Los jabalíes campan a sus anchas por carreteras que deben estar valladas

Los accidentes se suceden mientras las mallas del corredor y de la A-8 tienen roturas


RIBADEO / LA VOZ

Los accidentes por la irrupción de animales en las carreteras, singularmente de jabalíes, se suceden en A Mariña y el Occidente asturiano sin que se intuya cómo solucionarlo. No ocurre solo en carreteras convencionales, sino también en la autovía del Cantábrico y en el tramo del corredor entre Xove y Viveiro. Los jabalíes aprovechan rotos en las mallas que teóricamente deberían limitar el acceso a estas carreteras y entran. Ocurrió, por ejemplo, el jueves por la noche en el corredor, con cuatro vehículos implicados.

Lo peor se está dando en Barreiros, donde el martes y el miércoles se registraron tres accidentes en diferentes lugares, a los que se sumaron otros dos en la noche del miércoles al jueves en el tramo de la carretera nacional 634 que discurre desde la rotonda de A Cruz do Lobo y el acceso al polígono industrial de A Espiñeira, con zonas de monte a ambos lados entre las que cruzan habitualmente los jabalíes.

En la autovía del Cantábrico en A Devesa hace un par de años hubo una víctima mortal en un accidente provocado por un jabalí. Accedió por una rotura en la malla que, posteriormente, fue reparada. Pero de nuevo la malla vuelve a estar rota. Y es algo que se da a lo largo de la autovía: «Ten vinte mil furados. Está desfeita porque non limpan e a maleza e as raíces das árbores, ao medrar, a van rompendo», señaló Rafael Prado, presidente del tecor San Bartolo, de Barreiros, que agrupa a unos ochenta cazadores.

Tal es la situación que ya hace tiempo el Ministerio de Fomento optó por instalar señales advirtiendo a los conductores del riesgo por la entrada de animales salvajes, cuando en teoría es algo que no debería ocurrir. .

En el Occidente asturiano, en la zona de Tapia, Castropol y El Franco, lo que se está haciendo es reforzar el mallado original con una segunda línea de malla.

El caso es que la presencia de jabalíes en los lugares más insospechados es cada vez más habitual, llegando a pasear de noche por los cascos urbanos de villas como Ribadeo (circuló un vídeo con varios ejemplares a las puertas del Parador de Turismo).

Los tecores, condenados a pagar por muchos de los accidentes

El problema para los tecores (los antiguos cotos) no es pequeño, porque deben responder por muchos de los accidentes, en concreto, de los que se dan en su territorio en las 12 horas siguientes a un día autorizado de cacería. «Se o accidente é dentro das 12 horas xa non imos nin sequera a xuízo. Pagas e listo», apunta Rafael Prado, presidente del tecor San Bartolo.

Y dentro de estos accidentes se incluyen los que ocurren en la autovía: «Din que o xabaril puido entrar polo acceso. ¡Iso con toda a malla desfeita! Que veñan ver o mallado como está. Se estivera ben, vale, pero se non o está, que nolo carguen a nós... O caso é que os tecores perdemos sempre».

El tecor San Bartolo ha tenido que hacerse cargo de las indemnizaciones de tres o cuatro accidentes ocurridos el año pasado. Como los fallos suelen ser de pagos inferiores a 3.000 euros, el tecor no puede recurrir en la Audiencia.

De los últimos accidentes ocurridos esta semana en A Espiñeira se va a librar, porque sucedieron después de las 12 horas siguientes a un día autorizado de cacería. «Para o Estado é moi doado. E tamén para as aseguradoras, que che aplican un recargo no seguro pola cobertura fronte a danos cinexéticos e despois reclama ao tecor, co cal cobra dúas veces», añade Rafael Prado.

También es más una convicción que una sospecha entre los responsables de los tecores que a la hora de hacer atestados por accidentes se recurre a la picaresca para responsabilizarlos a ellos, cambiando por ejemplo el lugar de donde salió el jabalí.

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