El atraco que sufrió el cura de Vieiro inquieta a viveirenses que viven solos

Cuatro días después del asalto, muchos vecinos siguen mostrándose preocupados


viveiro / la voz

«Vivo sola en una casa, y aunque tengo vecinos cerca, estoy un poco asustada, ¿quién me dice que no me va a pasar a mí? Me estoy pensando en alquilar un apartamento en el centro», comenta una jubilada viveirense «O do cura de Vieiro fíxome pensar... Xa non deixo a porta aberta, estou máis atento e miro para atrás antes de entrar na casa», dice un viveirense que reside con su familia en un lugar de una parroquia del municipio. «Saber a miña rutina é fácil, se creen que gardo cartos no piso, só teñen que esperarme no portal. Estou preocupado polo que poida pasar», cuenta un vecino del casco histórico de Viveiro.

Tres testimonios, de otros tantos viveirenses que prefieren no ser identificados públicamente, que dan idea de cuánto ha calado en la localidad el atraco de tres encapuchados al cura de Vieiro. Sucedió el pasado viernes cuando entraba en la rectoral donde reside. Cuatro días después, la inquietud por la posibilidad de que se repita un hecho similar continúa siendo tema de conversación ciudadana. Parientes, amigos y conocidos de personas que viven solas y en lugares apartados los han oído reflexionar sobre la inquietud que les ha generado el asalto al sacerdote.

Fuentes oficiales llaman a la tranquilidad, aunque insisten en la recomendación de adoptar precauciones, no por el atraco de Vieiro, sino como norma general. No debe cundir la alarma porque, recalcan, Viveiro se caracteriza por la seguridad ciudadana. El asalto al sacerdote ha sido un hecho puntual y, desde siempre, en el municipio son contados los casos como ese.

La Policía Nacional prosigue con las pesquisas para tratar de localizar a los tres hombres corpulentos que el viernes de noche abordaron al párroco de Vieiro en la puerta de su casa. Le taparon la boca, lo amordazaron y lo maniataron con cinta adhesiva, la misma que usaron para amarrarle los pies a una silla. Revolvieron la rectoral y se llevaron unos mil euros. Cuando marcharon, atado a la silla, logró salir de la vivienda y llegar a la de unos vecinos. Al verlo avanzando por la calle, lo auxiliaron y avisaron a las fuerzas de seguridad. El sacerdote calcula que le robaron mil euros. No lo lesionaron.

No abrir a desconocidos y avisar si merodean

La Policía Nacional apunta en su página web consejos básicos para prevenir atracos estando en el domicilio. No abrir la puerta a desconocidos y, en el caso de ver «gente extraña merodeando» por la casa o su entorno, avisar a las fuerzas de seguridad. Si alguien llama a la puerta identificándose como persona de una empresa de servicios, sugiere exigirles documentos que los acrediten; si aún así hay dudas, recomiendan llamar por teléfono a la compañía de suministros. Y si al llegar al hogar encuentran la puerta abierta o una ventana rota, no entrar y llamar a la policía.

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