Sonrisas y lágrimas en el albergue de Area

La alegría de los chavales contrasta con las críticas, siempre en la sombra, por el mal estado del edificio


viveiro / la voz

-Que los aseos y las duchas tienen más años que Matusalén, muchos están rotos y a veces no funcionan. ¡No pasa nada! -Que hay baños con las cañerías a la vista y oxidadas, los azulejos caídos y las puertas reparadas con plásticos y hasta felpudos. ¡No pasa nada! -Que aunque tengamos 16, 14, 12 y hasta 9 años para desayunar nos sirven cacao puro, mermelada sin azúcar, tomate natural y galletas integrales? ¡No pasa nada! -Que de merienda toca bocadillo de garbanzos cocidos. ¡No pasa nada! Lo importante es pasar unos días fuera de casa, en un ambiente de diversión, lejos de las normas paternas, haciendo cantidad de amigos y pasándolo en grande en todo tipo de actividades.

A grandes rasgos, estas ideas podrían formar parte de la mentalidad de casi todos los jóvenes que este verano, igual que todos los años, acuden a los campamentos que se organizan en el albergue de Area. Quedó demostrado otra vez el lunes, cuando se despidieron los chavales de la primera «quenda» de agosto. Hubo sonrisas y muchas lágrimas.

Sin denuncias en la Xunta

Aunque las críticas y las quejas por el mal estado del edificio afloran desde hace años por parte de algunos padres, monitores, etcétera..., sin embargo, por temor a represalias, las citadas quejas nunca se hacen oficiales. El dato se confirma desde la Dirección Xeral de Xuventude, Participación e Voluntariado de la Xunta, promotora de los campamentos, que afirma no haber recibido ninguna queja con respecto al campamento de Area, y resalta la inversión de 45.000 euros realizada este año. ¿Escasa quizás para un edificio construido hace más de medio siglo?

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
10 votos
Comentarios

Sonrisas y lágrimas en el albergue de Area