Jornada intensa en Sargadelos, donde ahora quieren pasar página

«Atender pedidos y recuperar gente que fue despedida», son los objetivos


cervo/ la voz

Se acabó el pulso por el momento entre Segismundo García y la delegada sindical (y también UGT). Los trabajadores revocaron a la delegada sindical de este sindicato, UGT. La reacción, inmediata: esta central sindical, con más de 130 años de historia -recordaban- presentará una denuncia judicial. Impugnará el acuerdo.

La otra parte, la empresa, no ocultaba su satisfacción. «Ganou o sentido común. Era ou ela ou eu»: palabras de Segismundo García. Pero éste tampoco ocultaba cierta preocupación por esta denuncia que ya avanzaba UGT: «Bueno, a ver qué pasa. O daño que poden facer é inmenso. Eu non vou pagar indemnización ninguha, iso está claro. E agora disque, siguen erre que erre; que queren, acabar coa empresa?».

Toca mirar hacia adelante. «Hai traballo, encargos, temos que recuperar xente (de la que fue despedida)». El problema era y es afrontar el pago de deudas por la suspensión de pagos atrasados. Esa falta de liquidez.

Con respecto a la asamblea, hubo tensión al principio (estuvo la Guardia Civil) porque no dejaron entrar a todos los representantes de UGT. «A que veñen piquetes; a rapaza que estaba na porta cando acabou todo, derrumbouse e chorou pola presión. Iso é duro», manifestaba el propietario de Sargadelos.

Desde UGT sin embargo ven irregularidades en la asamblea y la impugnarán, lo tienen claro: esperarán a la resolución judicial. Fue una hora tensa.

«Estou orgullosa de que me revocaran por defender os dereitos dos traballadores»

Quien así hablaba era Rogelia Mariña, la delegada sindical de UGT revocada: «Dígoo ben claro, estou orgullosa, si, de que me revocaran por esto, por defender os dereitos dos traballadores. Se eles non o entenderon así, que lle vou facer. Eu síntome orgullosa do traballo feito en beneficio de todos, e en parte tamén liberada ahora».

Durante la conversación ayer con La Voz, Rogelia Mariña se emocionó en varios momentos. Primero por las palabras de apoyo que algunos trabajadores/as tuvieron para ella entre tanta tensión. Después recordando que lleva 44 años en Sargadelos; empezó cuando tan solo tenía 14, era una cría; hoy tiene 58. Son muchos años y muchas vivencias: «Aí, na fábrica, morreu meu pai no ano 80 en accidente laboral, o único que houbo en Sargadelos -lo recordaba con lágrimas sentidas-; eu estaba traballando tamén e miña irmá; no momento non nos deixaron velo, foi moi duro, moi duro. Levo aquí a vida prácticamente». Ahora no sabe qué pasará con ella.

Eso que al principio la relación era de entendimiento, buena, con el hoy propietario. Pero los acontecimientos la fueron deteriorando. «Por defender os dereitos dos traballadores e a mellora do convenio».

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