Los vigilantes de las más de 140 millas

El servicio marítimo provincial, con sede en Viveiro, realiza más de 400 inspecciones anuales


LUGO / LA VOZ

En la patrullera de 22 metros y en la zódiac semirrígida de diez y medio acompañamos al teniente y a cuatro de los 21 guardias que forman el servicio marítimo provincial en una tarde de vigilancia por la ría de Viveiro. El tiempo es adverso, pero no impide a estos profesionales zarpar mar adentro y realizar su labor de policía integral del mar. Su presencia parece que impone ya que varios de los botes van desapareciendo cuando estos hacen acto de presencia. Patrullera y semirrígida navegan siempre a la par. Las dos realizan una labor de vigilancia pero es la segunda la que se encarga de identificar a patrones y comprobar si los papeles están en regla. Todo avanza sin complicaciones hasta que de regreso al muelle, se sospecha de un presunto acto ilícito. La patrullera avista un barco deportivo con varios ciudadanos a bordo. La semirrígida se dirige para identificar al patrón y solicitar los correspondientes permisos. Se confirman las sospechas. Se trata de un patrón que supuestamente lleva a cabo excursiones turísticas sin tener licencia para ello.

Segunda más joven de España

Esta unidad de la Guardia Civil, conocida también como SEMAR, se creó en el año 1992 y consta de 24 servicios marítimos provinciales. El de Lugo se inauguró en el año 2013 y es el segundo más joven de España. La base para amarrar sus embarcaciones y guardar su material se encuentra en el puerto de Viveiro y sus oficinas para ejecutar las labores burocráticas en el cuartel de la villa. Al mando del servicio marítimo provincial se encuentra un oficial, el teniente José Juan Rodríguez, y como apoyo en la plana mayor cuenta con dos guardias. También dispone de un mecánico de equipos para tierra y en cuanto el sector operativo prestan servicio cinco patrones -tres sargentos y dos cabos primeros- y diez mecánicos marineros.

Costa de Lugo y de A Coruña

La demarcación del servicio marítimo de Lugo es muy amplia, ya que incluye todo el litoral de la costa lucense y parte de la coruñesa. Antes, su meta estaba en Cabo Ortegal pero ahora abarcan hasta Punta Candieira. Se trata de un total de 143 millas náuticas, que comprenden 112 de la costa de Lugo y 31 de A Coruña.

En cuanto a material y embarcaciones, el servicio marítimo provincial cuenta con una patrullera media de 22 metros, de navegación sostenida. Se trata de una embarcación para salir fuera, con buena potencia de motores y con una capacidad de 7.000 litros de combustible. Dispone también de dos semirrígidas para las intervenciones rápidas. Una de diez metros y medio y otra de 6,75. La primera cuenta con dos motores de 300 caballos y la otra se utiliza para llevarla en un remolque y navegar en un puerto pequeño, puesto que ofrece más independencia a la hora de hacer cualquier intervención.

En cuanto a la misión del servicio marítimo provincial, su labor es de prevención, aunque también desarrolla labores de policía fiscal y tiene competencias en medio ambiente. «Vigilamos el litoral para que no se cometan actos ilícitos en lo que se refiere al furtivismo, contrabando... Observamos todo lo que entra por vía marítima y también llevamos el control de fronteras, porque al fin y al cabo esto es una frontera», explica el teniente Rodríguez, que cifra en más de 400 las inspecciones llevadas a cabo anualmente. «Fruto de nuestra vigilancia, los ciudadanos suelen llevan su documentación y titulación en orden, salen a pescar en horario correcto, no se pasan de los límites de captura..», indica.

En cuanto a la pesca profesional, el teniente cifra en 200 las aprehensiones llevadas a cabo en el último año. «Hay que distinguir si se faena en aguas exteriores, cuya competencia es del Estado o aguas interiores, cuya responsabilidad es de la Xunta. Nosotros, cuando vemos algo ilícito, levantamos acta, intervenimos si hay aprehensión de producto y enviamos el informe al Ministerio o a la Consellería», explica el jefe del servicio marítimo provincial que añade que en la pesca deportiva lo más común es que el pescador se pase de la cantidad que está asignada (que son cinco kilos más una pieza).

En cuanto a la pesca profesional, lo más habitual es que los pescadores no pasen los datos correctos. «Un barco profesional, una hora antes de llegar a puerto tiene que hacer un preaviso y notificar las capturas que trae. También, de cada especie que trae está obligado a dar cuenta siempre que pesque más de 50 kilos. Muchas veces aquí está la ilegalidad. No son datos correctos. Ellos te dicen que van a descargar equis kilos de pescado y no es así. De cada especie hay un límite de toneladas y para que no se le acabe el cupo declaran menos. El año pasado detectamos a uno con más de 20 toneladas de xarda y este año a otro con más de 10. Ambos decían que llevaban dos toneladas», explica el teniente, que añade que a veces también se cometen irregularidades a la hora de matricular las embarcaciones. A pesar de detectar alguna ilegalidad como las mencionadas anteriormente -cuyas sanciones oscilan entre los 60 y 600.000 euros-, el teniente José Juan Rodríguez asegura que los ciudadanos de la costa son bastante cumplidores, respetuosos y educados.

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