Los Serra, Pernas y Montero, tres relevantes sagas uruguayas originarias de Ourol

Emigrantes de Cabanas, Merille y Ourol dieron origen a familias que asentaron el país americano


No hay país más gallego que la República Oriental del Uruguay. Sus dos grandes poetas nacionales, los que supieron captar el alma uruguaya, son un nativo de Ribadeo, José Mª Alonso y Trelles, El Viejo Pancho, y la hija de un emigrante que había sido molinero en Lourenzá, Juana de Ibarbourou. Otros dos hijos de expatriados gallegos, Lorenzo Latorre y José Baldomir, presidieron la nación en 1916 y 1938, respectivamente, y el actual mandatario, Tabaré Vázquez, es nieto de un ourensán.

Los gallegos organizaron sectores básicos del país. La empresa nacional de transportes colectivos, Cutcsa, fue fundada y presidida por el malpicán José Añón; la papelera nacional, Ipusa, por Manuel Canabal, de O Pino (A Coruña); y la mayor cadena de distribución alimentaria, con 89 tiendas en un pequeño territorio, la crearon Manuel y Máximo Manzanares, dos hermanos de Gondomar llegados a Montevideo a principios del siglo pasado.

La presencia gallega en Uruguay está por todas partes y fue constante, antes y ahora. Su Centro Gallego es el más antiguo del mundo y a su Selección Nacional la delatan los apellidos de sus jugadores: Maxi Pereira, Nico Lodeiro, Guillermo Varela, Lucas Torreira, Ríos, Martín Campaña, Silva, Vázquez o el kinesiólogo Walter Ferreira. Así que no es extraño que muchos gallegos estén detrás de relevantes familias uruguayas, de las familias patricias que fundaron o asentaron la patria. El historiador Monterroso Devesa documenta que, entre otras, tres de ellas derivan de emigrantes de Ourol: Pantaleón da Serra, de Cabanas; Andrés Pernas, de Merille; y Juan Montero Montojo, de Ourol.

Un diputado y un ministro

El primero -un soldado que llegó al Uruguay con el Regimiento Cantabria que había enviado el Rey Felipe V para controlar el Río de la Plata- se casó con Lorenza Belegián y tuvo un hijo, Pedro Pablo de la Sierra Belegián, que castellanizó su nombre para diferenciarse de los portugueses, rivales de los españoles en el dominio de la zona. Fue un gran comerciante y terrateniente y alcanzó el grado de capitán de milicias en el tiempo de Artigas. Prestó sus fincas y aportó medios para preparar la Cruzada Libertadora de los brasileños en 1825 y 1828. Se incorporó a la lucha y, a su término, fue elegido diputado por Maldonado en la primera Asamblea Constituyente y Legislativa del Uruguay.

Un hijo de su hermana María Petronila Segunda, que se llamaba Juan Carlos Gómez de la Sierra, fue abogado y catedrático y uno de los más ilustres representantes del Romanticismo uruguayo. Su padre, Antonio Cándido Gomes da Silva, era un oficial portugués que había participado en la invasión luso-brasileña. Este nieto del emigrante de Cabanas fue Ministro de Relaciones Exteriores en el triunvirato de gobierno de 1853, nombrado por uno de sus miembros, Juan Antonio Lavalleja.

Un embajador que puso en riesgo la vida de la mujer de un exiliado ourolés

La presencia de los emigrantes de Ourol en Uruguay osciló entre el conservadurismo tradicionalista del abogado y diplomático Manuel Riguera Montero (Nogueira-Ourol 1845-1922 Viveiro) y el compromiso antifranquista de José García Lamelas.

En el período franquista, los diplomáticos en el Uruguay vigilaron y delataron a instituciones y emigrantes para afirmarse en el seno de ese colectivo -80.000 españoles en 1948, el 75% gallegos- y superar así el desamparo o la abierta confrontación del sistema político uruguayo.

Sus denuncias fueron una mezcla de maldad y de hipocresía que sobrepasó los límites éticos de la conducta humana y que creó a emigrantes y exiliados situaciones de riesgo personal y dificultades de todo tipo. El profesor uruguayo Carlos Zubillaga informa, en su estudio “Un colectivo bajo sospecha” del Anuario del Centro de Estudios Gallegos, que el 16 de octubre de 1942, el embajador Luis Martínez de Irujo envió un informe confidencial al Ministro de Asuntos Exteriores que ponía en peligro la situación de los familiares en Galicia del sastre emigrante José García Lamelas, de Ourol. El informe dice así: “En Orol o Vivero parece ser que está encargada de la Estafeta de Correos la señora de José García Lamelas. Este individuo, que salió de España durante el Movimiento Nacional, es uno de los más caracterizados elementos de las organizaciones rojas que hacen propaganda contra España. Según nuestros informes, con la complicidad de la referida empleada de correos se halla organizado un servicio para el envío de correspondencia de España a Montevideo y viceversa, sin controlar”.

Un cronista, un ministro y un presidente de la academia

Otra familia de Ourol que se arraigó en el Uruguay fueron los Pernas. Los hermanos Antonio, Hipólito y Manuel Pernas Pereira eran hijos de Andrés Pernas, vecino de Merille (Ourol). Los tres participaron como soldados en la independencia del Uruguay, no de España sino del Brasil.

Vivían en Montevideo con su hermana Celia, casada con el gallego Domingo Antonio González, de Ramallosa (Nigrán). El matrimonio tuvo un hijo, Domingo González Pernas (1837-1923) que fue un célebre abogado y juez y, sobre todo, un exitoso cronista de la vida social y política con el seudónimo de El Licenciado Peralta. El escritor José Mª Fernández Saldaña, en su Diccionario uruguayo de biografías, lo califica como el gran relator del pasado civil y social del país.

La tercera familia ourolesa que originó una notable saga uruguaya fue la de Juan Montero Montojo, nacido en Ourol y fallecido en Montevideo en 1817. De su matrimonio con la uruguaya Ana Rodríguez Calleros tuvo a José Mª Montero Rodríguez (1810-1892), un acaudalado comerciante que se casó con Juana Santurio Alonso con la que tuvo tres hijos: José María, Rosa y Mª Jesús Montero Santurio.

El varón fue, entre 1876 y 1880, ministro y colaborador del dictador primero y presidente constitucional después Lorenzo Latorre, hijo del gallego Lorenzo da Torre Insua y responsable de grandes transformaciones en el país tras la independencia .

Dos de los hijos de José María Montero Santurio -y bisnietos de Montero Montojo, el emigrante de Ourol- fueron a su vez destacadas personalidades del mundo cultural uruguayo. Uno, José Pedro Montero Bustamante (1875-1929), sobresalió como pintor, autor de una extensa serie de cuadros de temática marina. El otro, Raúl Montero Bustamante (1881-1958), ensayista, historiador y periodista, fue profesor de la Universidad de la República, presidente de la Comisión Nacional de Bellas Artes, del Instituto Histórico y Geográfico y primer presidente y miembro de honor de la Academia Nacional de las Letras en 1943.

martinfvizoso@gmail.com

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