Irlanda retiene a un pesquero con base en Burela al que acusa de cortar aletas a los tiburones

El Virxe da Blanca permanece atracado al sur del país para una inspección exhaustiva

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REDACCIÓN / LA VOZ

El palangrero gallego Virxe da Blanca no siempre fue un palangrero. Hasta hace dos años, de hecho, se dedicaba a la costera del bonito, pero el armador, descontento con los resultados de esta pesquería, decidió convertir el barco, con base en Burela, y lanzarse a capturar quenllas en Gran Sol. Por ahí anda estos días, con sus trece tripulantes, pero desde ayer permanece retenido por las autoridades irlandesas en el puerto de Castletown, en el sur del país, sospechoso de practicar finning: cercenar las aletas del cuerpo. Las flotas asiáticas lo hacen, para quedarse con las primeras y desprenderse del segundo tirándolo por la borda.

Desde que anda por esos lares, el barco superó decenas de inspecciones. Pero no la de anteayer. Y eso que, según fuentes de la armadora, siempre manipularon igual los escualos. Esto es, los guardan en las bodegas enteros -como obliga la normativa comunitaria-, aunque en las tareas de limpieza previa se retiran las conocidas como aletas anales, que, como su propio nombre indica, están en esa parte noble de la quenlla. El sector ni las considera aletas, sino un apéndice, de lo pequeñas y frágiles que son.

Pero el inspector irlandés de turno no lo ha visto tan claro y dictó una orden de inspección por posible finning, una práctica totalmente prohibida para la flota comunitaria. Para ello, el barco permanece atracado en Castletown. «Tivemos decenas de inspeccións e nunca houbo ningún problema», explicaron fuentes de la compañía armadora, quienes subrayaron que confían en que finalmente se aclare lo que consideran una confusión sobre la interpretación de la normativa.

Sergio López, gerente de la organización de productores pesqueros (OPP) de Lugo, a la que pertenece el barco, explicó que esperan que todo se aclare pronto y que el barco supere con éxito la fase de inspección en la que se encuentra. De hecho, López avanzó que la Secretaría General de Pesca ya envió un comunicado, tanto a la armadora, como a las autoridades pesqueras de Irlanda, confirmando que el modo de manipular de la quenlla a bordo del Virxe da Blanca no es finning y que es la práctica habitual en la pesquería de la quenlla.

Fuentes del Ministerio de Pesca explicaron que están aguardando a recibir el acta oficial de las autoridades irlandeses sobre el incidente para pronunciarse. De momento, subrayaron, el barco no está detenido ni acusado formalmente de ningún delito contra la normativa comunitaria de pesca.

La tripulación está compuesta por trece personas de distintas nacionalidades, y tres de ellas son gallegas.

La tripulación del palangrero está compuesta por trece personas, tres de ellos gallegos

La armadora explica que a la quenlla le quitan un apéndice, y no una aleta

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