese tiempo, de un enorme prestigio en la ciudad por sus exitosas actividades comerciales e industriales. Los coruñeses Alejandro Boullón, los hermanos Valeiras o Luis Armada; el pontevedrés Casimiro Barros; el ortigueirés Adolfo Teijeiro Botana; el ribadense Pedro Rodríguez Villameitide, padre de Carlos Rafael Rodríguez, hombre fuerte de Fidel Castro; o José Villapol Fernández, José y Manuel Reigosa Lombardero y José Barcia Barrera, los tres de Trabada, figuran, por derecho propio, en la élite comercial y social de Cienfuegos, La Perla del Sur.

Todos tenían un denominador común: no pusieron todos los huevos en la misma cesta. Diversificaron su actividad en varias sociedades mercantiles dedicadas al comercio, la distribución, el azúcar, el transporte marítimo y fluvial o los servicios que demandaba la creciente población como peleterías, cafés, joyerías, fondas, mueblerías, etc.…

Uno de los más importantes comerciantes de Cienfuegos fue José Reigosa Lombardero, natural de Trabada y llegado a Cuba en el último cuarto del siglo XIX. Tuvo varios negocios relacionados con el mueble, las joyerías y las casas de seguros y préstamos más acreditadas de la ciudad, según estudios de los historiadores Yirka Julves, Pablo Rousseau, Díaz de Villegas o Kenia Hernández.

Muebles y joyas

En 1894, Reigosa ya tenía una joyería y mueblería, J. Reigosa y Cia, en sociedad con Ramón del Castillo. Duró poco y formó otra, Reigosa y Moreira, con Francisco Moreira, antes de asociarse en 1900 con su paisano de Trabada José Villapol Fernández, uno de los gallegos más reconocidos de la ciudad, para explotar un local de mueblería y préstamos en la calle Hourruitiner 39. La sociedad se mantuvo hasta 1906.

A partir de esa fecha, Reigosa abrió en la calle Gacel 54 un “Almacén importador de muebles y camas de hierro. Fábrica de bastidores metálicos y cortinas. Joyería y casa de contratación”, según publica El Comercio en 1913. Le fue tan bien que cinco años después construyó un singular y emblemático edificio, de estilo ecléctico, la Casa Reigosa ?hoy se llama La Casa Mimbre- que mantuvo hasta 1924 cuando lo vendió a otro gallego, Antonio Leal.

Tras separarse de Villapol, Reigosa continuó participando en sociedades: en 1907, Reigosa y Barcia con el trabadense José Barcia Barrera para fabricar camas y bastidores; en 1919, José Reigosa y Cía, con el gallego José Mª Castro Rivera, para compra y venta de joyas al por mayor; en 1920, Portillo, Reigosa y Cía, con su hermano Manuel, para producir muebles; y en 1922, Valle y Reigosa, para venta y comercialización de enseres.

memoria de mariñáns

por martín fernández

Participó en un banco y en compañías de tabacos y seguros

La solidez económica y el prestigio ganado por José Reigosa Lombardero como comerciante inteligente y honrado le hizo relacionarse con destacados miembros de la colonia española que estaban bien situados en Cienfuegos. A través del asturiano Acisclo del Valle, se integró en 1918 en la sociedad Cienfuegos Industrial que producía cigarros, tabacos y fósforos aunque también compraba y vendía tabaco en rama para garantizar la materia prima de sus productos. La sociedad tenía un capital inicial de 100.000 pesos oro español y Reigosa era vocal del consejo de administración.

Participó también en la Compañía de Seguros y Fianzas de Cienfuegos SA que tenía varias sucursales por el país. Contrataba seguros sobre accidentes de trabajo, prestaba fianzas, realizaba operaciones de seguros y reaseguros y ofrecía asistencia médica y farmacéutica, lo que le proporcionó un valor diferencial y añadido sobre otras compañías. Los 13 socios constituyentes aportaron un capital inicial de un millón de pesos oro español. Eran el vasco Nicolás Castaño, los asturianos Acisclo y Modesto del Valle, los gallegos José Reigosa y Modesto Novoa y los cubanos Eliseo Rangel y Jerónimo Tellechea, entre otros. La entidad era la más importante empresa de Cienfuegos. En 1958 seguía activa y la presidía Esteban Cacicedo.

Finalmente, en 1921, Reigosa se hizo accionista del Banco de Cienfuegos ?antes Banco Local de Crédito- con los asturianos Modesto del Valle, Pedro Monasterio Alonso y los sucesores de Acisclo del Valle; el vasco Nicolás Castaño, el navarro Domingo Nazábal y los cubanos Eusebio Delfín y Felipe Silva, según La Correspondencia.

El capital social del banco era de 100.000 pesos oro y entre sus principales operaciones figuraban préstamos con garantías reales o personales, depósito y apertura de cuentas corrientes con o sin interés, pignoración de documentos de crédito y compra-venta de valores y bienes. Solo entre 1888 y 1911 las remesas enviadas a Asturias por este banco habían ascendido a 40 millones de pesetas, según el diario El Comercio.

Villapol fue edil, y Villameitide padre de un hombre de confianza de Fidel Castro

Una de las personalidades más destacadas de la colonia gallega en Cienfuegos fue, sin duda, José Villapol Fernández. Había nacido en 1856 en Trabada, viajó a Cuba con 16 años y fue un exitoso comerciante en el sector del mueble y del transporte marítimo. Entre los varios cargos y distinciones que ostentó, figuran los de Comandante en la Guerra de Independencia de Cuba, Concejal del Ayuntamiento de Cienfuegos, Presidente de la sociedad de Beneficencia Gallega, del Casino Español y de la colonia española en la ciudad. Fue también directivo del Centro de Comerciantes de La Habana y recibió diversas condecoraciones de manos del gobierno español.

Natural de Couxela (Ribadeo)

Con menos proyección y éxito figuró también Pedro Rodríguez Villameitide, natural de Couxela (Ribadeo), que también emigró joven para Cuba donde se casó con la cienfueguera Antonia Rodríguez. Del matrimonio nació, en 1913, su hijo Carlos Rafael Rodríguez que, con el tiempo, sería una de las figuras más prestigiosas de la Revolución Cubana, autor de la popular Reforma Agraria y mano derecha del primer Fidel Castro. Fue miembro de la dirección del Partido Comunista Cubano, varias veces ministro y embajador y un reconocido intelectual. Murió en La Habana en 1997.

Pedro Rodríguez Villameitide regentó, en sociedad con el también gallego José López Álvarez, un comercio especializado en peletería, talabartería y servicios de primera necesidad llamado La Opera en la calle D´Clouet y otro, denominado La Principal en el centro histórico de Cienfuegos.

martinfvizoso@gmail.com

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