El campo de concentración de Arnao, el paraíso que fue un infierno

José Francisco Alonso Quelle
josé alonso RIBADEO / LA VOZ

A MARIÑA

J. ALONSO

Frente a la ría de Ribadeo miles de personas fueron prisioneras desde 1938 a 1943

21 nov 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Allí donde el Eo pierde su nombre diluido en el Cantábrico, con Illa Pancha a un lado y Punta da Cruz al otro, en la orilla asturiana, en Castropol, se encuentra uno de los lugares más hermosos de la ría ribadense, Arnao, un privilegio escasamente frecuentado durante buena parte del año, con sus caminos de tierra y su área recreativa, con la margen ribadense de la ría extendiéndose a un lado, Tapia al otro y el horizonte al frente. Es un paraíso que durante un tiempo fue un infierno. Como en todo, el tiempo ha hecho su trabajo, y hoy en día cuesta pensar que allí se levantó un campo de concentración, que allí estuvo el jergón del sufrimiento y penar de miles de personas. Pero así fue.

De hecho, fue uno de los campos de concentración que más gente albergó y que más tiempo estuvo en funcionamiento desde la Guerra Civil tras la caída del frente asturiano y, después, con la represión franquista, desde 1938 a 1943. Donde había barracones, hoy es un área recreativa y una zona de tiro deportivo. Allí solo un monolito erigido hace años por los socialistas de Castropol -ahora cubierto de pintadas- lo recuerda. En la placa se lee: «En memoria de los hombres y mujeres que perseguidos por sus ideas aquí estuvieron confinados».