Los elevados alquileres propician el declive de la milla de oro de Ribadeo

Por pequeños locales de las Cuatro Calles se llegan a pedir más de mil euros mensuales


RIBADEO / LA VOZ

La tradicional milla de oro del comercio de Ribadeo, las Cuatro Calles, ejemplifica los problemas y la transformación que está viviendo el pequeño comercio tradicional. Estos días se pueden contar hasta 19 bajos desocupados; locales que en los últimos años albergaron comercios y que ahora están cerrados, o cuelgan el cartel de se alquila o liquidación. Uno de los motivos determinantes es el elevado alquiler que se pide por ellos. Según las fuentes consultadas, por un pequeño local los propietarios llegan a solicitar cantidades que superan los mil euros mensuales. Una cifra difícilmente asumible, sobre todo si tienes que sumarle el coste de personal, impuestos, seguros, gestoría...

Esta es una de las claves. Otra el largo invierno, un eufemismo para referirse a la temporada baja, que se hace enorme para muchos empresarios. Sin olvidar la competencia de las ventas por Internet. De ahí la campaña de esquelas promovida esta semana desde Acisa Ribadeo.

Una de las consecuencias es que el epicentro tradicional del pequeño comercio ribadense se está moviendo, de Villafranca del Bierzo, a la calle Rodríguez Murias y la confluencia con San Roque y Rosalía de Castro.

«Los festivos en Galicia vas a Avilés o a Oviedo y las áreas comerciales están llenas de gente de Ribadeo»

«Cierran los locales, pero la culpa no se la podemos echar toda al cliente porque compre por Internet. La culpa está también en el precio de los alquileres. Hay que entender que no estamos en Madrid, en el centro de la Castellana, para pedir alquileres como se están pidiendo», señala Jesús Pérez, gerente de Acisa Ribadeo. Y añade: «Ahora mismo, abrir la persiana de un local supone más de mil euros solo en gastos, sin personal. Hablo del alquiler, luz, gas, gestoría, seguros, tasas, licencias... es un cúmulo de cosas que tienes que ir pagando».

Otro comerciante de las Cuatro Calles apunta otro factor, la autovía: «Igual que trae gente, la lleva, porque ha puesto Oviedo o Coruña a un paso. Y cuando es festivo en Galicia vas a Oviedo o a Avilés y las áreas comerciales están llenas de gente de Ribadeo. Todo está cambiando y hay que adaptarse. ¿Pero cómo vas a competir con Internet? ¿Cerrando el local y vendiendo por Internet para abaratar costes? ¿Es ese el futuro que nos espera a los comerciantes y a los pueblos?».

La misma historia

La historia tiende a repetirse. Hace poco, tres o cuatro décadas a lo sumo, los pequeños pueblos, las parroquias, aún estaban llenas de bares y comercios. Tenían vida, pero el consumo se desplazó y uno tras otro, cerraron. Esas parroquias, ese rural, languidece y agoniza. ¿Volveremos a repetir la historia?

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