La hostelería de A Mariña también sufre los «simpas» del verano a tope

«Siempre hay el típico listillo que se levanta y se van sin pagar», coinciden empresarios del sector


viveiro / la voz

Dice el refrán que «al buen pagador no le duelen prendas», es decir, que quien desea cumplir con lo que debe no tiene reparo en proporcionar alguna garantía de ello. Y A Mariña debe ser tierra de buenos pagadores, al menos en lo que a la hostelería se refiere, puesto que los casos de clientes que abandonan los establecimientos sin pagar lo que han consumido no abundan, como señalan en un buen puñado de negocios de toda la comarca. Aunque «habelos, hainos», como las meigas. «Siempre hay el típico listillo que se levanta de la mesa y se va sin pagar la caña», explican en el café-bar Cantón, de Ribadeo, donde únicamente sirven bebidas y cafés, no comidas, por lo que los «simpas» suelen ser pequeños a nivel económico. «Pasa alguna vez cuando hay mucho barullo, y sobre todo con gente de fuera. La de Ribadeo está más calada», bromea Ángel Álvarez, trabajador, que comenta que suele ocurrir en mesas «pequeñas», donde se sirven dos, tres o cuatro cañas como mucho. «Las mesas grandes las tienes apuntadas y es más difícil que se marchen sin pagar», dice.

En la misma línea habla el propietario de una conocida cafetería de Burela que prefiere omitir el nombre de su local para evitar comentarios. «Pódenche deixar sen pagar unha cervexa un día, pero nada do outro mundo. É rara a vez que che deixan sen pagar máis de dous ou tres euros», sostiene. «Menos mal que la mayoría paga, aunque siempre hay algún espabilado que se intenta ir», indican en otro bar situado en el municipio burelense. «Unha vez houbo un chico que dixo que non traía cartos, que os ía buscar e volvía e nunca volveu. E tamén ás veces hai algún do pueblo que escaquea un viño se pode», añaden en otro negocio de Ribadeo.

En locales de copas

Varios hosteleros indican que la noche es más propicia para este tipo de pufos, puesto que el alcohol «confunde» o ayuda a «confundir» a algunos clientes que, bien por que se han olvidado, bien por que lo hacen adrede, se marchan dejando a deber consumiciones y copas. «Aunque queda gente legal, y alguno ha vuelto al día siguiente a pagar», indican en un pub de Viveiro.

El pufo más sonado: más de 8.000 euros en una boda en Viveiro con 200 personas

El «simpa» más sonado en la hostelería mariñana tuvo lugar la pasada primavera, cuando un conocido restaurante de Viveiro se vio afectado por un pufo de más de 8.000 euros en una boda que había sido contratada para 200 invitados. Después de haber pagado 1.500 euros por anticipado, el grupo organizador participó en una celebración por el rito gitano rumano en la que la novia lucía un vestido deslumbrante. También eran deslumbrantes las vestimentas de los invitados, según indicaron distintas fuentes, que comentaron que en la boda llegó a participar uno de los cantantes rumanos de manele más famosos en su país. Los participantes comieron y bebieron durante horas, y entrada la tarde se marcharon sin pagar, pero prometiendo volver para abonar el dinero que faltaba. Sin embargo, los responsables del negocio no volvieron a saber nada de ellos, al no contestar el teléfono que habían dejado.

Búsqueda en varios países

La Policía Nacional de Viveiro llegó a emitir una petición a todos los países del Acuerdo Schengen para informar se detectaban al hermano del novio, que había facilitado su fotografía y su identidad cuando se firmó el contrato. El hombre se entregó días más tarde, aunque quedó en libertad con la obligación de comparecer en el juzgado cada 15 días. Cuando trascendió el «simpa», algunas fuentes indicaron que los contrayentes dejaron el restaurante alegando que el dinero lo tenía el padre del novio, pero no estaba en condiciones de entregarlo en ese momento por el estado en el que se encontraba después de doce horas de fiesta. Sin embargo, en el juzgado de Viveiro habría declarado tiempo después que la cantidad pendiente debían asumirla los padres de la novia.

«Nun negocio de Covas comeran nunha terraza e fóranse sen pagar»

Como propietario de distintos negocios de hostelería situados entre la zona de Cantarrana y Covas (Temple Bar, Tiki Bar Bora Bora y la cervecería Punto Galego), en Viveiro, Domingo González destaca que «a nivel personal» no ha tenido demasiadas malas experiencias con los «simpas» y que la mayoría de los clientes son cumplidores a la hora de pagar las consumiciones. «É certo que sempre hai algún espabiladiño ao que ao mellor tes que saír buscar á porta porque vai marchar sen pagar a copa, pero é moi raro que ocorra, é unha porcentaxe moi baixa», indica el hostelero viveirense, que también preside la asociación Beiras de Viveiro, que agrupa a comerciantes y hosteleros. A ese respecto, González comenta que los impagos en las comidas no son frecuentes, ya que la gente suele pagar la cuenta antes de marcharse. «É moi raro que entre xente comer e se vaia sen pagar», indica.

Primero uno, luego otro...

Con todo, recuerda una anécdota ocurrida hace algún tiempo en un establecimiento de la zona. «Lembro un nun negocio no que se sentaran varias persoas a comer na terraza e fóranse sen pagar. Primeiro marchara un, logo outro..., e así ata que marcharon todos», indica.

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