Viveiro vivirá su primera Navidad sin los «suspiros» de las monjas

Tras el cierre del convento de Valdeflores, solo el de Ribadeo comercializa repostería


viveiro / la voz

Hace ahora un año por estas fechas, las religiosas de clausura del convento de Valdeflores, en Viveiro, estrenaban la campaña de venta de dulces navideños. Turrones de Jijona, de yema tostada o de chocolate, pan de Cádiz, figuritas de mazapán y almendrados se ofrecían al público en un despacho situado a la entrada junto con sus afamados brazos de gitano, y los «suspiros», los «amarguillos», los «bocaditos» y los «cordiales», las cuatro especialidades que eran seña de identidad del obrador de las dominicas. Doce meses después, el monasterio que fue fundado en el siglo XV junto a la desembocadura del río Landro permanece cerrado a cal y canto tras la marcha, el pasado junio, de las seis monjas que quedaban debido a desavenencias en la convivencia interna con otras tres.

La falta de vocaciones ha impedido por ahora reabrir el convento. Y si algún día lo hace, distintas fuentes señalan que la congregación dominica tendría que llevar a cabo una importante reparación en el obrador donde se elaboraban exquisiteces artesanas con ingredientes naturales como almendra, manteca, huevo, leche y azúcar, puesto que la brutal riada que arrasó Xunqueira el 18 de noviembre, y se llevó por delante la vida de una vecina muy apreciada en el barrio, destrozó la instalación. Con este panorama, solo el convento de Santa Clara, situado en Ribadeo, venderá esta Navidad dulces de las monjas.

Sor Margarita (responsable del obrador del Convento de Santa Clara de Ribadeo): «Desde el verano tenemos el despacho de venta en Gráficas Santiago porque nosotras ya no podemos atenderlo»

El obrador que sí funciona a pleno rendimiento estos días es el del convento de Santa Clara, de Ribadeo, como explicó a La Voz su responsable, sor Margarita. «Nosotras siempre tuvimos mucha gente, y este año volvemos a tener mucha demanda. Como somos pocas, se hará lo que se pueda», avanzó la religiosa, que señaló que todo el dinero que recaudan con la venta de dulces se destina íntegramente a la sostenibilidad del monasterio. «Somos 12 religiosas y el monasterio es muy grande, tiene muchos gastos. Y hay que pensar que la repostería solo tiene dos momentos fuertes en el año, en agosto y en Navidad. El resto del año se vende mucho menos», indicó la mujer, que señaló que este año, por primera vez, enviaron algunos de los productos que elaboran de manera artesana a Expoconvento, una feria especializada en los dulces de convento que se celebró en A Coruña a principios de diciembre. «Llevan años demandándonoslo, pero este año nos lo rogaron aún más porque cerraron varios conventos», dijo.

-¿Cómo organizan el obrador?

-Todo el trabajo es artesanal y no usamos conservantes, así que hasta noviembre no podemos empezar con los turrones, los mazapanes, los panellets, los polvorones... Las tartas de Navidad las haremos el lunes y el martes [de la próxima semana] porque llevan crema y no se aguantan. Y para Reyes preparamos roscas de hojaldre y almendra. Es producto del día, que no se puede cocer antes.

-¿Dónde venden sus productos?

-Desde el verano tenemos el despacho de venta en Gráficas Santiago porque nosotras ya no podemos atenderlo.

Las clarisas comercializan turrones, «anguilas de mazapán» o tartas de Navidad

Los dulces navideños de las monjas son productos exquisitos que están a punto de desaparecer debido a la falta de vocaciones. El monasterio ribadense de Santa Clara comercializa turrones de praliné, nata/nuez, trufa al ron, chocolate con almendra y pan de Cádiz a 8 euros. Los mazapanes y los panellets (con frutos secos) cuestan 7 euros (250 gramos). El kilo de las «anguilas de mazapán» vale 17 euros, y el de las tartas de Navidad, 16. En estas fechas también ponen a la venta, ahora en Gráficas Santiago, polvorones, trufas y yemas; y el resto del año, preparan empanadas y brazos de gitano por encargo, junto con pastas y tartas de almendra.

En Santa María no venden

Además del de Valdeflores, en Viveiro existe otro convento: el de Santa María, atendido por religiosas concepcionistas, pero no venden al público.

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