«Hace 30 años en Cruz Roja solo había ambulancias y objetores, hoy llega a todo»

Los 108 empleados y más de 1.500 voluntarios de Cruz Roja atendieron en el 2018 a 16.000 personas en toda la provincia de Lugo


viveiro / la voz

Además de ejercer de padre y abuelo y de presidir Aprevar (asociación de talleres), el Real Aeroclub de Lugo o la Fundación de Daño Cerebral (Fudace), Luis Abelleira Mayor dedica parte de su tiempo a la Oficina Provincial de Cruz Roja en Lugo, que dirige como presidente desde hace más de dos décadas.

-¿De dónde saca el tiempo para atender a tantos frentes?

-Es cuestión de organizarse, pero sobre todo de rodearse de buenos colaboradores. Llevar Aprevar, el Aeroclub, Fudace, Cruz Roja y no sé cuántas cosas más serían completamente imposible aunque trabajara las 24 horas del día si no fuera porque hay mucha delegación y mucha confianza en mi gente. Todos arrimamos el hombro. El secreto está en los colaboradores.

-Como un director de orquesta...

-Exactamente. Cada uno toca el platillo que le corresponde, pero el director soy yo.

-¿Cómo llegó a Cruz Roja?

-Tendría yo 35 o 36 años. El presidente que estaba entonces me pidió a ver si le podía echar una mano para sacar las institución adelante en el tema económico. Las cosas no estaban funcionando bien, los coches se hacían antiguos, no había dinero para reposición y yo de alguna forma me impliqué simplemente en el tema económico. Luego colaboré en otros servicios, el presidente se marchó, yo presenté la candidatura y la gané, sin más.

-¿En qué ha cambiado la organización en este tiempo?

-No tiene absolutamente nada que ver. Hace 30 años en Cruz Roja solo había las famosas ambulancias que hacían el servicio de accidentes de carrera y objetores de conciencia que colaboraban prácticamente por obligación porque venían a hacer la mili a Cruz Roja. Hoy, en cambio, llega a todo. Tenemos voluntarios que están en la institución porque quieren, porque quieren ayudar, echar una mano.

-¿Podría resumir en qué situación se encuentra la entidad?

-Tenemos unos 520 voluntarios de forma continuada y unos 1.000 que actúan esporádicamente. Antes había 20 trabajadores, y en este momento hay 108 en toda la provincia. El año pasado atendimos a 16.000 personas de todos los colectivos: jóvenes en riesgo de exclusión, mayores, mujeres, discapacitados, drogodependientes, inmigrantes, usuarios del programa de intervención social... Llevamos la gestión del centro de daño cerebral de Castro, hacemos alzhéimer, tenemos una unidad estupenda de asistencia a drogodependencias, damos cobertura sanitaria en actos sociales, culturales y deportivos, salvamento marítimo, formación... Vamos, que la Cruz Roja que estaba solo con las ambulancias en la carretera no tiene nada que ver con esta.

-¿Es complicado buscar recursos o la «marca Cruz Roja» es tan potente que abre puertas?

-El presupuesto es muy fuerte por la venta del Oro, los socios, la formación que se hace para las administraciones..., pero tenemos el mismo problema que cualquier otra organización, no tenemos una fuerza especial por llamarnos Cruz Roja. Cada vez es más complicado buscar recursos porque las ayudas públicas han descendido de forma tremenda, y la competencia es cada vez mayor. Antes éramos una organización que casi estaba sola, y en este momento tenemos un montón que se dedican a ayudar a los demás porque con la presión de la crisis surgieron un montón de necesidades y que, a dios gracias, funcionan muy bien, pero tienen que sobrevivir de las ayudas que consiguen. Antes si querías donar, donabas a Cruz Roja, pero ahora cada persona dona más a lo que su sensibilidad social le dicta.

«Hace veintitantos años, Cruz Roja tenía un presupuesto de 300.000 euros, y este año vamos a cerrar uno de 6.600.000 euros. Se han ampliado muchísimos servicios, tocamos casi todos los palillos»

«Hace veintitantos años, Cruz Roja tenía un presupuesto de 300.000 euros, y este año vamos a cerrar uno de 6.600.000 euros. Se han ampliado muchísimos servicios, tocamos casi todos los palillos»

«Burela, Sarria y Vilalba funcionan muy bien, pero en Viveiro no hemos tenido suerte con los delegados»

Ancianos, niños en riesgo de exclusión, inmigrantes o drogodependientes son algunos de los colectivos a los que Cruz Roja ayuda en el día a día. Para Luis Abelleira, poder atenderlos de una manera rápida y eficaz es una satisfacción. «Lo mejor que tiene ser presidente de Cruz Roja es que cuando hay una necesidad perentoria puedes estar ahí con muchísima más agilidad que cualquier administración. En una palabra, si alguien nos necesita, dentro de un par de horas podemos estar ayudándole y podemos estar satisfechos de eso. En una administración, que es la que tiene realmente la obligación, eso es prácticamente imposible porque ponerla en marcha lleva muchos más tiempo. Saber que tienes un aparato con 500 voluntarios que están dispuestos a atender una emergencia en cualquier momento es muy satisfactorio», afirma.

-En Viveiro Cruz Roja tiene actualmente menos presencia que en otros lugares de la provincia...

-Las asambleas de Burela, Sarria o Vilalba, por ejemplo, funcionan muy bien, pero en Viveiro no hemos tenido nunca suerte con los delegados. Y posiblemente también alguna administración está haciendo los trabajos que teníamos que estar haciendo nosotros, y a nosotros si no se nos llama no vamos porque somos una organización que estamos para complementar, pero nunca para discutir con nadie.

-Tras haber reformado la sede de Lugo, construido una nueva unidad de asistencia a drogodependientes o renovado el centro de Castro, ¿qué reto se plantea?

-Poder dar servicio en el nuevo centro de patología dual que está por estrenar en Castro para atender pacientes con daño cerebral que tienen además un problema asociado de drogodependencia, ludopatía o alcoholemia.

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