«Parece que a Xunqueira lle caeu un meigallo ao marchar as monxas»

Mes y medio después de la riada que arrasó este barrio de Viveiro, los vecinos temen que se produzca otra crecida del río


viveiro / la voz

En menos de un año, Xunqueira ha sido noticia por partida doble. En junio lo fue por la precipitada marcha, debido a discrepancias internas, de las seis monjas que quedaban en el convento dominico fundado en el siglo XV. Y hace algo menos de mes y medio, el 18 de noviembre, este barrio de Viveiro centró el foco informativo debido a la brutal riada que segó la vida de una vecina, que murió ahogada en su casa, y arrasó e inundó todo a su paso: desde coches y fincas, pasando por muros, viviendas, cuadras con animales e incluso la planta baja del monasterio. «Parece que a Xunqueira lle caeu un meigallo ao marchar as monxas», reflexionaba ayer Dolores, que reside en las inmediaciones, mientras caminaba con su perro por el paseo que conduce hasta A Xunqueira, el campo de la fiesta donde el pasado 18 de noviembre fueron a parar varios coches que arrastró la corriente cientos de metros. Aunque la zona trata de recuperar poco a poco la normalidad, los efectos son aún muy visibles en el cauce del río, que no ha sido reparado. «Hay mucho miedo de que venga otra riada», denuncia María Jesús Vale, vecina y exconcejala del PP que dimitió a raíz de lo sucedido.

«Tarde máis, tarde menos, o barrio hase de amañar; o malo foi a morte de Amparo porque iso non ten solución»

Electrodomésticos, enseres personales, mobiliario, puertas, ventanas, cristales... La relación de objetos dañados por el desbordamiento del río Xunqueira es tan amplia como la relación de afectados. El Concello de Viveiro habilitó ya el primer día una oficina de atención a los afectados para tramitar posibles ayudas. Más de medio centenar reclaman al Estado compensaciones, mientras que los dueños de los 40 vehículos destrozados o dañados son atendidos por el Consorcio de Compensación de Seguros, según el Concello. «Tarde máis, tarde menos, o barrio hase de amañar; o malo foi a morte dunha veciña, de Amparo, porque iso non ten solución», apuntó ayer un vecino que el pasado 18 de noviembre fue testigo directo del caos y la desesperación que se vivió tras la inesperada crecida del río debido a una fuerte tormenta y a la rotura de las sucesivas presas naturales que se formaron río arriba.

«Dijeron [Augas de Galicia] que el día de la riada el río estaba limpio, pero no es cierto. ¡No podría contar los camiones que llevan pasado desde entonces cargados con la madera que estaba en el río!»

Carmen Vázquez, vecina de Xunqueira

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