Fernández Veiga, de Viveiro, fundó la Irmandade Galeguista del Uruguay

El galleguismo en el país uruguayo estuvo vinculado a viveirenses como él


El galleguismo en Uruguay estuvo vinculado a intelectuales como el viveirense Luis Tobío y a profesionales liberales y comerciantes como, entre otros, el ribadense José María Barrera o Pedro Fernández Veiga, de Viveiro que fue cofundador de la Irmandade Galeguista en 1934 y directivo de la Casa de Galicia, la más representativa entidad del colectivo gallego. En ella, una emigrante de Cangas de Foz, Emilia Rego Trobo, tiene hoy altas responsabilidades.

La Irmandade Galeguista del Uruguay se fundó en el emblemático Café Brasileiro, situado en la Ciudad Vieja y declarado de interés cultural por sus famosas tertulias en las que, entre otros, participaron escritores tan relevantes como Onetti, Benedetti, José E. Rodó o Eduardo Galeano. Fue fundado en 1877 por los gallegos Correa y Pimentel que lo traspasaron a una sociedad de la que formaba parte el lucense Manuel Leiras Méndez, galleguista, funcionario del Banco de Seguros y, a la postre, secretario general de la Irmandade.

Allí, en mayo de 1934, la constituyeron Manuel Meilàn, promotor del Partido Galeguista, Camilo Bóveda Amor, medio hermano de Eduardo Blanco Amor, Antón Crestar, iniciador de Sempre en Galiza, la más longeva audición radiofónica en gallego del mundo, el ribadense Barrera -de quién ya se escribió en estas páginas- y Fernández Veiga, comerciante, dinamizador cultural y editor.

La entidad tenía como objetivos la defensa de la autonomía a través de su periódico, O Irmandiño, y concienciar de la necesidad de preservar y defender la lengua, la cultura y la identidad como pueblo de Galicia. Cuando estalló la guerra civil, finalizó sus funciones para centrar todas sus actividades en apoyo de la República.

Política, cultura, prensa

La labor cultural y periodística de Fernández Veiga fue notable. Desde O Irmandiño promovió un homenaje en 1934 a su paisano Antón Villar Ponte y al año siguiente al también viveirense doctor Manuel Albo Carballeira (Xunqueira, 1886) cuando fue nombrado profesor de Clínica Quirúrgica de la Facultad de Medicina de Uruguay. Albo -una eminencia médica- cuenta con un busto y una avenida en Montevideo como ya se relató en estas Memorias.

Veiga tradujo al gallego la obra Mal año de lobos para ser representada por el Teatro Popular Galego, que fundaran Crestar y el pastoricense Pepe Fernández Seivane, en el Teatro Solís. Dirigió la revista Airiños da Terra, subtitulada «Ateneo Gallego en el espacio uruguayo, tribuna y proscenio al servicio de la galeguidade» y, en compañía de Manuel Meilán, Galaxia en 1936, de la que apareció un solo número.

Desde sus inicios, la Irmandade Galeguista mantuvo estrecha relación y colaboración con la Casa de Galicia en Montevideo. En ella, desde 1920, Fernández Veiga fue directivo y presidente de la sección de Orden, Declamación y Filarmonía.

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Rego Trobo, de Cangas, directiva de la Casa de Galicia con 60.000 socios y hospital

La Casa de Galicia, fundada en 1917 por el bayonés José Mª Barreiro, es hoy la institución que tiene más afiliados en la diáspora gallega. En concreto, cuenta con 60.000 asociados y da ocupación a unos 5.000 trabajadores. La entidad dispone de un hospital con 400 camas en la montevideana Avenida Milán y ocho policlínicas zonales en la capital y en las localidades de San José, Canelones y Las Piedras.

En la actualidad, esta importante institución emigrante gallega está presidida por Manuel Ramos Pérez, natural de Arzúa (A Coruña) que gobernó en los últimos años apoyándose en su vicepresidente Eduardo Mirás, de Ordes, y en la secretaria y presidenta de la Sección de Cultura, Emilia Rego Trobo, nacida en Cangas (Foz) el 30 de enero de 1942 y auténtica timonel, en la práctica del dia a dia durante años, de Casa de Galicia.

Emilia Rego Trobo es hija de Emilia Trobo y de José Rego, O Xuio, que, reclamados por su tío Ramón Trobo, marino mercante, emigraron al Uruguay en 1950 cuando ella tenía ocho años de edad. Se casó con el italiano Salvador Garofalo, fallecido en 2009, tuvo cinco hijos y es vicepresidenta de la empresa Curtivenca, una firma textil que fabrica y comercializa cueros y sus derivados.

Además de sus cargos directivos en Casa de Galicia, Emilia Rego dirigió Ecos da Terra, la revista que actúa como órgano oficial de una entidad que, desde el momento mismo de su fundación, mantuvo como pilares básicos la actividad social y cultural, la asistencia mutual y la asistencia sanitaria hasta convertirse en la actualidad en un centro hospitalario de referencia para el Cono Sur.

Antonio Chao, Oroza, García Lamelas y otros comerciantes

La catedrática e historiadora Pilar Cagiao, detalló en su tesis doctoral nombres de gallegos dedicados, desde antes de la guerra, a actividades relacionadas con almacenes, panaderías, sastrerías, hospedaje y restauración o ventas. Uno de ellos fue el viveirense Antonio Chao, empresario de la panadería. Llegó en 1897. Seis años después abrió su primera panadería y en 1910 compró otra en la calle Miguelete, llamada La Fraternidad Uruguaya, a los hermanos Constantino y José Esmorís, emigrantes de Laracha (A Coruña). Este establecimiento, que aún hoy goza de notorio éxito, se anunciaba en todos los órganos de prensa de la colectividad. Los también viveirenses hermanos Castelo, llegados en 1910 y 1914, tuvieron desde 1924 un negocio de panificación en el barrio de La Unión.

Otro emigrante de Viveiro, Ricardo Díaz, tuvo un almacén y un café en la calle Plata, también en La Unión, desde 1921. Y Antonio Oroza, que llegó a Montevideo en 1911, abrió una tienda de artículos para hombre en la calle General Flores.

Por su parte, los hermanos Francisco y José María García Lamelas, de Ourol, regentaron la importante y muy conocida Sastrería Alfonso XIII que se publicitaba en la prensa emigrante como se ve en la ilustración adjunta. De todos modos, el galleguista más ilustre de Viveiro en Uruguay fue, sin duda, Luis Tobío, fundador del Seminario de Estudios Gallegos, profesor, diplomático en Bulgaria y secretario general del Ministerio de Estado durante la guerra. En el exilio vivió en Nueva York, La Habana, México y Montevideo donde fue responsable de comunicación de Laboratorios Roche, director de La Hora de España y colaborador de medios como España Republicana, El Diario y El Día. Tobío fue secretario del Centro Republicano Español, miembro del Consello de Galiza y promotor del I Congreso de la Emigración Galega. Su obra y su praxis hacen de él un inexcusable referente del nacionalismo gallego de ayer y de hoy.

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