Marino L. Blanco, un viveirense ministro y socio de dos bancos y una aerolínea en Cuba

Contrajo matrimonio con la hija de un millonario de As Pontes


Memoria de Mariñáns

Ni José López Méndez, de Celeiro (Viveiro), ni su esposa Julia Blanco soñaron nunca, cuando marcharon a Cuba, un futuro para sus dos hijos como el que el destino les deparó. Uno, Marino López Blanco (La Habana 1891-Coral Glabes, Florida 1986) fue abogado, notario, Ministro, Senador y copropietario de dos bancos y una aerolínea. Y la otra, Julia, se casó con el viveirense Ramón Abadín García y se relacionó con influyentes familias cubanas. José López era comerciante y fue fundador y presidente en 1923 de Vivero en Cuba. Pero, sobre todo, fue un hombre que entendió que el valor más firme y duradero era el de una Educación a la que él no había tenido acceso. Así que, cuando cumplió 13 años, envió a su hijo Marino a estudiar Derecho a Santiago de Compostela. Se licenció, fundó y dirigió el semanario Maruxa y la revista Raza y escribió un libro de poesía, como él mismo recordó en noviembre de 1950 a J. M. González Luengo en una entrevista que le realizó, en una visita a Vigo, para El Pueblo Gallego.

Al volver a Cuba, su primer trabajo fue como secretario de María Jaén, la esposa de Alfonso Zayas, presidente de la República entre 1921 y 1925. Se casó en 1924 y comenzó una exitosa carrera. Era abogado y notario oficial del Centro Gallego y también consejero y accionista del Banco de Fomento Comercial que tenía unos depósitos de 11,9 millones de dólares, según Guillermo Jiménez. El banco estaba en la calle Obispo 252 y lo presidía Basilio del Real Alemán, acaudalado santanderino propietario de Cuba Industrial y Comercial y otras empresas.

La sombra de Batista

En el Banco Hispano Cubano, Marino tenía bonos y fue director. El 80% de la propiedad era de José López Vilaboy -testaferro de Batista, el presidente de la República, en 22 empresas- y de Marta Fernández Miranda, la segunda esposa de éste. El banco tenía depósitos por 8 millones y un hijo suyo, Marino López-Blanco Bouza, fue secretario fundador. Además de esos títulos bancarios, López Blanco disponía de cien acciones en la Compañía Cubana de Aviación, empresa mixta también participada por Batista que fue la primera de Latinoamérica con vuelos regulares a Miami en 1945 y a Europa en 1948.

En el plano, en el gobierno democrático de Batista (1940-1944), el viveirense ocupó los cargos de Subsecretario de Trabajo y Ministro de Comunicaciones. Y fue Senador y Representante en la Cámara por La Habana desde el año 1938 -elegido en las filas del Partido Unión Nacionalista- hasta su salida de Cuba. Al concluir su mandato, Batista marchó a Estados Unidos y regresó como candidato en las elecciones de 1952. Viendo que las perdía, dio un golpe de Estado y se encumbró al poder hasta 1959 cuando Castro lo derribó. En esa segunda etapa, Marino L. Blanco fue Ministro de Hacienda y Trabajo.

Fue homenajeado por Viveiro en Cuba y su hermana Julia se casó con su paisano Ramón Abadín

Marino López Blanco y Conchita Bouza tuvieron dos hijos: Conchita, divorciada del doctor Luis Pernas, y Marino, casado con Cary Gómez Cusi y que aún vive en Miami. La hermana de Marino, Julia, se casó en Cuba con el emigrante de Galdo (Viveiro) Ramón Abadín García (1888-1978), con el que tuvo cuatro hijos: Ramón, Julia y otros dos. Ramón Abadín era hijo de Ramón Abadín Trobo y de Concepción García Díaz y hermano de Francisco, Lola, Ramona, Mercedes, Justa y Vicente. Este último ?que donó la escuela de Vieiro y la traída de aguas a Viveiro- protegió a su hermano, lo llevó a Cuba y lo hizo socio de sus tres peleterías: La Aplanadora, La Reina y La Lucha. Ramón y Julia tenían buena posición económica pues, además de los citados negocios, él era, como su cuñado, consejero y accionista del Banco de Fomento Comercial. A finales de 1958, se unieron a las familias de Basilio del Real Alemán -relevante industrial cántabro- y de Soto Castellanos -socio de cuatro aseguradoras- para vender sus títulos a Julio Lobo Olavarría, un venezolano de origen judío que tenía un imperio azucarero, naviero, bancario, etc y una fortuna estimada en 150 millones de dólares.

Marino L. Blanco mantuvo constante relación con la sociedad Vivero en Cuba. El 17 de junio de 1923, según Eco de Galicia, fue homenajeado por ella en un acto en el que el vicepresidente Manuel Pernas regaló a la entidad un estandarte en el que el expresidente Jesús Fernández añadió, pagándolo de su bolsillo, el símbolo de la cruz. El sacerdote viveirense José María Yáñez, párroco de Santiago de las Vegas (Cuba), bendijo la nueva bandera.

Una boda de nivel y un suegro millonario en As Pontes

El viveirense Marino López-Blanco se casó en el año 1924 con Conchita Bouza Goás en La Habana. Fue una boda con «brillante, selecta y numerosa concurrencia, lo que era de esperar dado las simpatías de las que disfrutan los contrayentes y sus familias», según Eco de Galicia.

Ella era hija de uno de los emigrantes gallegos más hacendados en el país cubano, Jesús María Bouza Bello (As Pontes-A Coruña 1872-La Habana 1945) y de su esposa Consuelo Goás. Bouza Bello era dueño de Rambla, Bouza y Cía, la imprenta situada en la calle Obispo 35 que confeccionaba y editaba la Gaceta Oficial de Cuba y el Diario de Sesiones del Congreso, lo que proporcionaba grandes dividendos a sus propietarios.

Era una de las mejores imprentas de Cuba en el primer tercio del siglo XX. En 1912 instaló un equipo de la firma Dexter que le posibilitaba doblar en una hora 12.000 pliegos impresos -algo asombroso entonces, según Domingo Cuadriello- y fabricar miles de libros y folletos al año. Entre 1917 y 1924 sacó a la venta 514 obras, un ritmo de producción que mantuvo hasta 1938 cuando sufrió un incendio que destruyó sus talleres y su archivo.

Presidente del Centro Gallego

La solvencia de Jesús María Bouza lo llevó a la Presidencia del Centro Gallego de La Habana en 1926, a la del Diario de La Marina y a fundar en 1912 y presidir Hijos de Puentes de García Rodríguez, la sociedad que hizo las escuelas de Freixo, Vilabella de Barosa, Somede, Deveso y As Pontes y construyó carreteras, tendidos eléctricos y cementerios. En la posguerra española, Bouza fue, con Cayetano García Lago y Vicente Barro, un pilar del partido Afirmación y Defensa y un hombre próximo a Falange.

A la boda de Marino y Conchita, festejada en la casa de los Bouza en el Vedado en La Habana,, asistieron Ángel Betancour, presidente del Supremo; José I. Rivero, director del Diario de la Marina; Leopoldo Calvo, director de la Escuela de Artes; Carlos Portela, secretario de Hacienda; y Julio Ortiz, Fiscal de la Audiencia, entre otras personalidades cubanas. Los novios pasaron su luna de miel en los Estados Unidos, según Eco de Galicia.

La celebración del enlace, en La Habana, contó con una «brillante, selecta y numerosa concurrrencia», según Eco de Galicia

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