La vida tras la jubilación: 78 años y correr un kilómetro en tres minutos

José Rioseco, atleta del club Egovarros de Viveiro: «Mi objetivo es seguir jugando a este juego tan bonito que es la vida. Y así, cada día, un pasito más»


viveiro / la voz

Lo primero que me dice al otro lado del teléfono es que lo trate de tú. Me cuesta dejar el usted, porque hablo con una persona a punto de cumplir 78 años, pero tras unas cuantas equivocaciones lo logro. Su voz, limpia, también engaña a su edad. Es José Rioseco, un modelo a seguir por sus auténticas hazañas. Un ejemplo porque su salto al deporte más serio lo hizo ya jubilado, cuando dispuso de tiempo libre. Antes había corrido en alguna carrera popular, también algún maratón, pero ahora, cuando ya va camino de los 78 años, no deja de acumular récords, no solo nacionales, sino también europeos y mundiales. Hace memoria y cuenta una docena. Ahora compite en la categoría máster de 75 años (a partir de los 35 años se cuentan de cinco en cinco) y su último éxito fue el pasado fin de semana en Ourense, cuando pulverizó su propia récord de España de 1.500 metros, al parar el cronómetro en 5’26’’48. Cuando a un mes de cumplir 78 años corres un kilómetro en poco más de tres minutos no hablamos de una historia deportiva, es mucho más, es una historia de todo lo que la vida puede dar de sí.

José Rioseco es ferrolano y compite con el club Egovarros de Viveiro, a quien se muestra muy agradecido: «Siempre he contado con su apoyo y simpatía».

Resta mérito a lo que hace, pero correr 800 metros en un tiempo de 2 minutos y 30 segundos (es récord del mundo de máster 75 años) es insólito, de hecho solo él lo ha logrado, y exige una rutina espartana, más para él que tiene entre ceja y ceja volver a batirlo.

Rioseco entrena todos los días. Lo hace porque le divierte. Esa es la clave. «Lo que hice hoy, por ejemplo. fue levantarme y dar un paseo, un par de kilómetros, porque dispongo de tiempo. Después hice tres series de cuatro kilómetros en un pinar precioso y a continuación me fui al gimnasio, donde hice tres tandas de quince minutos, en bicicleta, en sanny (bicicleta de spinning) y en la elíptica. Seguí con pesas, trabajando el tren inferior y el superior, y luego nadé un par de kilómetros».

¡Menuda rutina diaria! Porque no falla ni los domingos. «Descanso por las noches», dice con una sonrisa. ¿Y la comida? «La normal. También me echo la siesta y después, en lo que es un día habitual, paso mucho tiempo leyendo. Es mi otra gran afición».

¿Cuál es el secreto? «Ser constante y creer en uno mismo. Si tienes un objetivo y te aplicas con constancia, lo normal es que lo consigas. Eso es lo que le digo yo a la gente». Eso es lo fundamental, dice, pero también seguir prácticas saludables, aplicar la inteligencia al deporte. Y en ello apunta, en particular, a respetar los tiempos de descanso: «No hacerlo es el gran error que comete mucha gente».

«Mi objetivo ahora mismo es seguir viviendo y seguir haciendo deporte, siendo feliz con esta forma de vida, porque el deporte es sobre todo una forma de vida. Estuve ahora en el campeonato de España, en el que mi hijo también compitió, y el ambiente fue de lo más agradable, deportivo, con empatía, risas, ánimo. Mi objetivo es ese, participar y seguir jugando en este juego tan bonito que es la vida. Cada día, un pasito más», dice. ¿Y hasta cuándo? No pone fecha: «Esperemos que pueda seguir corriendo otros 30 años más».

El atleta del club Egovarros es un ejemplo para mucha gente que

al jubilarse se lanza a hacer deporte

«Soy feliz con esta forma de vida que tengo, porque el deporte es, sobre todo, una forma

de vida»

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