«Cuando murió mi tía Alicia encontré refugio en esa casa, en la de Cunqueiro»

Afirma que siente «apego» al hogar que fue del escritor y donde pasó muchas horas al lado de la hermana, Carmiña


mondoñedo / la voz

Un día como el de hoy, un 28 de febrero, hace 38 años, en 1981, fallecía en Vigo Álvaro Cunqueiro, al que Alicia Tella-Villamarín se refiere siempre en esta entrevista como «Álvaro». Su relación con el escritor comenzó por ser sobrina política de Pepe, uno de los hermanos del autor, cuyo museo abrirá mañana en Mondoñedo en la casa donde él vivió y donde Alicia, exbibliotecaria mindoniense y casada con el escultor Juan Puchades, estableció fuertes vínculos, conociendo a personas que dejaron una huella imborrable en su vida, como Carmiña Cunqueiro, la hermana del escritor.

-¿Cómo recuerda los tiempos pasados vividos en esa casa?

-Muy entrañables. El hermano de Álvaro estuvo casado con una tía mía, a la que yo adoraba y motivó que yo apareciese en Mondoñedo. Al morir ella, siendo yo adolescente, encontré refugio en esa casa. Su muerte me impactó y aunque tuve unos padres estupendos, allí Carmiña me mimó. Solamente correspondí al cariño que me daba. Carmiña una señora muy inteligente, sabía ganarte y acercarse a ti. Una vez me dijo que lo mejor que le había pasado en la vida era haberme encontrado. Álvaro también era cariñoso conmigo y teníamos amistad, pero más entrañable fue con Pepe, su hermano, y con Carmiña. Pepe también tuvo su importancia porque fue el marido de esa persona a la que yo había querido tantísimo, mi tía Alicia.

-Esa casa, como dice, fue su refugio cuando su tía falleció.

-Sí, yo me refugiaba en esa casa, pero la vida ya me había atrapado sentimentalmente en Mondoñedo, con mis padrinos. Tuve suerte de acabar en Mondoñedo porque conocí a Juan [Puchades]. Yo nací en Pol, en Doncide, en el año 1938. Voy a cumplir los 81 en abril. Tengo la suerte de tener a Doncide, a Mondoñedo, muchos sitios que quiero muchísimo.

-¿Siente apego a esa casa?

-Siento apego a esa casa. Cuando volvimos con motivo de ser invitados, me encontré muy triste porque fue como si me hubiera pasado la vida por delante. Convertirla en casa-museo ha sido para mí un cambio drástico, un cambio moderno, con ascensor, como es lógico. Noté mucho ese cambio pues estaba allí a todas horas con Carmiña. Espero que tras el esfuerzo que se ha puesto tenga futuro la casa-museo de Cunqueiro. La idea me pareció buena, pero no soy una persona que pueda opinar pues no conozco el proyecto a fondo, pero esperamos que sea exitoso. Ha costado un esfuerzo grande.

-Usted fue bibliotecaria.

-Sí, durante 22 años. La vida me ha regalado muchas cosas buenas pero la biblioteca fue un aporte personal muy importante a mi vida. Siempre deseé ser maestra [realizó la carrera de Magisterio], que es mi verdadera vocación. Aunque no llegué a ejercer, como he podido la he plasmado como bibliotecaria.

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