Burela, el oasis litoral lucense de los chupetes y los biberones

Aunque en 2013 se estancó el crecimiento poblacional al alza, es el concello lucense con mejor saldo vegetativo, con más nacimientos que defunciones


BURELA / LA VOZ

En el argot empresarial Burela sería un concello gacela en cuanto a desarrollo poblacional. Pese al lastre de la sangría demográfica y a que el municipio vio frenado su crecimiento poblacional ascendente en el 2013 cuando alcanzó los 9.672 habitantes (9.524 en el 2017 y 7.925 en 1996), Burela es hoy uno de los ayuntamientos más jóvenes de Galicia y el lucense que presenta el mejor saldo vegetativo. Atendiendo a datos del Instituto Galego de Estatística y del Instituto Nacional de Estadística del 2017, registró 90 nacimientos frente a 76 defunciones, unas cifras optimistas en una provincia que se desangra. Las mismas fuentes constatan que ni siquiera la capital de la provincia es ajena a un grave problema demográfico: 1.017 defunciones frente a 830 nacimientos ese mismo ejercicio.

Pendientes de la actualización del padrón, Burela, con una población que ronda los 9.524 vecinos, es uno de los 57 concellos gallegos y uno de los siete lucenses de entre 5.001 y 10.000 habitantes. Es el cuarto en población en A Mariña (tras Viveiro, Ribadeo y Foz), pero con mejor crecimiento vegetativo incluso que Viveiro, el más poblado (15.550): 212 fallecimientos frente a 74 nacimientos, según las mismas fuentes.

Las mismas fuentes revelan que la edad media de la población burelense es de 43,11 años y la de maternidad estaba en el 2016 en 31 años, con una media de 1,27 hijos por mujer. Pero hay otro dato que no pasa desapercibido. En el municipio en el que residen vecinos de más de 40 nacionalidades diferentes la población extranjera ascendía el año pasado, según el IGE, a 1.028 vecinos, una cifra que duplica la de dos concellos de similar censo: Foz (483) y Ribadeo (497).

El alcalde: «O traballo e os servizos facilítanlle ás familias asentarse aquí»

El regidor Alfredo Llano enumera las ventajas que ofrece Burela para fijar población: el empleo que se crea en torno al sector pesquero, en el hospital, en el sector educativo y en otros servicios; el disponer de numerosos servicios y el ser un pueblo atractivo y tranquilo para vivir. «O ter traballo e o dispor de servizos facilítanlle ás familias asentarse en Burela. Pero tamén hai un detalle que non se pode pasar por alto. En Burela hai veciños de máis de 40 nacionalidades e nalgunha delas, como a caboverdiana ou a peruana, seguen sendo familias con varios fillos. Chegar a un parque a Burela e velo cheo de nenos é algo que lle chama a atención a moita xente», explica el regidor socialista, quien destaca el dinamismo del municipio: «Burela tende a ser capitalidade polos servizos que ten. Ter servizos invita á poboación a asentarse».

A pesar de gobernar un concello donde funcionan dos escuelas infantiles (la primera figuró años pasados entre las tres públicas con más matrícula de Galicia), Alfredo Llano, natural de A Fonsagrada, lamenta lo que sucede en el resto de la provincia: «É unha pena o que pasa pola provincia adiante. O problema da despoboación é moi grave. Os pobos desaparecen e desaparecen para non volver».

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